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Casas de famosos

La casa de Laila Jiménez: su nevera, su almacén de perfumería de lujo, su vestidor ¡y hasta su desconocido truco de belleza!

Kike Quintana descubre todos los secretos de la casa de Laila Jiménez. OUTDOOR
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¡Hola, amiguis de Outdoor! Aquí estoy una semana más trayéndoos lo mejor de lo mejor. Esta vez he decidido asaltar, literalmente, la casa de Laila Jiménez. Tenía curiosidad por ver cómo sobrevive una periodista que ha pasado de dar el informativo al amanecer a cambiarse a las tardes de Cuatro con 'Todo es mentira'. El resultado de mi asalto os lo podéis imaginar: un house tour con mucha guasa donde terminamos descubriendo los secretos de su nevera, su obsesión por los zapatos, su extraño truco de belleza y un baño que parecía el almacén de una perfumería de lujo.

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Nada más entrar a su casa, fui directo a lo importante: fisgonear la cocina. Y ojo, porque en vez de comida normal, en una estantería me topé con una cantidad de botes que aquello parecía la farmacia de guardia de mi barrio. Como soy un provocador nato, le solté si ese era su gran secreto para mantener ese tipazo. Pero Laila, muy digna, me paró los pies: "La gente cree que es para tener buena figura, pero no es para eso".

Resulta que la pobre arrastra secuelas de su época en el matinal. "Comes diferente, no ves el sol...", me confesó. Vamos, que para sobrevivir a los madrugones se mete entre pecho y espalda un cóctel diario de vitamina D, B, colágeno y magnesio. Como es vegetariana, intenté pillarla por ahí, pero me calló la boca rápido diciendo que las proteínas las saca de los huevos, el queso y la leche.

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El plato fuerte llegó al arrastrarla a su rincón de belleza. Como en las redes la gente es muy críticas y siempre andan comentando sobre el envejecimiento de la piel, fui al grano: "Necesito saber tu rutina de skincare". Bueno... me sacó un organizador cosmético giratorio gigante que tenía más botes que el pasillo del supermercado.

Me reconoció que es una afortunada y que la mayoría de las cosas se las regalan (¡qué bien viven algunas!), pero dejó un consejo para los que no tenemos tanta suerte: no hace falta gastarse un pastizal en todo. Eso sí, con el tema del sol es una sargenta. Sérum, hidratante y... crema protectora. Ahí me puse pesado: "¿Aunque sea invierno y esté nublado?". "Sí", me soltó. Pero ojo al truco que me apunté para cuando voy a los platós: utiliza protector en spray para reaplicárselo por encima del maquillaje a lo largo del día.

Para la noche, Laila se lo toma con una calma que yo no tengo. Primero se desmaquilla los ojos a conciencia, luego se lava la cara, se echa el corrector, el sérum y la hidratación. Y aquí vino el momento doloroso: el dinero. Le pedí que se mojara y su respuesta casi me da un parraque: "Yo invertiría en buenas marcas. A lo mejor un corrector te vale 80 euros y te puede doler, pero te va a durar medio año". ¿80 euros un botecito? ¡Estamos locos!

Para compensar el susto del precio, decidí seguir investigando por la casa y terminé descubriendo su absoluta obsesión por los zapatos. Escuchad, lo de Laila con los tacones es de estudio. Le gustan tanto que, cuando encuentra un modelo que le queda bien, no se lo piensa y se lo compra repetido en varios colores diferentes. Un house tour que no tiene desperdicio en el que no han faltado las risas y que me ha servido para conocer el lado más pícaro y divertido de Laila Jiménez. ¡Dale al play y no te lo pierdas!