Los chiringuitos del chef

Los 5 chiringuitos de Menorca, Formentera y Marsella que recomienda el chef Federico Giomi

Federico Giomi (1)
Federico Giomi es el chef de raíces italo-argentinas que regenta el restaurante Coral Menorca. Coral Menorca
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Este verano nos hemos tomado muy en serio que aciertes a la hora de reservar en restaurantes, chiringuitos o beach clubs. Vayas donde vayas. Y si hace unos días era el chef Álvaro Salazar el que nos recomendaba sus favoritos de Mallorca e Ibiza, hoy le toca al turno al italo-argentino Federico Giomi. Es el chef al frente de Coral Menorca, un restaurante ubicado frente al Mediterráneo, a tan solo diez minutos de Ciutadella, que desde 2022 desarrolla una propuesta gastronómica creativa ligada a la isla, a su temporalidad y al territorio, pero sin olvidar sus raíces.

Así que te puedes hacer una idea de lo que nos va a recomendar este cocinero -curtido en cocinas de España, Reino Unido, Suiza, Francia o Tailandia- que defiende una cocina que combina técnica, brasa y sensibilidad contemporánea, y que ha conseguido que Coral se haya consolidado como uno de esos lugares a los que regresar cada verano, gracias a una experiencia donde gastronomía, paisaje y atardecer conviven de forma natural. Su carta pone el foco en el ingrediente de kilómetro cero, los pescados a la brasa, los crudos frescos y una línea de producción propia de fermentados, salazones y embutidos elaborados artesanalmente.

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Así arranca la experiencia en el restaurante de Federico Giomi

"Soy un enamorado de los chiringuitos porque representan una forma de entender el verano, que además en una isla como Menorca tenemos la suerte de disfrutarlos más allá del periodo estival, cuando la afluencia de viajeros baja. Me gustan todos: desde los más cuidados gastronómicamente hasta el chiringuito de batalla donde simplemente paras a tomar una cerveza mirando al mar. Lo importante nunca ha sido el formato, sino el momento que crean. En mis días libres siempre intento escaparme con mi mujer, mi familia o mis amigos para desconectar, compartir una buena comida y recordar por qué elegimos vivir en una isla como esta. Y todo sin mirar el reloj, deteniendo el tiempo en esos instantes tan placenteros. Al final, ese es el verdadero lujo". Es lo que nos comenta Giomi antes de compartir con nosotros sus sugerencias.

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Casa Tirant

"Ha sido uno de nuestros grandes descubrimientos de este verano en Menorca. Situado muy cerca de las playas de Fornells, nos habían hablado muy bien de este nuevo proyecto que pertenece al grupo Bonita Menorca, -también al frente de Bodegas Binifadet y Tamarindos-, y allá que fuimos. Íbamos en busca de un buen arroz y salimos mucho más que satisfechos. La carta no es especialmente extensa, pero precisamente ahí reside parte de su encanto: una selección cuidada de platos elaborados con mimo, un servicio cercano y atento, y un entorno que invita a alargar la sobremesa. Uno de esos restaurantes que no necesitan hacer mucho ruido para convertirse en una dirección a la que apetece volver".

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Urb. Ses savines, Cala Tirant (Menorca)

Cap Roig

"Este es uno de esos restaurantes que todavía tengo pendientes, pero que aparecen una y otra vez en conversaciones con amigos y familiares cuando sale el tema de dónde comer bien en Menorca. Como está situado en Sa Mesquida, al otro lado de Ciutadella, siempre ha sido uno de esos planes que requieren organizar el día con calma, algo que todavía no he conseguido hacer. Precisamente por eso, sigue ocupando un lugar destacado en mi lista de imprescindibles. Todo lo que he escuchado sobre su cocina, el entorno y la experiencia invita a pensar que merece la pena el viaje, y espero poder descubrirlo muy pronto".

Carrer de Sa Mesquida, 13 (Mahón, Menorca)

Es Bruc

"Es Bruc es uno de esos chiringuitos a los que siempre apetece volver. Situado a pie de la playa de Santo Tomás, una de las más bonitas de Menorca, reúne todo lo que personalmente busco cuando me apetece una comida desenfadada junto al mar: una ubicación privilegiada, buen ambiente y una cocina sencilla, pero muy bien ejecutada. Su propuesta gastronómica no pretende competir con restaurantes más sofisticados, y precisamente ahí reside parte de su encanto. Las frituras de pescados y mariscos lideran una carta que apuesta por el producto y por hacer bien las cosas, sin complicaciones. En definitiva, es ese chiringuito que nos viene a la cabeza cuando imaginamos el verano".

Playa San Adeodato (Sant Tomas, Menorca) y Playa Urb. Santandria (Cala Santandría, Menorca)

Es Còdol Foradat

"Esta es otra de esas direcciones que merece la pena vivir al menos una vez. Tuve la oportunidad de conocerlo y la experiencia estuvo a la altura de las expectativas: un entorno privilegiado frente al mar, un servicio impecable y una cocina que convierte el producto mediterráneo en el auténtico protagonista. Es cierto que no es un restaurante para todos los bolsillos, pero precisamente por eso lo entiendo como uno de esos lugares reservados para una ocasión especial. La calidad de la propuesta, el cuidado por cada detalle y la atmósfera hacen que la experiencia vaya mucho más allá de la comida. ¿Qué más se puede pedir?"

Venda Descamarí, Platja de Migjorn (Formentera)

Tuba Club (Marsella, Francia)

"Era una de esas direcciones que tenía pendiente desde hacía tiempo y que pude descubrir el invierno pasado. El motivo era doble: por un lado, conocía al chef de una etapa anterior porque trabajamos juntos en otro proyecto y, por otro, su filosofía me recordaba mucho a la de Coral Menorca. Ubicado sobre un acantilado, prácticamente suspendido sobre el Mediterráneo, comparte esa manera de entender la gastronomía donde el paisaje forma parte de la experiencia. Su propuesta gira en torno al producto fresco, con especial protagonismo para los pescados y mariscos de temporada, tratados con sencillez para que la materia prima sea la auténtica protagonista. Llegué atraído por las similitudes con Coral Menorca y por las ganas de reencontrarme con el trabajo de su chef, y salí completamente conquistado. Fue un auténtico festín y una de esas comidas que recuerdas mucho tiempo después, no solo por la cocina, sino también por el lugar y la atmósfera que se crea alrededor de la mesa".

2 boulevard Alexandre Delabre (Village des Goudes, Marseille)