Con una mezcla casera se puede conseguir una pasta que actúa de tal manera que no deja rastro alguno de suciedad en el interior del horno
Con brillo y sin marcas: el truco para dejar tu fregadero como nuevo
El horno es un imprescindible de la cocina, especialmente en aquellos hogares donde se cocina más y se le saca todo el partido posible gracias a la versatilidad de platos que da para hacer, desde una lasaña, hasta un pescado, unas costillas o una buena pizza con tus ingredientes favoritos. Aunque las preparaciones suelen ir directamente al horno a cocinarse en un recipiente, con el uso el electrodoméstico termina ensuciándose y acumulando grasa en el interior.
Por eso mismo es esencial mantener una limpieza no solo de su exterior, sino sobre todo de su interior. De esa forma se evitarán malos olores o manchas y marcas que luego sea más complicado retirar y que den un aspecto poco higiénico al horno.
Cómo limpiar el horno bien a veces es complicado si no sabes qué productos utilizar o cada cuánto hacerlo. Lo ideal es, evidentemente, volver a limpiarlo tras cada cocinado, pero a veces no es tan fácil. Por eso te traemos un truco casero para su limpieza y acabar con esas manchas y marcas de grasa para que el horno quede por dentro igual de limpio que por fuera, casi como si lo fueras a estrenar de nuevo.

El método casero para limpiar el horno
Para hacer esta limpieza casera solo necesitas bicarbonato de sodio, vinagre y agua, aunque bien es cierto que requiere de tiempo, ya que la mezcla que se hace se debe dejar varias horas actuar para que sea efectivo.
Para hacer esa mezcla solo tienes que poner en un recipiente aproximadamente unas 10 cucharadas de bicarbonato con cuatro de vinagre y unas ocho de agua y mezclar hasta lograr una pasta espesa. Las cantidades pueden variar dependiendo del tamaño de tu horno, si es más grande o más pequeño, o de lo espesa que quieras que quede la pasta.
Saca las bandejas que tengas dentro del horno y empieza a expandir por cada rincón la mezcla con la ayuda de una espátula o cualquier otro utensilio que te facilite la labor. Lo ideal es dejar que pasen bastantes horas con la pasta actuando, al menos unas 12, por lo que lo mejor es hacerlo a última hora de la tarde para que la mezcla haga su función durante la noche.
Cuando haya pasado el tiempo, utiliza una esponja suave con jabón neutro para retirar toda la pasta posible, ya que después terminarás de retirar los restos con la ayuda de una bayeta humedecida.
Una vez no quede rastro de la masa por ningún recoveco del horno, deja que este se seque con la puerta abierta para que se vaya toda la humedad y, una vez seco, ya lo tendrás casi que como nuevo y listo para seguir cocinando.

