La tienda de conservas española que arrasa en Nueva York: "Hemos probado miles de latas"

Lata es la aventura conservera ideada -en plena pandemia- por cuatro amigos españoles que se conocieron en Brooklyn hace más de 10 años
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Decir que es fácil encontrar buena cocina española en Nueva York, aunque muchos lo han intentado, y lo seguirán intentando, igual es mucho decir. Lo que sí podemos afirmar es que, desde hace cinco años, ya se puede encontrar buen producto de origen español. Concretamente, latas de conservas de altísima calidad que, gracias al equipo de Lata, hoy están a disposición de locales y foráneos en su local de Brooklyn. Hablamos con Nacho Valle, uno de los fundadores de esta marca que surgió precisamente de la necesidad que sintieron estos amigos de que la gastronomía española pudiera -y debiera- estar mejor representada en la ciudad de los rascacielos.
Buen ejemplo de ello es su colaboración con la marca asturiana La Mar de Tazones, que hace unos meses consiguió llevar hasta la Gran Manzana una edición especial de sus imperdibles conservas de centollo, diseñadas por Xavier Gallego, que además de socio de la neoyorquina Lata, es todo un artista. Y nunca está de más recordar que la alianza con esta firma perteneciente a la compañía fundada en 1986 por Dimas Noval, todo un referente en la nueva ola de conservas gourmet, fue presentada en la feria Summer Fancy Foods, que es el mayor escaparate gastronómico de Estados Unidos. ¿Su objetivo? Reivindicar la conserva como producto cultural, artístico y emocional.

Por ubicar un poco el proyecto. ¿Cuándo nace, quiénes están al frente y cómo os organizáis?
Lata nace en Nueva York en 2021. Al frente seguimos estando los cuatro socios fundadores: Nacho Valle, Vicent Sendra, Daniel Viedma y Xavier Gallego. Todos somos españoles pero vivimos en lugares distintos: Brooklyn (Vicent y Nacho) Los Ángeles (Dani) y Barcelona (Xevi). Nos organizamos de forma bastante orgánica: Nueva York es el centro de operaciones y desde allí gestionamos importación, distribución y retail, mientras que desde España mantenemos la relación directa con conserveras y productores.
¿Alguno de los cuatro viene del mundo de la hostelería o de las conservas?
Vicent y yo tuvimos juntos un restaurante y un bar durante muchos años, así que sí teníamos cierta experiencia en hostelería. Pero la realidad es que cada uno de nosotros cuenta con un background bastante diferente, y eso ha sido precisamente una de las fortalezas de Lata. Daniel es software engineer, Xevi es diseñador, yo vengo del mundo del arte y Vicent trabajaba como comercial de productos españoles en Estados Unidos. Al final nos hemos complementado muy bien porque cada uno se ha centrado en una parte del proyecto: Dani se ocupa del desarrollo de la web y la parte tecnológica, Xevi del diseño y la identidad de marca, Vicent del wholesale y de las compras, y yo me encargo principalmente de la importación y del producto.

¿Cómo surgió la idea de lanzarse con Lata? ¿Por qué conservas del norte de España y por qué en Nueva York?
La idea nació durante la pandemia. En aquel momento todos estábamos en Nueva York y, como muchos españoles viviendo fuera, echábamos muchísimo de menos las buenas conservas que en España damos casi por hechas. Recuerdo que nuestras madres siempre nos mandaban latas desde España (risas). Allí apenas había oferta de calidad y nos dimos cuenta de que existía un hueco enorme para explicar este producto, su tradición y su valor gastronómico. Galicia, Asturias, Cantabria, Pais Vasco o Portugal producen algunas de las mejores conservas del mundo, con una tradición conservera muy fuerte. Y en cuanto a Nueva York, creo que es una ciudad muy abierta a descubrir productos gastronómicos nuevos, así que nos pareció el lugar perfecto para empezar a contar esa historia.
¿Qué es lo que ha resultado tan atractivo para vuestros vecinos de Brooklyn?
Te diría que seleccionar las mejores conservas y ayudar a la gente a descubrirlas, creo que es una parte muy importante de lo que hacemos. De ahí nació nuestra suscripción Discovery Box: cada mes enviamos a más de mil suscriptores una selección de latas cuidadosamente elegidas para que puedan descubrir el mundo de las conservas, probar nuevas marcas y entender la enorme diversidad que existe dentro de este producto. Siempre intentamos priorizar la calidad sobre la cantidad. De casi ninguna marca trabajamos todas las referencias; preferimos seleccionar aquellas que realmente creemos que destacan y que mejor representan el estilo y la calidad de cada conservera.

