Por qué no debes guardar nunca el queso en papel film

Conservar bien el queso es primordial para salvaguardar sus características, así que no se puede guardar en cualquier tipo de papel
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Un error muy común que se suele cometer en muchas cocinas es guardar prácticamente todos los alimentos de la misma manera o con el mismo recubrimiento pensando que, al tratarse de elementos hechos para la cocina, todo vale. Pero no es así. Por ejemplo, con los quesos. Cuando tienes trozos de ellos que conservar es posible que decidas envolverlo en papel film, que a priori, no supondría ningún tipo de problema, aunque la realidad es que sí que lo es.
La maestra quesera Maritza Solano explica a través de sus redes sociales que “en el mundo del queso artesanal, la forma en que lo conservas importa tanto como el queso mismo. Muchos quesos están vivos: siguen respirando, madurando y evolucionando, incluso en tu refrigerador”, por eso mismo la experta aclara que el papel film “los ahoga, les corta el aire y acelera su deterioro”.
No se trata de nada novedoso. El papel film, que no deja de ser plástico, no se debe usar como única capa para envolver los quesos porque también puede transmitir el sabor de plástico al alimento a través del sudor que le provoca, generando olores más fuertes y un cambio en su textura. Así que, si eres de los que usa el film para sus quesos, quizá no es el más adecuado para poder disfrutar luego de su sabor.
Cómo conservar el queso
Entonces, ¿cómo hay que conservar los quesos? ¿Qué papel sería el adecuado? La maestra quesera expone en sus redes sociales que lo ideal siempre es tener un ‘cheese papel’ o un papel de cera o parafinado, el cual logra proteger a la pieza de queso sin encerrarla del todo, además de cuidar su aroma y textura y permitir que este siga respirando sin problema para conservar sus propiedades.
En todo caso, también es más que probable que no tengas a mano ese tipo de papel para proteger el queso que has comprado en la quesería, el mercado o la charcutería. Eso no es un problema, ya que también puedes hacer uso del papel vegetal o de horno que seguramente tendrás en algún cajón de la cocina.
Para ello, envuelve sin apretar el queso en ese papel y luego añade una capa más de protección con papel de aluminio, creando con esta una capa suelta por encima dejando el hueco suficiente para que el queso respire sin ningún tipo de problema y conserve todas sus propiedades, sabor y aromas cuando decidas consumirlo y disfrutarlo.
