El expríncipe Andrés, un año sin títulos reales por el caso Epstein: de su vida actual a las novedades sobre la investigación policial
El 30 de octubre de 2025, el rey Carlos III anunció la decisión de retirarle los títulos a su polémico hermano para salvar la imagen de la Corona
El expríncipe Andrés todavía opta a ser rey de Reino Unido: el motivo por el que continúa en la línea de sucesión pese a sus polémicas
Este viernes, 30 de octubre, se cumple un año de uno de los golpes más contundentes que ha asestado Carlos III a su propia familia desde que llegó al trono. Y fue la decisión de retirar a su hermano, el príncipe Andrés, sus títulos y honores reales, lo que marcó un antes y un después en la historia de la monarquía británica.
Después de años de polémicas por sus vínculos con Jeffrey Epstein, las acusaciones de Virginia Giuffre y las explicaciones que nunca consiguieron cerrar la polémica, el rey optó por actuar para proteger la institución, aunque eso supusiera llevar el conflicto al terreno más doloroso. El de su propia familia.
La medida no solo supuso el final de una etapa para el que fuera duque de York, sino también la confirmación de que su posición dentro de Buckingham había quedado prácticamente destruida.

Andrés, que durante décadas disfrutó de los privilegios asociados a su condición de hijo de Isabel II y hermano del monarca, tuvo que afrontar un futuro muy distinto, alejado de la primera línea institucional y con su reputación seriamente dañada. Un año después, la pregunta es qué queda de aquella vida de privilegios, dónde reside actualmente, cómo es su día a día y qué se sabe de las novedades de su investigación policial relacionada con sus vínculos con Epstein.
La decisión para salvar a la Corona
El anuncio llegó el 30 de octubre de 2025, después de semanas en las que las informaciones sobre la relación de Andrés con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein habían vuelto a colocar a la monarquía británica en una situación muy delicada. ¿El motivo? La desclasificación de los documentos oficiales, correos electrónicos y archivos del caso en el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Buckingham confirmó que Carlos III había iniciado el procedimiento formal para retirar a su hermano el tratamiento de príncipe, sus títulos y sus honores. También anunció que debía abandonar Royal Lodge, la residencia de 30 habitaciones situada en Windsor en la que había vivido durante más de dos décadas.
Desde entonces, el hijo de Isabel II ha pasado a ser conocido como Andrew Mountbatten-Windsor, sin el tratamiento de príncipe ni el ducado de York.
En 2019 ya había abandonado sus funciones públicas tras la repercusión de su entrevista con la 'BBC' sobre Epstein, y en 2022 perdió sus afiliaciones militares honoríficas y patronazgos reales, pero la decisión de octubre de 2025 fue mucho más allá de su retirada de la vida institucional. Supuso un nuevo golpe a su posición dentro de la familia y a la imagen que había conservado a duras penas durante años como miembro de la realeza.

Su nueva vida lejos de Windsor
Uno de los aspectos más radicales de aquel anuncio era la obligación de abandonar Royal Lodge. La residencia, situada en el entorno de Windsor Great Park, había sido su hogar desde 2003 y el escenario de gran parte de su vida privada junto a Sarah Ferguson, con quien continuó conviviendo durante años pese a que su matrimonio terminó en 1996.
Aunque Palacio anunció en octubre del año pasado que el traslado se produciría más adelante, los acontecimientos se precipitaron a comienzos de febrero de este año, después de que volvieran a salir a la luz nuevos documentos relacionados con Epstein. Andrés abandonó Royal Lodge durante la noche del 2 al 3 de febrero y se trasladó a la finca de Sandringham, en Norfolk, propiedad privada del rey.
Su primera residencia en Norfolk fue Wood Farm, una casa de la finca utilizada antes por el duque de Edimburgo durante su retiro. La estancia, sin embargo, se planteó como provisional mientras se preparaba su alojamiento definitivo.
La nueva propiedad en la que se encuentra ahora es Marsh Farm, también situada en Sandringham. La elección de este enclave, mucho más pequeña que la anterior, lejos de Londres y del núcleo duro de actividad de la monarquía, supone un cambio radical para alguien que durante años disfrutó de una posición privilegiada dentro de la institución.

