Dos plantas, repostería fina y en La Milla de Oro: abre el nuevo Lhardy Café

Cómo es, qué se come y cuánto cuesta el Lhardy Café: un espacio nuevo que homenajea al icónico restaurante madrileño en el barrio de Salamanca
El Café Varela, lugar de encuentro de moda en Madrid
Lhardy, el histórico restaurante de la Carrera de San Jerónimo, 8 ha salido por primera vez de esa dirección para tener un nuevo establecimiento 'hermano' en la capital. Sin embargo, no esperen una réplica del que sigue en pie desde 1839; la nueva apuesta -ubicada en la calle Velázquez 8 (Hotel Wellington)- se llama Lhardy Café y, aunque reconocerán su esencia y algunos de sus platos más famosos, hablamos de una versión ligeramente modernizada del concepto del lujo europeo y el buen gusto del histórico establecimiento.
La apuesta de Lhardy Café —el nuevo proyecto de Grupo Pescaderías Coruñesas—, que abrió sus puertas el pasado 7 de septiembre, es la de acoger a sus clientes desde el desayuno a la cena. Restaurante, barra y terraza están abiertos ininterrumpidamente de 9:00 a 24:00 horas; las reservas se harán para comidas y cenas en el restaurante.
Dos plantas, una elegante barra, la tienda y algunas mesitas en terraza, todo decorado con el estilo y la clase de Lhardy, pero con un toque diferenciador. Sillas tapizadas, una gran lámpara de araña central, elementos de cobre decorando las paredes y un espectacular espejo que da la bienvenida en la entrada. Cada detalle se cuida con mimo para conseguir su máxima: ser el "lugar de encuentro en Madrid".
Olvida, aunque no del todo, los salones emblemáticos de Lhardy (el isabelino, el japonés, el Gayarre...), porque en Lhardy Café el espacio es abierto y fluye aunque la calidad se mantiene, el servicio está perfectamente uniformado y sigues sintiendo, en gran parte, que el tiempo se paró en una suerte de s. XIX reinventado del que no quieres salir. Y al que siempre puedes volver con cualquier excusa: un desayuno especial, tomar una copa de vino y una croqueta, una cena romántica o una comida de negocios no demasiado formal.
Desayunos de alto nivel
Uno de los puntos fuertes de Lhardy Café son los desayunos y, por supuesto, picar con las creaciones de Ricardo Vélez, el reconocido maestro chocolatero propietario de Moulin Chocolat y Maison Glacé. Sin embargo, cuenta con una carta amplia en la que elegir entre diferentes platos de huevos, tostadas (trabajan con el obrador Cientotreinta grados), batidos, tartas o café de especialidad.
Mucha variedad y mucha calidad para un desayuno inolvidable cada día de la semana. Si te lo preguntas, sí, te puedes llevar a casa lo que quieras, en este Lhardy también cuentan con su "tienda" (incluso venden ramos de flores). La experiencia, aunque solo sea la de entrar para llevarte un croissant o una tarta para el cumpleaños de alguien especial, se acerca a una mezcla de bistró único, con mucha clase, con inspiraciones que llegan desde diferentes puntos del mundo y, a la vez, sintiéndose también muy propio.
Qué se come y se bebe
Además de desayunar, en Lhardy Café puedes comer y cenar o incluso tomar algo para picar. No tan formal, en su carta hay platos para compartir como la mortadela trufada, la cecina de Wagyu, ostras, anchoas de Santoña, el salmón ahumado de Coruñesas con salsa bearnesa y unos apetecibles callos Lhardy con huevo frito.
Y otros platos muy interesantes como la terrina de foie, el bikini de wagyu, ceviche de pescado del día, mejillones, mollejas de cordero... Platos que van desde los 20 a los 40 € aproximadamente. La de este nuevo espacio del barrio de Salamanca tiene una carta amplia, variada y actual para conquistar a todos los paladares, desde los más clásicos a los que buscan la última tendencia gastrofusión.
El restaurante está en el piso superior, pero también podrás disfrutar de diferentes opciones para comer en la terraza y la barra, hablamos de clásicos de Lhardy, pero con un concepto más moderno. Un singular carro de ensaladas resultará totalmente irresistible (18/19 €), como también lo son el icónico consomé de Lhardy (5,5 €), las croquetas de cocido (4 €), las bombas de cocido (9 €) y sí, el famoso soufflé Lhardy individual con una novedad, irá cambiando de sabor y podrás elegir el helado.
Sin embargo, si llegas soñando con el cocido, seña de identidad de la histórica casa, tendrás que ir buscando hueco en Carrera de San Jerónimo porque no forma parte de la carta de Lhardy Café, en eso han querido darle exclusividad. A cambio, puedes pedir sus raviolis de cocido en su consomé, una clara carta de intenciones sobre el lugar: no somos Lhardy, pero le homenajeamos con nuestra propia identidad y estilo.
En cuanto a la bebida, se han querido diferenciar con una carta en la que destaca el champán y los cuvés para Lhardy Café, recuperando así una tradición de Lhardy y sus relaciones con importantes bodegas de nuestro país. A lo que sí se va a sumar es a la tendencia de dar de nuevo el lugar que merece la coctelería de autor, con una carta diferenciadora.
