Mario Vaquerizo se sincera sobre su "adicción" a las cervezas: "No es normal beberse 12 latas diarias, pero me hace sentir bien"
El cantante habla sin tapujos sobre los aspectos más sonados de su vida en su nuevo libro, 'El cardadismo ilustrado', publicado este pasado 4 de noviembre
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Mario Vaquerizo vuelve a mostrarse sin filtros. El artista presentó este pasado miércoles, 4 de noviembre, su nuevo libro, 'El cardadismo ilustrado', una publicación de 208 páginas bajo el sello de HarperCollins en la que repasa algunos de los episodios más importantes de su vida.
En la obra, el cantante se enfrenta a los prejuicios que le han acompañado durante años y reflexiona sobre cuestiones como la libertad personal, la autocensura y la imagen que proyecta ante los demás.
Sin embargo, entre las confesiones que recoge en sus páginas hay una que no ha pasado desapercibida. Su reconocimiento de que tiene una "adicción" a la cerveza.

Su "adicción" a las cervezas
El marido de Alaska no se esconde a la hora de hablar de sus hábitos de consumo. De hecho, dedica un espacio de su libro a abordar abiertamente una cuestión sobre la que, según reconoce, es consciente de que se comenta a sus espaldas.
"Soy muy consciente de que a mis espaldas se comenta que bebo mucha cerveza en mi día a día. No me gusta que lo hagan, pero entiendo que lo piensen", comienza escribiendo.
Vaquerizo no trata de restar importancia a la cantidad de cerveza que consume y admite que sus hábitos están lejos de lo que podría considerarse habitual. "Porque no es normal beberse diez o doce latas de cerveza diarias. Porque no es normal que cada vez que voy a un programa de televisión lo primero que pido es que la nevera del camerino esté llena de cerveza", relata.
Una rutina que, según explica, forma parte de su día a día y que tampoco oculta en sus apariciones públicas. "No es normal, pero a mí me hace sentir bien", reconoce, antes de poner nombre a lo que le sucede: "Se llama adicción. Pero lo vivo con normalidad".

El artista admite así que está enganchado a esta bebida, aunque no considera que este hábito haya afectado en sus compromisos. "Lo que no sería normal es si por ello dejase de ser yo y abandonase mis obligaciones, y como no me pasa, lo normalizo", indica.
En el libro, Vaquerizo también considera que todas las personas tienen algún tipo de dependencia o necesidad a la que recurren para sentirse mejor. "Creo que todos somos adictos a algo. Creo que la adicción bien entendida es necesaria en la vida del ser humano siempre y cuando no te lleve a un despropósito" sostiene.
Y añade: "El problema está en la persona, no en la necesidad de buscar aquello que te haga sentir mejor. ¿Quiénes somos los demás para opinar?".
Asimismo, el líder del grupo musical Nancys Rubias vuelve a insistir en que no tiene intención de ocultar esta faceta de su vida, y pone como ejemplo una de sus costumbres más habituales. "Reconozco también que lo primero que hago al volver del gimnasio es tomarme una", confiesa.
Para él, la clave está en la sinceridad y en no tratar de aparentar algo que no es. "El problema sería esconderme. No reconocerlo. No hago apología de nada. Solo trato de explicar que lo mejor que te puede pasar en la vida es ser sincero contigo. Solo así serás más tú", zanja.

La grave caída que cambió su vida
Pero 'El cardadismo ilustrado' no se centra en esta confesión. Mario Vaquerizo se detiene, sobre todo, en uno de los episodios más delicados que ha vivido en los últimos años. La grave caída que sufrió en 2024 durante una actuación en el festival Horteralia y que terminó llevándole al hospital. Un accidente que supuso un antes y un después en su vida.
El artista relata cómo vivió aquellos momentos, su estancia hospitalaria y los problemas de salud que aparecieron a raíz del accidente. El golpe le provocó la fractura de las vértebras 4 y 6 y una pérdida severa de visión, aunque logró recuperar cerca del 90% de la vista de forma paulatina.
Además, llevó un collarín cervical durante cuatro meses y necesitó rehabilitación intensiva para recuperar la movilidad del cuello y la fuerza en la laringe.
Sobre este episodio habla sin tapujos en el libro, que define como una "filosofía para sobrevivir a las caídas sin despeinarse".
