Así se come en el nuevo club privado de Iñigo Onieva y Cristiano Ronaldo: "Hay una selección exclusiva de Caviar Kaspia"

Entrevistamos a David Rodríguez, chef ejecutivo de Casa Vega, la nueva aventura de los empresarios Iñigo Onieva y Manuel Campos (Mabel Hospitality)
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Madrid tiene nuevo club privado. Se llama Vega Members Club y tiene la firma de Cristiano Ronaldo. Detrás de la apertura se encuentran Íñigo Onieva y Manuel Campos, la dupla responsable de otros exitosos proyectos capitalinos como Casa Salesas. Y lo primero que tienes que saber de este lanzamiento es que, a pesar de ser un club privado situado en una de las zonas más codiciadas del barrio de Salamanca (C/ Lagasca, 88), cuenta con un restaurante abierto al público del que vas a conocer todos los detalles. "Se trata de un concepto que nace con el objetivo de extender la propuesta de valor del club y reforzar su carácter híbrido, donde la exclusividad convive con una cierta accesibilidad", nos comenta David Fernández, chef ejecutivo del grupo Mabel Hospitality, cuando le preguntamos por el recién inaugurado Casa Vega.
En este bistró que actúa como puerta de entrada al universo de Vega Members Club, cuyo interiorismo ha firmado Lázaro Rosa-Violán, nos hemos citado con la persona detrás de una propuesta que ha encontrado en la ya icónica tortilla de patata Salesas, el bikini de pastrami Ibérico con trufa o los rigatoni al vodka a sus mejores aliados.
¿Es tu primera vez creando la propuesta de un club privado? ¿En qué se diferencia de la de un restaurante al uso?
Efectivamente, la cultura del club privado está en plena fase de desarrollo en España, y estamos siendo pioneros en la implantación de este concepto en Madrid. En el caso de Vega Members Club, además, hemos querido llevar esta idea un paso más allá desde el punto de vista gastronómico, articulándola en torno a tres espacios diferenciados que comparten una misma filosofía basada en la excelencia, el producto y la experiencia. Te diría que, en conjunto, y a diferencia de un restaurante al uso, un club privado permite construir una experiencia más personalizada, exclusiva y coherente, donde gastronomía, entorno y comunidad forman parte de un mismo concepto.

¿Y qué se ofrece en cada uno de estos tres espacios?
Por un lado, Casa Vega, abierto también al público general, es un bistró contemporáneo y sofisticado pensado para disfrutarse en cualquier momento del día. Su propuesta bebe de la tradición del bistró europeo, reinterpretada con una mirada actual y un firme compromiso con la calidad del producto. Por otro, Vega, que es exclusivamente para miembros, representa una versión más elevada y exclusiva de la experiencia gastronómica. Aquí, el protagonismo recae en materias primas excepcionales y productos de temporada, muchos de ellos únicos y de disponibilidad muy limitada, lo que refuerza el carácter singular del espacio. La cocina mantiene una línea honesta, centrada en potenciar al máximo cada ingrediente. Además, Vega ofrece una selección exclusiva de Caviar Kaspia —el icónico templo del caviar parisino—, disponible en Madrid únicamente dentro del club gracias a un acuerdo cerrado entre ambas partes. Y, por último, Totó, inspirado en el concepto desarrollado en Totó Castellana, que ahora traslada a este entorno una propuesta que rinde homenaje a la historia y a los orígenes de la cocina italiana. Todo ello con una interpretación contemporánea, combinando elaboraciones más sofisticadas sin perder la esencia de la tradición, y siempre con la mejor materia prima como base.

¿Cómo está siendo la acogida en estas primeras semanas de rodaje?
La acogida está siendo extraordinaria. Estamos recibiendo un feedback muy positivo y especialmente motivador, sobre todo teniendo en cuenta que, por experiencia —tras más de una decena de aperturas—, las primeras semanas de vida de cualquier proyecto siempre implican ajustes y detalles por pulir. En este caso, la respuesta del público nos confirma que el concepto funciona y que hay una demanda real de propuestas diferenciales como esta. Creemos que esta buena acogida es fruto, por un lado, de la experiencia del equipo en el desarrollo de proyectos gastronómicos de alto nivel y, por otro, de la escucha activa que mantenemos con nuestros clientes en todos nuestros conceptos. Precisamente esa capacidad de adaptación y mejora continua está siendo clave en estas primeras semanas, permitiéndonos afinar la experiencia casi en tiempo real y consolidar una propuesta sólida desde el inicio.
Centrémonos en Casa Vega, que es el único restaurante abierto al público. ¿Vamos a encontrarnos algún plato de otros restaurantes del grupo?
Casa Vega es un espacio que actúa como puerta de entrada al universo del club: un lugar que no solo invita a descubrir un nuevo destino gastronómico en Madrid, sino que permite a cada visitante aproximarse a su esencia. Todo ello en un entorno donde la hospitalidad, el diseño y la vida social se integran para crear una experiencia cuidada y coherente. Casa Vega absorbe la propuesta de Casa Salesas y la adapta a una de sus principales características, su capacidad para atraer a públicos diversos: miembros del club, creativos, emprendedores y clientes que buscan disfrutar de una oferta gastronómica de calidad en un entorno único. Esa mezcla de perfiles convierte a Casa Vega en un espacio dinámico, donde la energía siempre está en constante movimiento. Como herencias adquiridas de Salesas, Tatel y Totó podríamos destacar la gilda, los huevos estrellados homenaje a Lucio, los rigatoni al vodka, el bikini trufado reinterpretado o el pollo a la parrilla (todos ellos de Casa Salesas); el clásico risotto de sémola trufado y la tarta de queso (ambos de Tatel); y el vitello tonatto de Totó, que es probablemente el mejor que he probado nunca.

