Astronomía

No todas las lunas llenas son iguales: un astrónomo explica la causa de que se vean más doradas, anaranjadas o brillantes

La atmósfera puede actuar como un filtro
La atmósfera puede actuar como un filtro. Pexels
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MadridA simple vista, la Luna llena parece uno de los fenómenos más repetidos y previsibles del cielo. Cada mes vuelve a aparecer como un disco iluminado, redondo y familiar. Sin embargo, cualquiera que la observe con cierta atención habrá notado algo curioso: no todas las lunas llenas son iguales. Algunas parecen blancas y frías, otras más doradas, otras anaranjadas al salir por el horizonte y, en ocasiones, incluso más grandes o brillantes de lo normal.

La explicación no está en que la Luna cambie de color como si tuviera estaciones propias. La mayor parte de esas diferencias se deben a tres factores: la atmósfera terrestre, la altura de la Luna sobre el horizonte y la distancia real entre la Tierra y nuestro satélite.

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La Luna llena no cambia de color, cambia la luz que nos llega

Vista desde el espacio, sin atmósfera de por medio, la Luna tiene tonos grises, con regiones más claras y oscurasrelacionadas con ciertos materiales de su superficie. Desde la Tierra, sin embargo, nunca se ve en condiciones completamente neutras. Su luz tiene que atravesar nuestra atmósfera antes de llegar a nuestros ojos.

Por eso, un luna llena baja en el horizonte suele verse más amarilla, dorada o anaranjada que cuando está alta en el cielo. Este cambio sí es real: cuando la Luna está cerca del horizonte, su luz recorre un camino más largo a través de la atmósfera terrestre. En ese trayecto, las longitudes de onda más cortas, como los tonos azulados, se dispersan con más facilidad, y llegan mejor hasta nosotros los tonos más largos, rojizos y amarillentos.

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Es el mismo principio que hace que el Sol se vea naranja o rojo al amanecer o al atardecer. No es que el Sol o la Luna se vuelvan físicamente naranjas, sino que la atmósfera actúa como un filtro.

Por qué al salir parece más dorada o anaranjada

La diferencia se nota especialmente durante la salida de la Luna llena. En esos momentos, el satélite aparece muy bajo, pegado al horizonte, y su luz atraviesa capas densas de aire, polvo, humedad y partículas en suspensión. Si la atmósfera está limpia, puede verse de un amarillo suave. Si hay polvo, humo, contaminación o calima, el tono puede intensificarse hacia el naranja o incluso el rojo.

El polvo o la contaminación pueden profundizar ese color rojizo cuando la Luna está baja. Es decir, dos lunas llenas situadas a la misma altura no tienen por qué verse exactamente iguales si la atmósfera de una noche contiene más partículas que la de otra.

También tiene que ver la meteorología. Una noche con humedad alta puede crear halos, velos o una apariencia más difusa alrededor de la Luna. Los halos lunares, por ejemplo, suelen producirse cuando la luz atraviesa cristales de hielo en nubes altas y finas, como los cirrostratos. Estos halos tienen normalmente un radio aparente de unos 22 grados y se forman por la refracción de la luz lunar en cristales hexagonales de hielo.

La Luna cerca del horizonte no está más cerca

Uno de los errores más comunes es pensar que la Luna se ve más grande al salir porque está más cerca de nosotros.En realidad, esa sensación se conoce como ilusión lunar. Si se fotografía la Luna con el mismo aumento cuando está cerca del horizonte y cuando está alta en el cielo, su tamaño aparente es prácticamente el mismo. Lo que cambia es nuestra percepción.

El cerebro interpreta el paisaje de forma compleja. Cuando vemos la Luna junto a árboles, edificios, montañas o elementos del horizonte, puede parecernos enorme. Sin embargo, cuando está alta en un cielo vacío, sin referencias cercanas, suele parecer más pequeña.

Cuando también parece más brillante: las superlunas

Hay otro fenómeno que sí cambia ligeramente el tamaño y el brillo real de la Luna: la llamada superluna. El término no es estrictamente astronómico, pero se utiliza para describir una luna llena que ocurre cerca del perigeo, el punto de la órbita luna más cercano a la Tierra.

La órbita de la Luna no es un círculo perfecto, sino una elipse. El apogeo, o punto más lejano, está a unos 405.500 kilómetros de media, mientras que el perigeo, o punto más cercano, se sitúa alrededor de los 363.300 kilómetros. Cuando la luna llena coincide con esa mayor cercanía, puede verse algo más grande y brillante de lo habitual.

La Luna roja de los eclipses es otro caso

Hay un caso especial en el que la Luna llena puede adquirir un tono rojizo mucho más intenso: los eclipses lunares. En un eclipse total de Luna, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, y nuestro satélite entra en la sombra terrestre. Aun así, no desaparece por completo, porque parte de la luz solar se filtra a través de la atmósfera de la Tierra y llega hasta la superficie lunar.

Durante un eclipse lunar, la Luna puede verse roja o anaranjada porque la luz solar que no queda bloqueada atraviesa una gruesa capa de atmósfera terrestre. La parte azul de la luz se dispersa y los tonos amarillos, naranjas y rojos llegan hasta la Luna, como si todos los amaneceres y atardeceres del planeta se proyectaran sobre ella.