Noruega

La llamativa imagen de la princesa Mette-Marit con un respirador de oxígeno, por primera vez en un acto institucional

La princesa Mette-Marit este viernes, 10 de abril
La princesa Mette-Marit este viernes, 10 de abril. Reuters
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La princesa Mette-Marit de Noruega ha reaparecido este viernes, 10 de abril, dejando una imagen tan inédita como impactante: por primera vez en un acto institucional portando un respirador de oxígeno.

La futura reina consorte ha mostrado con total claridad el avance de la enfermedad que padece desde hace años, en un momento especialmente delicado tanto en lo personal como para la monarquía noruega.

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Junto al príncipe heredero Haakon y sus hijos pequeños, la princesa Ingrid y el príncipe Sverre, Mette-Marit ha formado parte de la recepción en honor de los atletas noruegos que participan en los Juegos Paralímpicos de Milán Cortina 2026, que ha tenido lugar en el Palacio de Oslo.

La princesa Mette-Marit junto a Haakon y sus hijos este viernes, 10 de abril
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Sin embargo, la protagonista ha sido la princesa, quien ha acaparado todas las miradas al dejar a la vista la cánula nasal conectada a un dispositivo portátil de oxígeno que llevaba un empleado de palacio.

Desde 2018, la princesa convive con una fibrosis pulmonar crónica, una enfermedad que deteriora la capacidad respiratoria. En los últimos meses, su situación ha empeorado, obligándola a reducir su agenda oficial y a cancelar numerosos compromisos. Que haya utilizado oxígeno suplementario en un acto público confirma que la enfermedad ha alcanzado una fase más avanzada, en la que incluso las actividades cotidianas requieren apoyo médico.

Hasta ahora, sólo había sido vista con el respirador en salidas privadas. Nunca había posado con ello. De hecho, las únicas capturas que habían salido a la luz las recogía el medio noruego 'Se Og Hor', en las que aparecía junto a su esposo dando un paseo junto al personal terapéutico de la princesa.

La princesa Mette-Marit junto a Haakon y sus hijos este viernes, 10 de abril

Las otras polémicas que protagoniza Mette-Marit de Noruega

Su estado de salud no es el único factor que sitúa a la princesa en el centro del foco mediático. Desde hace meses, la monarquía noruega atraviesa una crisis sin precedentes, y gran parte de la presión recae sobre Mette-Marit.

Uno de los episodios más graves es el proceso judicial que afecta a su hijo mayor, Marius Borg Høiby, acusado de 40 cargos, entre ellos cuatro violaciones, otros delitos sexuales, violencia y tráfico de drogas. El juicio contra el joven, en prisión preventiva, ya ha terminado, y se encuentra a la espera de conocer la sentencia.

El juicio ha supuesto un duro golpe para la imagen de la familia real. La fiscalía ha solicitado siete años de prisión, y el impacto mediático ha sido mayúsculo no solo por la naturaleza de los delitos, sino por la vinculación directa con la heredera al trono.

Mette Marit con su hijo Marius, en una imagen de archivo

A esta polémica se suma otra: el vínculo de Mette-Marit con el financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. La revelación de sus contactos mantenidos durante años, incluso después de que el magnate fuera condenado, ha afectado todavía más a la institución. Aunque la princesa ha pedido disculpas públicamente y ha asegurado haber sido engañada, el episodio ha dañado seriamente su credibilidad e, inevitablemente, la de la familia real noruega.

Ahora, la incógnita es doble: por un lado, cómo evolucionará su estado de salud y hasta qué punto podrá continuar con sus funciones oficiales. Por otro, si la monarquía noruega será capaz de superar esta crisis.