Amenazas, botellazos, humillaciones y escupitajos: la jornada del 20S, descrita por un teniente de la Guardia Civil

Así lo ha contado el propio teniente en el juicio por el proceso independentista, donde ha explicado, en calidad de testigo, la experiencia que vivió ese día, en el que los guardias civiles de la entrada, que eran los que estaban a su cargo, fueron el blanco de las protestas y los insultos de los concentrados allí desde poco después de las nueve de la mañana.
Según el relato del oficial del Instituto Armado, Junqueras acudió a la consejería sobre las cinco de la tarde. "Le dije 'buenas tardes', me dijo que iba a trabajar y le dije que por supuesto, que esa era su casa. Entró, estuvo como una hora y cuando salió se despidió y dijo que tenía que entender que era la voluntad del pueblo, y yo le dije que él tenía que entender que estaba haciendo mi trabajo", ha contado a preguntas del fiscal Jaime Moreno.
Para el teniente, la peor parte de ese día para el equipo de seguridad de la Guardia Civil se la llevaron los agentes del GEAR (antidisturbios) que se estuvieron relevando en la puerta de la consejería durante todo el día y parte de la noche, pues estaban a muy poca distancia de los manifestantes.
Amenazas, humillaciones y escupitajos
"Estuvieron recibiendo insultos, amenazas, les tiraban botellas, recibían humillaciones, algún escupitajo... Por eso decidí ir relevándolos", ha indicado el guardia civil, que ha dicho que los insultos más repetidos fueron "hijos de puta, cabrones, fascistas, vosotros sois los terroristas" y que "con el dedo hacían como que cortaban el cuello". "Así desde las nueve y media de la mañana hasta las dos o las tres de la madrugada", ha apuntado.
Eso sí, ha asegurado que los agentes a su cargo "se comportaron como profesionales y aguantaron todo". Fue, a su juicio, "un servicio de mucha tensión" y en "31 años de servicio" en operaciones antiterroristas o de control de masas nunca le había sucedido algo como lo que ocurrió con los coches del Instituto Armado, que acabaron destrozados y gran parte del material de su interior, sustraído, aunque no las armas largas.
La acusación popular que ejerce Vox ha incidido más en este asunto al preguntar si temió en algún momento por la integridad física de sus agentes: "Hubo dos o tres momentos que sí", ha afirmado, para contar después que en un momento de mucho "barullo" un compañero le comunicó que entre los manifestantes corría el rumor de que se había suspendido la autonomía de Cataluña.
Los vehículos que luego acabaron destrozados han sido objeto de numerosas preguntas por parte del fiscal, ya que estaban a cargo del testigo, y desde primera hora de la mañana ya vio manifestantes y periodistas subidos a ellos, lo cual le hizo pensar que había "un problema grave" de seguridad.