Conventos de Sevilla piden ayuda para vender sus dulces: "Con el calor apenas vienen clientes"

Dulces que venden las monjas de conventos sevillanos
Uno de los dulces que preparan y venden las monjas de Santa Inés. Cedido a NIUS
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SevillaCuando llega el verano, es habitual cada año que las monjas de los conventos de Sevilla reduzcan notablemente sus ventas de repostería. Pero si, además, hay olas de calor como la que esta misma semana está sofocando a la capital hispalense, peor aún.

Notan "la baja afluencia en los tornos", donde ofrecen sus dulces, a pie de calle. Son su principal fuente de ingresos, que se ve muy mermada en época estival. Durante el día, por la ciudad andaluza se ven menos personas. Por las noches sí aumenta el trasiego.

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Ante esta situación, las monjas de clausura han recurrido a las redes sociales para pedir ayuda: "Con el calor apenas vienen clientes", expresó Sor Rebeca, superiora del convento de Santa Inés, en un vídeo compartido en Instagram por la Asociación Cadena de Favores.

"Hemos pensado que entre todos podemos comprarle todo lo que tienen preparado", decía esta cuenta en su publicación. De no conseguir darle salida a los productos, se ponen malos y tienen que tirarlos. "Llevamos tres días que no viene absolutamente nadie", lamentaba Sor Rebeca.

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Pero gracias a su difusión, al día siguiente "una señora compró todo el stock y lo donó al comedor de la Cruz Roja", nos han confirmado a NIUS desde la propia asociación. Resultó ser un éxito dar a conocer sus dulces por este canal online.

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De hecho, debido a la masiva respuesta de más usuarios en Twitter que descubrieron el vídeo, las hermanas han elaborado más cortadillos, magdalenas, almendradas, tortas de chocolate y de polvorón para vender.

Misma situación en otros conventos sevillanos

Tras el buen resultado que ha dado la promoción, Cadena de Favores ha hecho algo similar para ayudar a otros conventos sevillanos en la misma situación de escasez de ventas. Han reconocido a NIUS que son los de "Santa Ana, San Leandro y San Clemente".

Entre otros dulces conventuales que tienen encontramos pastas de avellanas y de almendra, roscos de vino, sultanas y empanadillas de cidra. También yemas, que en San Leandro se presentan en cajas de madera con seis, doce o veinticuatro.

Igualmente, preparan mayores cantidades por encargo, aunque lo más famoso de este citado convento son sus huevos hilados, en tarrinas de un kilo, medio o un cuarto. El dinero que obtienen de estos productos artesanales es el sustento de las monjas.

Les sirve para su hospedería y para acometer reformas que son necesarias porque el paso del tiempo hace mella en los edificios religiosos donde viven. Un usuario en Twitter ha lanzado esta propuesta para que puedan conseguir más ingresos todo el año:

"La mejor ayuda sería algún alma caritativa que supiese y quisiese hacerles una página web para vender a toda España", ha dicho. Otra usuaria que ya ha probado sus dulces ha reconocido que "están riquísimos".

Por el momento, solo se pueden adquirir acudiendo al torno, que está abierto en un determinado horario diurno en cada convento. En el de Santa Inés, en pleno centro de Sevilla, por ejemplo, es de 9 a 13 horas y de 16 a 18:30 horas, todos los días, menos domingos y festivos.