El rescate al atleta Alberto Ávila por Servicio Marítimo en las aguas de Almería: "Fue una mezcla de miedo y adrenalina"

El rescate al atleta Alberto Ávila por Servicio Marítimo en las aguas de Almería: "Fue una mezcla de miedo y adrenalina"
El rescate al atleta Alberto Ávila por Servicio Marítimo en las aguas de Almería. RRSS
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El atleta Alberto Ávila Chamorro ha publicado un vídeo en su canal de Youtube donde ha colaborado con el equipo de Salvamento Marítimo en un simulacro de rescate en el que los profesionales le tenían que rescatar desde el mar en helicóptero.

En la parte uno de este vídeo también estuvo con el equipo de rescate, pero en Gijón, concretamente en Jovellanos, pero en la parte dos se han trasladado hasta Almería para hacer tres simulacros en directo para saber puede poner en práctica lo que le enseñaron los profesionales.

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“Todo lo que es Salvamento Marítimo en España controlan un millón de kilómetros cuadrados de mar”. Y junto a ellos el youtuber se integrará en tres actividades: la primera como un controlador más, la segunda donde actuará como un tripulante más dentro de una de las embarcaciones y una tercera fase donde se producirá el rescate en helicóptero.

Junto con Nacho, piloto del helicóptero de Salvamento Marítimo y comandante del Ejército del Aire desde 1996, el atleta ha estado aprendiendo los funcionamientos básicos de un helicóptero antes de montarse en uno de ellos para ser rescatado en mar abierto.

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Así fue el rescate

Entonces, comenzó el verdadero reto cuando se embarcó en la recién estrenada Salvamar Carina, con la que la tripulación se dirigió mar adentro desde el faro del Cabo de Gata. Gracias al atleta pudieron demostrar el enorme potencial de la embarcación recién incorporada al equipo. Con 1.400 caballos de vapor cada uno, le permite alcanzar 28 nudos de velocidad manteniendo una autonomía de 400 millas náuticas.  

El youtuber entonces simuló que era una persona que había sufrido un naufragio para que un rescatador descendiese desde el helicóptero al mar, nadando varios metros hasta llegar al sujeto, en este casi, Alberto, asegurándole con un arnés de seguridad y ascendiendo hasta la cabina: “Fueron 10 segundos de una mezcla de sensaciones, entre miedo, adrenalina y disfrute”.