Adolfo Suárez Illana, sobre la influencia de su padre en su nuevo libro: "Viene condicionado por una vida al lado de un gran hombre"

Adolfo Suárez y su hijo
Adolfo Suárez y su hijo. CP / EP
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Antes de ser el presidente que pasó a la historia por pilotar la Transición, Adolfo Suárez fue para sus cinco hijos simplemente su padre. Un hombre que, pese a ocupar durante años uno de los puestos de mayor responsabilidad del país, también estaba presente en la vida cotidiana de su familia. Esa doble figura, la del político convertido en figura histórica y la del padre al que sus hijos conocieron lejos de los focos, forma parte de la mirada con la que su hijo, Adolfo Suárez Illana, se acerca ahora.

El hijo del expresidente ha vuelto a hablar de él con motivo de la publicación de su libro, 'La concordia es posible', una obra en la que recupera algunas de las enseñanzas que, según explica, recibió durante toda una vida al lado de su padre.

Tal y como ha señalado a la web de Informativos Telecinco, la escritura y el lanzamiento de su obra llega tras analizar los años compartidos con un hombre cuya trayectoria política terminó convirtiéndose en uno de los capítulos fundamentales de la historia de España.

Adolfo Suárez Illana en una imagen de archivo

"La escritura de este libro no viene condicionada por una conversación, viene condicionada por toda una vida al lado de un gran hombre", nos ha explicado Suárez Illana en la entrevista.

Para ello, el abogado repasa las decisiones que tomó su padre y la forma en la que afrontó uno de los periodos más complejos del país. "Los que quieran saber qué pensaría Adolfo Suárez González de esta España, que estudie a Adolfo Suárez y que saque sus propias consecuencias", ha añadido.

Y es que, en su obra, ofrece una mirada del pasado sin limitarse a reivindicarlo y utiliza la experiencia de la Transición para plantear preguntas sobre el presente y el futuro que les espera a los ciudadanos españoles.

Pese a que a Suárez Illana nunca le ha gustado hablar en público de los detalles más personales de su padre, más de una década después de su muerte continúa hablando de él. No solo para recordar al político que hizo historia, sino también para reivindicar aquello que considera una de sus principales enseñanzas. Una enseñanza que resume en el propio título de su libro y que, cuatro décadas después de la Transición, sigue vinculando a la memoria de su padre con su propia manera de entender la convivencia: la concordia no pertenece solo al pasado. Para él, sigue siendo posible.

La portada del libro de Adolfo Suárez Illana, 'La concordia es posible'

Más allá de la política

Nombrado presidente del Gobierno en 1976, fue uno de los principales protagonistas del proceso que llevó a España desde la dictadura franquista hacia un sistema democrático. Bajo su mandato se celebraron las primeras elecciones democráticas desde la Segunda República, se aprobaron los Pactos de la Moncloa y se impulsó el proceso que desembocaría en la Constitución de 1978.

Pero esa es la historia que aparece en los libros. Para sus hijos existía otra versión del mismo hombre.

Adolfo Suárez y Amparo Illana se casaron en 1961 y formaron una familia numerosa con cinco hijos: Marian, Adolfo, Laura, Sonsoles y Javier. Cuando Suárez llegó a La Moncloa, sus hijos eran todavía jóvenes y vivieron desde dentro una etapa en la que su padre pasó a convertirse en una de las personas más conocidas del país.

Las fotografías familiares de aquellos años muestran al presidente junto a su mujer y sus hijos en diferentes momentos de su vida cotidiana. Son imágenes que permiten observar una faceta diferente del dirigente político. La del padre que convivía con una familia que, al mismo tiempo que asistía a su ascenso político, tuvo que acostumbrarse a que su vida privada quedara expuesta.

Adolfo Suárez en una imagen de archivo

Sin embargo, la vida de los Suárez también estuvo marcada por la enfermedad. Amparo Illana padeció un cáncer de mama durante años y falleció en 2001. La enfermedad también afectó a su hija mayor, Marian, que había sido diagnosticada años antes.

La pérdida de su mujer supuso un golpe duro para el expresidente. Con el paso del tiempo, además, su propia salud comenzó a deteriorarse. En 2005, Adolfo Suárez Illana hizo público que su padre padecía alzhéimer, después de que durante años su estado de salud se hubiera mantenido dentro del ámbito privado de la familia.

Su hijo fue una de las personas que permanecieron a su lado durante esos años. Y, con el tiempo, la enfermedad hizo que la relación entre ambos quedara cada vez más alejada de la figura política que el país había conocido. Para la familia ya no estaba el presidente del Gobierno, sino el padre, el marido y el abuelo.

Finalmente, Adolfo Suárez murió el 23 de marzo de 2014, a los 81 años. Para entonces llevaba mucho tiempo alejado de la política y de la vida pública. Sus últimos años estuvieron marcados por el alzhéimer y por el cuidado de su familia.