Un espacio abierto, acogedor, preparado para compartir, capaz de transformarse en algo completamente distinto en cualquier momento
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La cocina de Vicky Martín Berrocal es un espacio que, lejos de imponerse, se integra con una sutileza exquisita en el conjunto de su hogar. Bajo el concepto de cocina “escondida”, este espacio redefine los límites entre funcionalidad y estética. Con techos altos que amplifican la sensación de amplitud y una paleta dominada por tonos neutros, la estancia respira calma, orden y sofisticación. Es, en esencia, una prolongación natural del resto de la casa: moderna, minimalista y cuidadosamente pensada.
Aquí no hay estridencias ni elementos que rompan la armonía visual. Todo fluye. Todo encaja. Y, sin embargo, detrás de esa aparente simplicidad se esconde un trabajo minucioso de diseño donde cada decisión responde a una intención clara, hacer de la cocina un espacio tan elegante como el salón, tan acogedor como el comedor y tan discreto como un armario perfectamente integrado.
Cuando el diseño se convierte en continuidad
Para Vicky Martín Berrocal, la cocina no podía ser un elemento aislado dentro de su hogar. Desde el primer momento, tuvo claro que debía seguir la misma línea estética que el resto de la vivienda. No se trataba solo de diseñar una cocina bonita, sino de integrarla en un discurso decorativo coherente. “Mi cocina es protagonista en mi casa”, explica. Y precisamente por eso, necesitaba que dialogara con el resto de los espacios, que compartiera su lenguaje visual y que no rompiera la armonía cromática.
La elección de materiales fue clave en este proceso. La diseñadora apostó por superficies de alta calidad que, al mismo tiempo, permitieran ser lacadas de manera personalizada para adaptarse exactamente al tono deseado. Este detalle técnico, aparentemente menor, es en realidad fundamental para lograr una integración perfecta. Pero quizás la idea más potente de todo el proyecto es su intención de “desdibujar” la cocina como tal. “Mi intención es que la cocina no pareciese una cocina. Entonces, cuando está cerrada, podría ser un armario empotrado”, afirmaba en una entrevista en la revista ‘El Mueble’.

Y lo consigue gracias a uno de los elementos más característicos del espacio, las puertas escamoteables. De color beige, de suelo a techo, estas puertas permiten ocultar completamente la cocina cuando no está en uso. El resultado es un volumen limpio, sereno, que aporta una enorme paz visual.
Puertas escamoteables: la clave
Las puertas escamoteables son, sin duda, el elemento estrella de esta cocina. Pero ¿qué son exactamente y por qué se han convertido en una solución tan interesante en el diseño contemporáneo? Se trata de un sistema de apertura en el que las puertas, en lugar de abrirse hacia fuera, se deslizan y se ocultan dentro de un compartimento o lateral. Esto permite liberar espacio y, en este caso, esconder completamente la zona de cocina cuando se desea.
Para Vicky Martín Berrocal, eran la respuesta perfecta a su necesidad de crear un espacio elegante, amplio y versátil. “Necesitaba que fuera un espacio elegante y grande, para que vengan mis amigos, mi familia, los novios… de ninguna porque no tenemos, pero bueno, para que vengan todos cuando los tengamos”, aseguraba.
Este tipo de puertas resulta especialmente útil en viviendas de concepto abierto o en estancias donde se busca reducir el ruido visual. Al ocultar los elementos propios de una cocina, electrodomésticos, utensilios, superficies de trabajo, se consigue una estética mucho más limpia y ordenada.
Los frentes completamente panelados y la ausencia de tiradores visibles hacen que el mobiliario se perciba como un volumen continuo, casi arquitectónico. No hay interrupciones, no hay elementos que distraigan. La cocina, cuando está cerrada, desaparece. Y cuando se abre, revela un espacio perfectamente equipado, listo para ser utilizado. Es una dualidad que aporta dinamismo y sofisticación al conjunto.
Un espacio diáfano y luminoso
Aunque pueda ocultarse, la cocina de Vicky Martín Berrocal está diseñada como un espacio abierto, en conexión directa con el comedor. Esta continuidad refuerza la idea de hogar contemporáneo, donde las barreras entre estancias se difuminan para favorecer la convivencia. En este contexto, la mesa se convierte en un elemento central. Se trata de una mesa redonda de mármol blanco, rodeada de sillas tapizadas en borreguito. Las formas redondeadas suavizan el conjunto, haciéndolo más acogedor y facilitando la interacción entre quienes se sientan alrededor. Es un espacio pensado para conversar, para compartir, para alargar las sobremesas.
La luz natural juega también un papel fundamental. Grandes ventanales permiten que la estancia se llene de claridad, mientras que unas cortinas a tono, que caen desde el techo, modulan la entrada de luz y aportan intimidad. Este recurso no solo mejora el confort, sino que contribuye a reducir el ruido visual, reforzando esa sensación de calma que define toda la casa.
La cocina “escondida” de Vicky Martín Berrocal redefine lo que entendemos por cocina en el hogar contemporáneo. No es solo un espacio para cocinar, sino un elemento flexible, adaptable, integrado. Es una cocina que aparece y desaparece, que se transforma según el momento, que se adapta a las necesidades de quien la habita. Una cocina que, en lugar de ocupar, acompaña.

