Última hora sobre la princesa Mette-Marit: la Casa Real de Noruega anuncia que ya se ha sometido a un trasplante de pulmón
La esposa de Haakon de Noruega se encontraba en un estado de salud delicado a causa de la fibrosis pulmonar que padece desde 2018
El médico de la princesa Mette-Marit de Noruega advierte sobre su enfermedad: "Tenemos motivos para creer que le queda un año de vida"
La Casa Real de Noruega ha anunciado este miércoles una noticia que supone un antes y un después en la vida de la princesa heredera Mette-Marit y la batalla contra la enfermedad pulmonar que padece desde hace años. La esposa del príncipe heredero Haakon ya se ha sometido a un trasplante de pulmón.
Tal y como ha informado Palacio, la operación ha tenido lugar en el Rikshospitalet de Oslo, una intervención que llega después de meses marcados por el progresivo deterioro de su estado de salud y apenas unos días después de que la familia recibiera otro duro golpe con la condena a prisión de su hijo mayor, Marius Borg.
A través de un comunicado oficial, la Casa Real noruega ha confirmado que la operación se ha desarrollado favorablemente y que la princesa continúa recuperándose bajo supervisión médica.
"Su Alteza Real la Princesa Heredera se ha sometido con éxito a un trasplante de pulmón en el Rikshospitalet de Oslo", señala el comunicado difundido por la institución.
La nota añade además un mensaje de agradecimiento por el apoyo recibido durante las últimas semanas: "La pareja real agradece las cálidas y amables muestras de apoyo recibidas en los últimos días. Esa solidaridad significa mucho en la difícil situación en la que se encuentran".
Según han explicado los médicos del hospital universitario de Oslo, Mette-Marit permanecerá ingresada durante las próximas semanas para controlar la evolución del órgano trasplantado, ajustar la medicación inmunosupresora y vigilar posibles complicaciones, un procedimiento habitual tras una intervención de estas características.
Una enfermedad incurable
La princesa heredera, de 52 años, fue diagnosticada en 2018 de fibrosis pulmonar crónica, una enfermedad progresiva e incurable que provoca cicatrices en los pulmones y reduce gradualmente la capacidad respiratoria.
Desde que hizo público su diagnóstico, Mette-Marit optó por abordar la situación con una notable transparencia, informando periódicamente sobre su evolución y las limitaciones que la enfermedad iba imponiendo a su actividad institucional.
Con el paso de los años, la dolencia fue reduciendo cada vez más su capacidad pulmonar. Durante los últimos meses, la situación empeoró de manera significativa hasta el punto de obligarla a cancelar numerosos compromisos oficiales y a reducir drásticamente su agenda pública.
A comienzos de junio, la Casa Real anunció que había sido incluida en la lista nacional de espera para recibir un trasplante de pulmón. Los especialistas del Rikshospitalet calificaron entonces la evolución de la enfermedad como "grave" y señalaron que la operación sería necesaria tan pronto como apareciera un donante compatible. Además, aseguraron que, de no operarse a tiempo, le quedaría "un año de vida".
El príncipe heredero Haakon había reconocido públicamente que su esposa sufría dificultades para respirar y que la familia estaba atravesando momentos de lo más delicados. De hecho, el heredero al trono canceló varios actos oficiales para permanecer junto a ella mientras esperaba la llegada del órgano que finalmente ha permitido realizar la intervención.
La recuperación
Aunque el éxito de la intervención supone una noticia esperanzadora, el camino hacia la recuperación será largo. Los médicos han advertido de que la princesa necesitará un extenso periodo de rehabilitación y adaptación al nuevo órgano antes de poder retomar una vida relativamente normal.
La Casa Real prevé ofrecer una nueva actualización sobre su estado una vez que abandone el hospital. Hasta entonces, el entorno de la heredera al trono ha pedido respeto y privacidad para afrontar esta etapa decisiva en su recuperación.
Tras años de lucha contra una enfermedad que amenazaba su vida, el trasplante representa la mejor oportunidad para que Mette-Marit pueda recuperar calidad de vida.
Ante la condena de su hijo Marius
La esperada operación se produce, sin embargo, en uno de los momentos más difíciles para la familia. Apenas horas antes, la justicia noruega condenó a Marius Borg, hijo de Mette-Marit fruto de una relación anterior a su matrimonio con Haakon, a cuatro años de prisión tras ser declarado culpable de numerosos delitos, entre ellos dos violaciones y varios casos de violencia y abusos. El tribunal lo consideró culpable de 34 de los 40 cargos que pesaban sobre él.
Aunque Marius no forma parte oficialmente de la Casa Real ni ostenta ningún título nobiliario, su vinculación con la familia real ha convertido el proceso judicial en uno de los mayores escándalos que ha afrontado la monarquía noruega en décadas. La sentencia, dictada el pasado lunes por un tribunal de Oslo, ha generado una enorme repercusión mediática en Noruega y en el resto de Europa.