¿Algo especialmente curioso que hayáis descubierto al emprender en Estados Unidos?
Muchísimas cosas. Estados Unidos tiene una regulación muy particular para alimentación: desde etiquetado hasta importación o distribución. Cada producto tiene que pasar por procesos bastante estrictos, así que el aprendizaje ha sido grande. También nos ha sorprendido mucho cómo cambian los gustos entre países. En Estados Unidos suelen gustar sabores más intensos o más especiados, mientras que en España muchas veces se aprecia más la pureza y la calidad del producto en sí, con elaboraciones más sencillas. Ha sido muy interesante ver cómo el mismo producto puede percibirse de forma distinta según la cultura gastronómica.
Tras esta acogida, ¿habéis pensado en abrir en otras ciudades?
De momento estamos muy centrados en consolidar el proyecto en Nueva York y en el mercado estadounidense. Aunque operamos desde Nueva York, vendemos a todo Estados Unidos a través de nuestra tienda online y de nuestra red de distribución, así que nuestro foco principal sigue estando aquí. Más adelante sí creemos que el concepto podría funcionar muy bien fuera de Estados Unidos, en ciudades con una cultura gastronómica fuerte como Londres o incluso en España con un formato adaptado.
¿En qué punto está la idea de Lata Taberna?
Es uno de nuestros sueños que ahora está on hold (en pausa). Nos encantaría poder abrir un espacio donde las conservas se puedan disfrutar como se hace en España: con un buen vaso de vermut. Montar un negocio en Nueva York no es sencillo y las regulaciones, especialmente en lo que respecta al alcohol, son bastante complejas, así que es algo que requiere tiempo y planificación. Pero sí nos gustaría, en algún momento, tener un lugar donde poder compartir la cultura de las conservas tal y como la entendemos nosotros.

¿Qué tiene que tener un producto para llamar vuestra atención?
Sobre todo tres cosas: calidad del producto, algo que lo haga diferente y una historia auténtica detrás. Nos interesan mucho las conserveras familiares, los procesos tradicionales y productos que realmente representen una cultura gastronómica. Siempre buscamos latas que aporten algo especial, ya sea por la especie, la elaboración o la forma en la que se trabaja el producto. Nos gusta descubrir cosas nuevas y poder compartirlas. En estos años hemos probado miles de latas hasta quedarnos con unas trescientas, que son las que tenemos ahora mismo en tienda y, sencillamente, las que más nos han gustado.
¿Es fácil llegar a acuerdos con las conserveras?
Nosotros estamos encantados con las conserveras con las que trabajamos. Muchas de ellas son empresas familiares con una tradición muy larga y, después de cuatro años trabajando juntos, hemos construido una relación muy especial con muchas de ellas. Las visitamos muy a menudo e intentamos enriquecer nuestra cultura a través de la suya, aprendiendo de su historia, de su forma de trabajar y de su manera de entender el producto. Nos sentimos muy orgullosos de poder representar sus productos en Estados Unidos y de ayudar a que más gente descubra su trabajo. Para nosotros es muy importante construir relaciones a largo plazo y trabajar con productores que comparten nuestra manera de entender el producto.
¿Cómo pueden afectar a vuestro negocio los aranceles o tensiones comerciales?
Nos afectan directamente porque todo nuestro producto es importado. Cambios en aranceles, divisas o regulaciones pueden modificar mucho los costes y hacen que el trabajo sea bastante más complejo e imprevisible. La política comercial actual, tan cambiante, introduce mucha incertidumbre y complica mucho la planificación de una empresa como la nuestra. Forma parte del reto de trabajar con producto europeo en Estados Unidos y obliga a adaptarse constantemente. Aun así, creemos que la calidad del producto sigue teniendo un gran valor para el consumidor y que merece la pena el esfuerzo de traer estas conservas hasta aquí.
¿Alguna novedad relacionada con el proyecto que debamos saber?
Más allá de trabajar con muchas de las mejores conserveras de España y Portugal, también hemos desarrollado nuestra propia línea de productos Lata, que elaboramos junto a diferentes conserveras. Es una forma de seguir explorando nuevas ideas y de aportar nuestra propia visión dentro del mundo de las conservas. También hemos puesto mucho cuidado en el diseño de los estuches y en toda la imagen corporativa del proyecto, con una estética muy marcada, creada junto a Xevi, que refleja el carácter contemporáneo de Lata. El proyecto sigue creciendo poco a poco. Cada vez trabajamos con más restaurantes, tiendas especializadas y clientes en todo Estados Unidos. Nuestro objetivo sigue siendo el mismo: dar a conocer la cultura de las conservas de calidad y demostrar que una lata puede ser un producto gastronómico extraordinario.
