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Voro: qué se come y cuánto cuesta el nuevo tres Soles Repsol de Mallorca

Álvaro Salazar, chef de Voro, nuevo tres Soles Repsol en Mallorca
Álvaro Salazar, chef de Voro, nuevo tres Soles Repsol en Mallorca. Voro
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A pesar de haber nacido en Linares, en Jaén, el chef Álvaro Salazar lleva más de diez años asentado en Mallorca, donde ha desarrollado en los últimos años su carrera culinaria a la que ahora le pone una guinda al recibir los tres Soles Repsol en su restaurante Voro, ubicado en el complejo hotelero Cap Vermell, en Capdepera, que recrea un pueblo mallorquín de montaña.

Tras su restaurante Argos o haber pasado por las cocinas de El Portal de Echaurren o Tragabuche, en Voro elabora una cocina con plena alma andaluza y con sabor a mediterráneo, donde la cocina que se le ha quedado en la memoria, como la de su tita Luisa que le despertó el amor por la cocina, y la inspiración de la isla son los grandes protagonistas de su propuesta gastronómica.

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Aunque actualmente Voro está cerrado temporalmente (vuelve a abrir sus puertas en marzo) “nuestra cocina celebra la rica diversidad gastronómica de nuestro país, sin coartar nuestra libertad creativa. No nos restringimos a un solo territorio; exploramos y presentamos recetas de toda España desde una perspectiva innovadora, ofreciendo una experiencia culinaria que no se limita a lo local, sino que abraza lo nacional con una mirada renovada”.

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Un viaje solar muy gastronómico

Su menú actual es Devoro, con un precio de 290 euros por comensal y opción de maridaje (cuentan con más de 500 referencias), está basado en las fases del sol a lo largo del día para ofrecer un auténtico viaje gastronómico, comenzando con el albor, el alba, donde se busca un “equilibrio y armonía entre los ingredientes y las técnicas que componen un plato. El despertar de nuestros sentidos alrededor de una mesa”.

Salazar continúa con su oferta para hacer llegar a sus comensales al zénit, o lo que es lo mismo, “el punto más alto, la observación y el disfrute se entrelazan con sensaciones vívidas, donde temperaturas, densidades y aromas activan nuestra sensibilidad, conocimiento y comprensión”.

Y para acabar, el chef jienense nos lleva hasta el ocaso, “el fin, el comienzo de algo nuevo donde en un momento de paz, reflexionamos sobre lo vivido y contemplamos la belleza en su totalidad”.

De esta manera, Devoro comienza con una parte herbívora con un ramallet y mahonés, para continuar con otra parte piscívora, como su sardina o cangrejo. A continuación, llega la parte carnívora con, entre otros, el wagyu, continuando con la almendra y caviar y los mariscos al palo cortado, lo que hace llegar al zénit.

El menú toma su recta final hacia el ocaso con el bogavante o los huevos rotos, entre otros platos, terminando con el toque dulce de las fresas, las gachas, la torrija y la pequeña repostería.