Alimentación

¿Nos estamos pasando con la moda de los alimentos enriquecidos con proteínas?

Hay alimentos, como algunos yogures, que señalan tener un extra de proteínas
Hay alimentos, como algunos yogures, que señalan tener un extra de proteínas. getty images
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Si nos damos una vuelta por cualquier tienda de alimentación podremos ver si ninguna dificultad varias decenas de productos que destacan en su envase un contenido extra de proteínas: yogures, barritas de cereales, quesos, chocolates, galletas, panes, batidos… y muchos más porque la lista es muy larga.  

Desde hace unos pocos años se han puesto de moda, asociados a otra tendencia: la de la actividad física centrada en los ejercicios de fuerza y musculación. Parece que hay que desarrollar músculo o mantenerlo y que para ello es obligatorio acudir a esos productos enriquecidos. Pero la realidad es diferente.  

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Cómo se consigue hacer alimentos ricos en proteínas

Lo primero que debemos tener en cuenta es que para que un alimento pueda destacar en su envase que tiene un alto contenido de proteínas, estas deben aportar como mínimo el 20% del valor energético del alimento. Es decir, se tiene en cuenta su contenido en relación con el aporte de energía, no su contenido bruto.  

Eso significa que un alimento bajo en calorías podría incluir esa declaración, aunque su cantidad de proteínas fuera baja, en relación con otros alimentos realmente proteicos, como huevos, garbanzos o pescado. Esta es precisamente una de las estrategias que se sigue para producir alimentos “ricos en proteínas”. Por ejemplo, en un postre lácteo se podría reducir la cantidad de grasa o de azúcar y no tocar nada más. Así no cambiaría el contenido neto en proteínas, pero sí su proporción en relación con el aporte calórico, de modo que ya se podría incluir la declaración nutricional “alto en proteínas”.  

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En otros alimentos se siguen estrategias diferentes. Por ejemplo, una de las más sencillas consiste simplemente en añadir más proteínas, utilizando ingredientes como suero lácteo, proteína de soja, proteína de guisante, etc.  

En productos lácteos como quesos o yogures también se puede optar por eliminar parte del suero lácteo para retirar agua y así concentrar la parte sólida, de modo que tendrán una mayor proporción de proteínas.  

¿Los alimentos ricos en proteínas son saludables?

Entre los alimentos que destacan un alto contenido en proteínas podemos encontrar de todo. Algunos resultan interesantes, como el queso fresco o el yogur natural sin azúcar, por poner un par de ejemplos. Otros no tienen mucho sentido; por ejemplo, existe una versión de atún en conserva “rico en proteínas”, cuando la versión convencional tiene una proporción muy parecida (y en ambos casos muy considerable).  

Por último, hay muchos otros productos que no tienen interés nutricional, aunque destaquen el alto contenido en proteínas. Se trata, por ejemplo, de productos elaborados a partir de harinas refinadas, azúcares y grasas de mala calidad nutricional, entre los que podríamos encontrar galletas, algunas barritas de cereales, algunos batidos, etc. Es decir, “rico en proteínas” no es automáticamente sinónimo de “saludable”.

¿Realmente necesitamos consumir alimentos enriquecidos con proteínas?

Con el panorama actual podemos tener la sensación de que sufrimos un déficit de proteínas en la dieta y que para suplirlo necesitamos acudir a los productos enriquecidos con este nutriente. Pero lo cierto es que no hay un déficit de proteínas en la población general.  

Es decir, una dieta convencional es suficiente para aportar la cantidad de proteínas que requiere nuestro cuerpo para una actividad normal, así que no necesitamos consumir productos enriquecidos en ese nutriente. Consumir más cantidad de proteínas de la que nuestro organismo necesita no va a hacer que nuestros músculos se desarrollen más. 

Además, hay que tener en cuenta que esos productos que destacan “rico en proteínas” suelen ser más caros que sus versiones convencionales y que muchos de ellos tienen un perfil nutricional menos interesante por su contenido en azúcares, grasas, harinas refinadas, etc.  

En algunos colectivos (personas mayores, deportistas, personas con patologías específicas), sí puede haber necesidades más altas o situaciones donde los productos enriquecidos pueden ser útiles. 

De todos modos, no es necesario buscar un extra de proteínas en productos enriquecidos. Basta con echar mano de alimentos que son ricos en este nutriente de forma natural: garbanzos, salmón, huevos, etc. La mayoría son más interesantes desde el punto de vista nutricional y además suelen resultar más baratos.