Hablas de alcanzar la excelencia en cada plato. ¿Cómo se consigue eso?
La excelencia es el resultado de una fórmula que llevamos años aplicando en todos los proyectos de Mabel Hospitality: equilibrio entre tradición e innovación, un equipo con talento y pasión, una selección muy cuidada de materias primas y un servicio extraordinario que acompaña la experiencia. En Casa Vega trabajamos desde la reinterpretación de recetas clásicas, llevándolas a un terreno contemporáneo sin perder su esencia. Para ello, es clave el respeto absoluto al producto, que seleccionamos directamente en origen, priorizando calidad, temporalidad y trazabilidad. Un buen ejemplo sería nuestra versión de un plato tradicional como el steak tartar, donde partimos de una materia prima excepcional y la tratamos con una elaboración precisa y actual, buscando realzar el sabor sin enmascararlo. Ese equilibrio entre técnica, producto y sensibilidad es lo que, para nosotros, define la excelencia. En definitiva, se trata de cuidar cada detalle —desde el origen del ingrediente hasta el servicio en mesa— para que el resultado final esté a la altura de lo que queremos ofrecer.
También habláis de la calidad de la materia prima. ¿Hay algún corte de carne, alguna verdura o algún producto gourmet que nos pueda servir de ejemplo?
En Casa Vega trabajamos con una selección muy cuidada de producto, priorizando siempre el origen, la temporalidad y la calidad. Colaboramos con proveedores especializados y, siempre que es posible, seleccionamos materias primas directamente en su lugar de producción, lo que nos permite garantizar frescura y trazabilidad. Nuestra carta refleja precisamente ese compromiso, con una propuesta variada pensada para compartir, basada en recetas reconocibles que equilibran clásicos contemporáneos con guiños internacionales. En carnes, por ejemplo, destacaría los cortes de distribuidores como Discarlux o Pampeana (para carnes argentinas). Pero también el Tomahawk, Wangus (un lomo de vaca argentina cruce de Wagyu y Angus) y el chuletón de rubia gallega. Luego, para el atún, solemos trabajar con Fuentes. Y desde varias lonjas nos llegan diariamente almejas, gambas de Huelva, rodaballo o pixín. De la huerta podría destacar las zanahorias baby, el puerro que preparamos a la brasa con sobrasada, los bimis o las alcachofas, que también pasamos por la parrilla.

¿Qué importancia dirías que tiene la gastronomía dentro del proyecto? ¿Es esta la apuesta más fuerte de todas?
La gastronomía es absolutamente central, tanto en este proyecto como en el conjunto del grupo. De hecho, la excelencia y la inspiración mediterránea son los pilares que nos han permitido posicionarnos y consolidarnos como referente tras más de una década en el sector. En Mabel Hospitality partimos de una idea muy clara: en España la gastronomía es una forma de celebrar la vida. Es algo que forma parte de nuestra identidad cultural y que tiene un papel transversal en todos los ámbitos, desde el social hasta el profesional. Por eso, en todos nuestros proyectos —como Tatel, Totó o Casa Salesas— la propuesta gastronómica no es un complemento, sino el eje sobre el que se construye la experiencia. En el caso de Vega, esa importancia se mantiene, pero evoluciona hacia un formato más experiencial y sofisticado. Más que hablar de una “apuesta más fuerte”, diríamos que es una apuesta distinta: un concepto donde la gastronomía se integra con otros elementos —como el diseño, la privacidad o la comunidad— para crear una propuesta más completa y diferencial. En definitiva, Vega no sustituye ni compite con otros conceptos del grupo, sino que amplía el universo de la marca, llevando su ADN gastronómico a un nuevo nivel.
