¿De verdad 'desintoxicamos' el cuerpo con la dieta?
Se suele hablar de alimentos depurativos y dietas detox como un remedio supuestamente infalible y necesario para poner nuestro cuerpo a punto
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Seguro que alguna vez hemos leído que después de una época “de excesos” con la comida hay que limpiar el cuerpo con una dieta “depurativa”. Estos mensajes son especialmente frecuentes a principios de año, ya que durante las fiestas navideñas solemos comer demasiado y beber mucho alcohol. Pero también podemos verlos y escucharlos en cualquier otra época del año.
La idea es simple. Se supone que nuestro cuerpo se llena de toxinas como consecuencia de esos “excesos”, así que debemos someternos a un periodo de “depuración”: dietas “depurativas”, ayunos “limpiadores”, batidos detox, infusiones milagrosas… Pero acudir a esos remedios es un error que nos puede salir caro en términos económicos y de salud.
No necesitamos una dieta detox
Lo primero que debemos tener claro es que nuestro cuerpo no necesita una dieta “depurativa” para eliminar toxinas. De eso ya se encargan órganos como el hígado, los riñones, los pulmones, el intestino o la piel; por ejemplo, a través de la orina, el sudor o las heces. Estos órganos funcionan continuamente y de forma automática, sin necesidad de que los “activemos” con una dieta especial o de que se tomen “un descanso” con un ayuno “detox”.
¿Qué son las toxinas?
Uno de los grandes problemas del discurso detox es que es muy vago e impreciso. Se cuenta que nuestro cuerpo acumula “toxinas” y que debemos tomar medidas para eliminarlas. Pero no se especifica qué son exactamente esas toxinas, cuáles se pretende eliminar, en qué cantidad o de qué modo. En términos científicos, una toxina es una sustancia venenosa que es producida por organismos vivos, como las bacterias, las plantas o los animales.
Cuando se trata de dietas detox, se suele hablar de “toxinas” para hacer referencia a los compuestos de desecho que se forman a partir de los procesos metabólicos, como ocurre cuando digerimos un alimento. Pero, como acabamos de mencionar, nuestro organismo ya se encarga de eliminar esos compuestos gracias al funcionamiento de diferentes órganos.
¿Por qué algunas personas dicen encontrarse mejor?
Es cierto que muchas de las personas que siguen este tipo de dietas dicen encontrarse mejor, sentirse más ligeras, menos hinchadas o con más energía. Pero eso no significa que se deba a su efecto “depurativo”.
La explicación suele ser mucho más sencilla. Cuando se sigue una dieta de este tipo, generalmente se deja de consumir alcohol, se dejan de consumir alimentos ultraprocesados y de otros alimentos ricos en grasas, azúcares y sal, se come menos cantidad de comida, se bebe más agua, se presta más atención a lo que se come… Incluso es frecuente que este cambio de hábitos alimenticios vaya acompañado de una mayor actividad física.
Todo eso explica las mejoras en el estado físico, pero no porque el organismo se haya “detoxificado”, sino porque seguimos unos mejores hábitos que nos aportan bienestar.
Los riesgos de las dietas detox
Las dietas “detox” pueden conllevar diferentes riesgos para la salud. Sobre todo porque muchas se basan en seguir restricciones importantes, como consumir solo zumos, caldos batidos o infusiones durante varios días.
Esto puede conllevar un déficit de energía y de nutrientes, sobre todo de proteínas, con lo que perdemos pasa muscular y podemos sufrir mareos y fatiga.
Además refuerzan una mala relación con la comida. Sobre todo porque estas dietas se basan en la idea de que hemos hecho algo “malo”, “ensuciando” nuestro cuerpo y necesitamos hacer algo “bueno”, “depurándolo”. Algo que además no tiene ninguna base científica.
Cuidado con los batidos detox
Entre los protagonistas habituales de las dietas “depurativas” se encuentran los batidos verdes, elaborados a partir de verduras como las espinacas o el kale.
Sin duda, las verduras son saludables, pero algunas como las espinacas y otras similares pueden suponer un problema cuando se consumen en grandes cantidades, sobre todo si no se cocinan previamente. Hay que tener en cuenta que algunas de esas dietas recomiendan el consumo de aproximadamente dos litros diarios de este tipo de batidos.
El principal riesgo se debe a que esas verduras contienen elevadas cantidades de ácido oxálico. Este compuesto, consumido en grandes dosis, favorece la formación de cálculos renales y además, reduce la disponibilidad de nutrientes como calcio, hierro, potasio y sodio.
Caras e inefectivas
En definitiva, estas dietas pueden parecernos efectivas a corto plazo, pero en realidad no lo son y pueden suponer importantes riesgos para la salud. Además, muchas se basan en batidos y productos que, además de no cumplir lo que prometen, se venden a precios desorbitados.