El mítico Josealfredo, referente coctelero, cumple 20 años: "Por aquí pasan muchos famosos, pero nadie les molesta"

Repasamos junto a 'Pato' Almada, su propietario junto a otros tres socios, la historia de este clásico de la noche madrileña en su 20 cumpleaños
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Todo el mundo en Madrid conoce Josealfredo, el bar que, a pesar de tomar su nombre del actor y cantautor mexicano José Alfredo Jiménez, tiene alma argentina. Y no lo decimos solo porque fuera fundado por Marcos Mastretta y luego -solo un año después- pasara a manos de 'Pato' Almada, su actual propietario junto a otros tres socios, sino por la cantidad de artistas -principalmente músicos- de este país que han desfilado por su barra o cualquiera de sus ya míticos sofás de color verde. Si no has estado nunca, te diremos que se trata de uno de los espacios más singulares de la noche madrileña. También que ahora, coincidiendo con su 20 aniversario, es uno de los mejores momentos para disfrutar de sus cócteles y de una banda sonora en la que hay espacio para el swing, el jazz, la bossanova, el soul o el funk.
Enfundado en mármol y cuero, este punto de encuentro de la bohemia capitalina ha conquistado a sus muchos fieles -desde Álex de la Iglesia a David Byrne- a base de un trato cercano y de combinaciones clásicas como el gin-fizz, el negroni o el manhattan, que ahora comparten protagonismo en la carta con referencias de autor. Artistas, creadores y profesionales de los medios han hecho de esta coctelería (C/ Silva, 22) un espacio de referencia, unido por una misma manera de entender la noche: cercana, elegante y sin estridencias. Nos lo cuenta el no menos legendario 'Pato' tras una intensa semana de celebraciones que, aunque ha pasado factura a su de por sí maltrecha voz, le ha hecho sentirse muy ilusionado con respecto al futuro. No lo dudes, hay Josealfredo para rato.
Uno de los bares más famosos de Madrid cumple 20 años, pero no fuiste tú quien lo abrió en su momento.
No, el primer año, lo llevó Marcos Mastretta, el músico y hermano de Nacho Mastretta, junto a otras personas más. Después ya lo cogimos nosotros, pero fui cliente desde que abrió. De hecho, me lo vendieron por eso (risas). Yo era amigo de Marcos, íbamos mucho por allí y un día surgió la posibilidad de traspasarlo porque ellos querían centrarse en Pez Gordo, el bar que abrieron en la calle Pez. Así que lo pillamos tres amigos más y yo. Después, con los años, fueron cambiando los socios hasta que quedamos los dos originales, Leandro y yo, junto a otros dos más.

¿Y cómo recuerdas aquel primer Josealfredo?
En este local, hace 40 años, estaba el antiguo Rovers, que era un bar que lo atendían camareros con falda escocesa. Algo muy vanguardista y bohemio para la época (risas). Después, cuando se abrió Josealfredo, esto era una de las pocas coctelerías que había en Madrid. Y nosotros desde el principio quisimos apostar por la coctelería moderna, que es lo que seguimos haciendo hoy. Pero también es un lugar al que la gente viene por la conversación y por la música, que está a un volumen que te permite poder charlar. Además de eso, servimos copas de calidad elaboradas por cocteleros profesionales y trabajamos mucho la cercanía con el cliente. Es un lugar con un ambiente muy familiar para todo el que nos visita.
Ahora Madrid está lleno de coctelerías modernas por todas partes, ¿qué lugar ocupáis dentro de esa escena?
Yo creo que ahora somos un clásico del centro de Madrid. No creo que seamos la vanguardia en este momento, tampoco nos interesa en realidad. Lo que realmente nos define es que siempre hemos cobijado a muchos artistas, periodistas, gente de la publicidad, de la política... Al estar en el centro, por aquí pasan muchos famosos, pero nadie les molesta. En realidad, el público se ha ido transformando con el paso de los años. Cada vez viene gente más joven, aunque a primera hora lo normal es encontrarte gente más de mi edad, de 50 para arriba.
Más allá de la coctelería, en Josealfredo siempre ha habido un vínculo fuerte con los músicos.
Aquí se gestó el Café Berlín, así que imagínate. A raíz de que nos visitaran tantos músicos, empezamos a hacer los lunes unas jams clandestinas de tres a seis de la mañana. Y de ahí surgieron muchas ideas que acabaron culminando en un sinfín de proyectos publicitarios, cinematográficos y musicales. Siempre apostamos por la bohemia, que es lo nos une a todos nosotros. Recuerdo que nos sorprendió Fito Páez con un concierto en alguna ocasión, o Kevin Johansen, que es muy amigo nuestro y cada vez que viene a Madrid nos visita. Además de Jorge Drexler, otro gran cliente nuestro, que suele venir con su mujer, Leonor Watling. De hecho, como venía tanto, porque era la época de Marlango, se llegó a decir que era la dueña, pero nunca fue así.
Doy por hecho que esas jams ya no se celebran, pero la conexión con los músicos seguirá presente.
Sí, claro. El Berlín está a 300 metros de aquí, y esto hace que cualquier día te puedas encontrar aquí a El Cigala, Juan José Suárez 'Paquete', Antonio y Josemi Carmona... Son muy amigos nuestros y siempre vienen a darle un color diferente al bar. Pero aquí son bienvenidos todos, también los turistas. Esto es un bar muy de Madrid, aunque manejado por argentinos. Pero, al fin y al cabo, un imperdible de la noche madrileña.

Y ahora qué, ¿vamos a por otros 20 años más?
Nos conformamos con poder continuar. Si tenemos en cuenta todo lo que hemos vivido: pandemia, Filomena... No vamos a pedir más que seguir vivos, estar cada vez mejor y poder seguir ofreciendo lo que ofrecimos durante estos 20 años, que es calidad. Y que nunca deje de sonar por nuestros altavoces, desde la bossa nova o el jazz, con los que siempre arrancamos a primera hora, hasta el funk y el soul que dejamos para cuando la cosa se va animando.
