Con el tiempo la vitrocerámica se va deteriorando y aparecen marcas que se pueden retirar con una limpieza adecuada
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Pese a que la cocina de gas sigue siendo la favorita de muchos, lo cierto es que la vitrocerámica ha sido uno de los grandes avances en las últimas décadas en las cocinas, especialmente con el surgimiento de las de inducción, que permiten acortar los tiempos de cocinado al calentar mucho más rápido los recipientes donde cocinas. En todo caso, mantener una vitrocerámica impecable requiere de tiempo y de limpieza, sobre todo si le das mucho uso a tu cocina, para evitar que se raye o que aparezcan manchas, marcas y quemaduras, especialmente alrededor de las circunferencias de los fuegos.
El uso cotidiano es lo que tiene, y más cuando se cocina con diferentes alimentos y texturas que provocan derrames o cambios de temperatura que generan ese desgaste o marcas sobre la vitrocerámica.
Para evitar que esto ocurra, es esencial limpiar la placa de inducción siempre tras cada cocinado, aunque es importante esperar a que se enfríe, pues si se encuentra caliente es más probable que acabemos provocando algún rayón e incluso dejar alguna marca con el paño o trapo que utilizamos ante el contraste de temperatura.
En todo caso, limpiar la vitrocerámica después de cada cocinado permitirá retirar toda marca o resto de alimentos o de preparación de la superficie, además de evitar esas marcas de quemado que siempre se quieren evitar, pero que es normal que aparezcan con el paso del tiempo.
Para su limpieza diaria se puede utilizar cualquier producto indicado para este tipo de superficies que permita que, cuando la vitro ya está fría, puedas limpiarla. Además de un producto adecuado, utiliza también paños o esponjas que no sean abrasivas para evitar dañar la superficie mientras retiras la suciedad que se ha ido acumulando.
Cómo acabar con las marcas permanentes
No obstante, con el paso de los años puede ocurrir que haya marcas o zonas quemadas que ya no salgan con la limpieza del día a día. Para ello, puedes utilizar una mezcla casera que te permitirá recuperar la vitrocerámica y dejarla prácticamente como nueva.
Para este truco casero solo necesitas vinagre blanco y bicarbonato de sodio, que juntos lograrán retirar de la placa esa suciedad que se ha incrustado. Cuando la tengas preparada, extiende la mezcla por las zonas afectadas y deja que actúe al menos durante cinco minutos.
A la hora de retirarlo, lo mejor es hacerlo con un paño de microfibra para evitar rayar la superficie, consiguiendo así quitar esas marcas que deterioraban la vitrocerámica. Asimismo, en caso de que no todo se logre retirar, puedes hacer uso de una rasqueta para vitrocerámicas e intentar eliminar los restos con cuidado para no rayar la superficie.

