Los siguientes pasos de Mette-Marit de Noruega tras su trasplante de pulmón: rehabilitación, los desafíos que enfrenta y una incógnita
La esposa del príncipe Haakon de Noruega se enfrentaba a un diagnóstico desolador de no ser intervenida a tiempo. Ahora, se adentra en una nueva etapa
La princesa Mette-Marit de Noruega anuncia que ya se ha sometido a un trasplante de pulmón
La princesa Mette-Marit de Noruega afronta el momento más delicado de su fibrosis pulmonar crónica. Después de años conviviendo con una enfermedad degenerativa que le diagnosticaron en 2018 y cuyo deterioro se evidenció durante los últimos meses, la Casa Real noruega ha confirmado que se ha sometido con éxito a un trasplante de pulmón en el Hospital Universitario de Oslo.
La operación, que suele durar entre tres y cinco horas, supone un antes y un después para la esposa del príncipe Haakon, que se enfrentaba a un diagnóstico desolador de no ser intervenida a tiempo. Sin embargo, también marca el inicio de una nueva etapa llena de incertidumbres, controles y una recuperación que puede prolongarse durante meses.
El empeoramiento de su salud y la rápida operación
La salud de Mette-Marit empeoró a finales de 2025. La fibrosis pulmonar, una enfermedad que provoca una cicatrización progresiva del tejido pulmonar y dificulta cada vez más la respiración, avanzó más rápido de lo que se tenía previsto, y ya el pasado mes de marzo, la Casa Real reconocía un deterioro evidente de su estado.
No fue hasta el pasado 5 de junio cuando se anunció oficialmente que había sido incluida en la lista de espera para recibir un pulmón compatible.
Sorprendentemente, este 17 de junio, apenas 12 días después, Palacio ha confirmado que la intervención ha podido realizarse con éxito tras encontrar un donante adecuado. Según la Casa Real, no se ha producido ningún trato de favor y el órgano fue asignado siguiendo los estrictos protocolos médicos noruegos.
Los primeros días tras el trasplante
Ahora, los médicos vigilarán varios aspectos clave. Entre otros, que el nuevo pulmón funcione correctamente, que no aparezcan infecciones postoperatorias, que no se produzcan hemorragias o complicaciones quirúrgicas y que el organismo acepte el órgano trasplantado.
Debido a ello, la princesa permanecerá hospitalizada en el Rikshospitalet durante las próximas semanas, según han anunciado los médicos.
"Se trata de una rutina fija para ajustar la medicación, tratar cualquier complicación y realizar ejercicio", ha afirmado el neumólogo Are Holm, encargado del caso de Mette-Marit, tal y como recoge el medio 'NRK'.
La propia Casa Real ha explicado que el ingreso también servirá para comenzar la rehabilitación física.
Los desafíos
Las palabras que más preocupan ahora a médicos, a la familia real noruega y a la propia princesa son "infección" y "rechazo".
Cuando una persona recibe un órgano ajeno, su sistema inmunitario identifica ese tejido como extraño y trata de destruirlo. Para impedirlo, los pacientes trasplantados deben tomar medicamentos inmunosupresores durante toda su vida.
No obstante, los medicamentos antirrechazo pueden provocar efectos secundarios evidentes, tales como aumento de peso, crecimiento no deseado o pérdida del cabello, colesterol alto o problemas estomacales.
Además, algunos medicamentos antirrechazo también pueden aumentar el riesgo de padecer una nueva afección o de agravar afecciones existentes, tales como diabetes, daño renal, osteoporosis, cáncer o presión arterial alta.
Existen dos tipos principales de rechazo. Por un lado está el rechazo agudo, que puede aparecer durante las primeras semanas o meses y los médicos lo detectan mediante análisis, pruebas respiratorias y biopsias. En muchos casos puede controlarse si se identifica a tiempo y se ajusta la medicación. Y por otro lado, el rechazo crónico, que es el escenario que más preocupa a largo plazo. Puede desarrollarse años después del trasplante y provoca un deterioro progresivo del órgano implantado.
Por ello, Mette-Marit deberá someterse a revisiones periódicas durante el resto de su vida.
El proceso de recuperación
En el hospital, probablemente ya haya comenzado un programa de rehabilitación pulmonar de ejercicios y educación, diseñado para mejorar su respiración y su funcionamiento diario. Además, su equipo de atención querrá que continúe con la rehabilitación pulmonar una vez regrese a su hogar.
Cuando la futura reina de Noruega abandone el centro médico, lo recomendable es que cuente con cuidadores durante los primeros meses después de la cirugía. La mayoría de los programas de trasplante de pulmón recomiendan no conducir en el período de recuperación inicial para evitar el esfuerzo en el lugar de la incisión al girar el volante y muchos programas recomiendan no levantar más de cinco kilos de peso por motivos similares.
También debería evitar las aglomeraciones de gente y el contacto con cualquier persona que esté enferma.
De acuerdo al Hospital Universitario de Oslo-Rikshospitalet, en Noruega, entre el 85 y el 90 por ciento de los pacientes sobreviven un año después del trasplante de pulmón. Después de cinco años, la proporción disminuye al 70%.
¿Cuándo podrá volver a la vida pública?
Es una de las grandes incógnitas. La Casa Real no ha fijado ningún calendario para su regreso y ha dejado claro que no ofrecerá nuevas actualizaciones médicas hasta después de recibir el alta hospitalaria.
En circunstancias similares, los pacientes trasplantados suelen necesitar varios meses para recuperar una capacidad física aceptable. Durante ese tiempo deben seguir programas intensivos de rehabilitación respiratoria y ejercicio supervisado.
Todo apunta a que la prioridad absoluta será su recuperación y que su agenda institucional permanecerá prácticamente suspendida durante gran parte de 2026.