Las historias detrás de las tres personas que rechazaron un Oscar: de un guionista que después lo aceptó, a Marlon Brando

¿Rechazar un Oscar? Suena impensable, pero ha pasado hasta en tres ocasiones. Te explicamos sus historias
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Los Premios Oscar son los más importantes de la industria cinematográfica, y una de las galas más esperadas del año. Ya no solo para los amantes del cine, sino de la cultura pop en general ya que hay estrenos que son auténticos eventos (que se lo digan este año a 'Cumbres borrascosas' o hace un par al fenómeno Barbienheimer), e interpretaciones que trascienden y pasan a la historia.
Unos premios que también se han visto salpicados por la polémica en numerosas ocasiones. Recordemos la campaña #oscarsowhite, con actores como Will Smith negándose a asistir a la gala cuando llevábamos ya dos años consecutivos siendo blancos los 20 intérpretes nominados. Ni un atisbo de diversidad racial. O cuando el bofetón de... espera, ¡también de Will Smith! Echando la vista atrás también hay que destacar otra cosa recurrente de los premios, y es el rechazo a ir a la gala. Muchos han sido los que han decidido no aparecer por el Dolby Theatre. Desde Woody Allen hasta Katharine Hepburn.

Pero, entre esa lista de famosos que no han querido desfilar por la mítica alfombra roja, hay otro grupo mucho más selecto: los que han rechazado un premio. Y, en los noventa y ocho años de historia de la gala, solo tres ganadores tienen el honor de formar parte de esta lista: Dudley Nichols, George C. Scott y Marlon Brando.
Dudley Nichols, guionista
Nichols fue el primero en rechazar oficialmente un Oscar. Corría el año 1936 y Hollywood se veía atravesado por una auténtica reformulación de sus bases. En la década de los 30, los estudios controlaban casi todos los aspectos de la industria. Esto, como suele pasar, se traducía en bajos salarios y condiciones de trabajo bastante leoninas (jornadas maratonianas sin compensación, desplantes continuos, despidos injustificados, etc.). Así que, tanto los actores como los guionistas se sindicalizaron y crearon 'Screen Actors Guild' (SAG) en 1933 y la organización de guionistas ('Screen Writers Guild'). Gracias a estas organizaciones, podían presionar a los estudios para mejorar sus condiciones.

En esta época, las huelgas eran por derechos de trabajo básicos. En esa época, con los grandes clásicos de Hollywood aún formándose, se estrenó 'El delator', que fue un auténtico éxito de taquilla, dirigido por John Ford. El guión corría a cargo de Dudley Nichols, y adaptaba la novela de Liam O'Flaherty. Dudley Nichols ganó el Oscar a Mejor Guion en la gala de 1936, pero rechazó el premio, porque en esos momentos la Academia de Cine representaba a esos estudios que tanto mal estaban haciendo a los trabajadores. Dudley Nichols era uno de los miembros fundadores del sindicato de guionistas (acabaría presidiéndolo años después). Pero, cuando las condiciones laborales que pedían se fueron aceptando, Dudley también aceptó su Oscar... dos años después, en 1938.
George C. Scott, actor
El primer intérprete en rechazar no solo el premio sino la nominación en sí fue el polémico George C. Scott. Conocido por su magistral interpretación en 'Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?' de Stanley Kubrick, también era famoso por su temperamento. Aunque no fue enviado a filas en la II Guerra Mundial, sí que estuvo alistado en el Ejército, que le destinó al cementerio de Arlington, donde se acostumbró a ver desfilar los cadáveres de sus compañeros y amigos. Obviamente, acostumbrarse a eso es un eufemismo. Porque es imposible hacerlo, e hizo mella en la personalidad de Scott, que se sumió en continuas depresiones, alcoholismo y relaciones tóxicas con sus parejas. De hecho, en su breve relación con Ava Gardner, le propinó a la actriz tal paliza que esta terminó con una retina desprendida y un pómulo roto.

Su interpretación más recordada es por esa historia militar que es 'Patton', estrenada en 1970, que cuenta la historia del general George Patton, centrándose sobre todo en su complicada personalidad. Dos meses antes de la ceremonia, George C. Scott renegó de su nominación, avisando que no iría a la gala. Y lo cumplió. Afirmó estar durmiendo plácidamente cuando leyeron su nombre (la encargada en hacerlo fue una jovencísima Goldie Hawn) y cuando le preguntaron por su rechazo a la gala, la describió como un "desfile de carne, ofensivo y bárbaro".
Marlon Brando, actor
Quizá la historia más famosa de alguien rechazando un premio Oscar sea la de la leyenda Marlon Brando. Uno de los actores que conformaron el llamado Nuevo Hollywood. Rompía con todos los moldes de galán clásico de Hollywood que habían asentado figuras como Cary Grant. Marlon Brando era rebelde, era embaucador, y tenía ese aire tóxico tan irresistible. Su temperamento siempre fue su perdición, y sus manías y su método de actuación. Pero no podemos negar que haya sido uno de los actores más grandes de Hollywood en toda su historia.
Era 1973, y 'El padrino' de Francis Ford Coppola se había convertido en una de las obras maestras incontestables de la historia. Marlon Brando ganó el Oscar a Mejor Actor por su interpretación de Don Vito Corleone. Pero no acudió a la gala a recoger el premio. De hecho, lo rechazó y para mostrar su inconformidad con la Academia, envió en su lugar a una joven activista llamada Sacheen Littlefeather, presidenta del National Native American Affirmative Image Committee.

Brando siempre pensó que la actuación era algo menor ante los grandes problemas sociales que atravesaba ya no solo la industria del cine, sino la sociedad estadounidense. Y quería denunciar públicamente el trato que recibían los llamados pueblos originarios en la industria cinematográfica, además del conflicto abierto en Wounded Knee, donde miembros del Movimiento Indio Americano ocupaban una ciudad a modo de protesta. La Academia amenazó a Sacheen antes del discurso, avisando que, si superaba los 60 segundos, saldría arrestada de la gala. Así que, de las 15 páginas redactadas por Marlon Brando, Sacheen tuvo que resumirlo todo en menos de un minuto.
¿El resultado? Silencio seguido de abucheos. Hollywood la incluyó en una lista para que no volviera a trabajar, y tanto periodistas como ejecutivos de distintas cadenas la difamaron continuamente. En 2022, poco antes de su muerte, la Academia de Hollywood se disculpó con ella públicamente. ¿Y qué pasó con Brando? Su carrera no fue la misma desde ese momento... pero como en tantas otras ocasiones, no sufrió las mismas consecuencias... al ser un hombre.