Su día a día y su situación económica
Sin funciones oficiales, sin agenda pública como miembro activo de la Corona y sin los honores que acompañaban a su antigua posición, su actividad actual se desarrolla fuera del foco institucional. No se ha anunciado que haya retomado una ocupación profesional ni que desempeñe un nuevo cargo público. Su situación está condicionada, además, por la investigación penal abierta en Reino Unido.
En el plano económico, varios medios británicos han informado de que Carlos III proporciona a su hermano una asignación procedente de sus fondos privados. La cuantía no se ha hecho pública. Este apoyo es relevante porque el expríncipe ya no desempeña funciones oficiales y porque su alojamiento actual se encuentra en una finca privada propiedad del monarca.
Además, hace escasos días un portavoz del Patrimonio de la Corona ha comunicado que el expríncipe Andrés ha recibido una indemnización de 302.000 libras por haber entregado su antigua residencia, Royal Lodge, antes de que finalizara el contrato de arrendamiento.
El hermano del rey Carlos III tendría que haber desembolsado 1,8 millones de libras a la Corona como arrendadora por los desperfectos y trabajos necesarios en el inmueble, sin embargo, una vez descontadas las 302.000 libras de la indemnización, ha resultado en 1,5 millones de libras. Dinero que, según la prensa británica, ha abonado el monarca, proveniente de sus fondos privados.

Dado que ya no dispone de agenda oficial ni vida social, sus únicas actividades al aire libre se limitan a los terrenos protegidos de Sandringham. Solía jugar mucho al golf, pero ahora dedica su tiempo libre a montar a caballo a solas y a pasear a los perros, los corgis que heredó de la reina Isabel II.
Además, conduce su propio vehículo por los caminos privados de la finca, evitando cualquier exposición al público general.
Una parte fija de su rutina actual está dedicada a la estrategia legal. Pasa horas en comunicación con sus abogados debido a la investigación policial. Aunque su entorno ha afirmado a los tabloides que se encuentra bastante aislado socialmente, se cree que todavía mantiene la esperanza de poder retomar algún tipo de actividad comercial o de negocios en el futuro.
En lo que respecta a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, lo visitan de forma muy discreta, pero el resto de la familia real, particularmente el rey Carlos III, mantiene una distancia estricta y absoluta con él para no interferir ni dar una mala imagen pública.
Cómo sigue la investigación policial
Si algo está claro es que la vida del expríncipe ha quedado muy lejos de la que llevaba cuando ejercía de representante especial del Reino Unido para el comercio internacional. Entre 2001 y 2011 viajó por distintos países en el marco de esa función, que le permitía mantener contactos con empresarios, responsables políticos y representantes institucionales.
Es esa parte de su actividad durante aquellos años la que se encuentra ahora bajo investigación policial y por la que fue detenido el pasado 19 de febrero por la Policía de Thames Valley al estar bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de su cargo. La detención se produjo en Norfolk, donde se encontraba alojado en la finca de Sandringham, y coincidió con el día de su 66º cumpleaños.

La sospecha está relacionada con la posibilidad de que hubiera compartido con Epstein documentos o información confidencial durante aquella etapa. Hasta la fecha, todavía investigan si podría haber cometido irregularidades y no se ha anunciado una imputación penal formal contra él.
La investigación también incluyó registros en dos domicilios vinculados a él, su antigua residencia de Royal Lodge, en Windsor, y su alojamiento en Sandringham. Los agentes buscaban documentación, dispositivos electrónicos y otras pruebas que pudieran ayudar a esclarecer si había facilitado información oficial a Epstein.
La Policía de Thames Valley ha confirmado que la investigación continuaba y ha pedido a posibles testigos que aporten información sobre cualquier conducta que pudiera ser relevante.
Las novedades más importantes de la investigación giran en torno a un vuelco legal ocurrido a principios de este mes. Un juez determinó que los registros policiales realizados en sus casas fueron ilegales. Sin embargo, la policía británica ha dejado claro que la investigación penal en su contra sigue abierta.
Durante esos registros se incautaron ordenadores, teléfonos y documentos. Ahora hay una disputa legal secundaria, que no se resolverá hasta 2027, para decidir si la policía puede quedarse con ese material y usarlo o si está obligada a devolvérselo por haberse obtenido ilegalmente.
Además, también mantiene abierto otro caso sobre la denuncia de una mujer que afirmaba haber sido trasladada a una dirección de Windsor en 2010 con fines sexuales.
