"Terezinhas", las muñecas solidarias que alimentan a niños de Angola desde Huelva
Mujeres rurales de la Sierra de Aracena, en Huelva, confeccionan muñecas cuyos fondos financian tratamientos contra la desnutrición infantil en Angola
Cada Terezinha representa un mes de cuidados para un niño con desnutrición severa y refuerza la red de apoyo comunitaria que impulsa La Urdimbre, una asociación local
HuelvaUna puntada tras otra, hilos que se entrelazan y manos que trabajan al ritmo de la solidaridad con el único objetivo de salvar vidas. Así nace el proyecto Terezinhas, impulsado por La Urdimbre, una asociación de la Sierra de Aracena (Huelva) que visibiliza las redes de apoyo femenino en zonas rurales.
Desde 2022, la asociación ha documentado y celebrado el trabajo de estas mujeres, tanto en talleres como en un documental que les dio voz y reconocimiento, premiado por la Diputación Provincial en 2023.
El año pasado, la iniciativa dio un paso más allá. Alba Soriano, voluntaria de la ONG Mundo Orenda, vio una oportunidad para conectar la labor artesanal de las mujeres rurales con las necesidades de familias vulnerables en Angola. "En abril compré una muñeca para mi ahijada y pedí a una de las mujeres de La Urdimbre que la vistiera. Cuando la vi terminada, pensé inmediatamente en cómo podríamos ayudar a los niños con desnutrición que conocía a través de Mundo Orenda", recuerda Alba. Junto a su compañera Carmen López, decidieron convertir esa muñeca en el inicio de un proyecto solidario que sigue creciendo.
Ropa para muñecas diseñada y creada por mujeres rurales
Terezinhas consiste en la confección artesanal de ropa para muñecas, realizadas por mujeres de todas las edades. Las mayores crean los conjuntos, las niñas visten las muñecas y otras colaboran en la preparación de pedidos. Cada muñeca se pone a la venta por 25 euros, un precio simbólico que equivale a un mes completo de tratamiento contra la desnutrición infantil para los niños inscritos en el programa de Mundo Orenda en Malanje, Angola. El proyecto honra a Terezinha, la primera niña que sobrevivió gracias a esta ayuda, cuyo nombre y ejemplo inspiran cada muñeca confeccionada.
Desde la entrega de la primera muñeca, el proyecto se marcó el objetivo de vender 100 piezas antes de que Alba viajara a Angola. "La tarde antes de irme entregamos la número 103. Fue un momento emocionante, ver cómo nuestro trabajo ya estaba generando un impacto real", relata Alba. A su regreso, el proyecto había seguido creciendo, con mujeres del municipio que no solo confeccionaban muñecas, sino que enseñaban y animaban a otras a sumarse. Una de ellas ha vestido más de 200 Terezinhas, consolidando una red altruista, donde se mezcla el aprendizaje con el reconocimiento personal.
Tratamiento para seis meses
Son mucho más que un juguete, porque cada muñeca simboliza vidas salvadas, alimentos y medicinas para niños que luchan contra la desnutrición severa. El tratamiento suele durar seis meses, según la gravedad de cada caso, y requiere financiación constante. Por eso, el proyecto no es una acción puntual, sino que busca expandirse para alcanzar a tantos niños como sea posible.
En este caso, la labor de estas mujeres rurales aporta un valor humanitario extra y fortalece entre ellas mimas el sentido de pertenencia dentro de su propia comunidad. Ellas ayudan pero también se sienten ayudadas, por eso animan a que toda mujer que quiera probar, lo intente y se una a ellas.
Por eso el impacto del proyecto se percibe en dos dimensiones. En Angola, cada muñeca significa un mes de cuidados nutricionales para un niño con desnutrición severa. En Huelva, ese mismo trabajo y esfuerzo genera vínculos y el reconocimiento de la labor invisible de las mujeres rurales. Los encuentros semanales para coser y preparar muñecas se han convertido en un espacio de sororidad, donde cada gesto tiene un efecto tangible, y donde el tiempo dedicado se traduce en vidas salvadas a miles de kilómetros.
Solidaridad que anima a las mujeres rurales
Desde que comenzó Terezinhas, las mujeres de la Sierra de Aracena han continuado cosiendo y vistiendo muñecas con entusiasmo. Algunas han llegado a preparar cientos de piezas, enseñando a otras y animando a que se sumen al proyecto.
Alba y Carmen destacan que, más allá de la ayuda económica, lo que permanece es la relación que se establece entre las mujeres y el valor que sienten al ver cómo su trabajo cotidiano se transforma en algo útil para otros. Así, cada Terezinha lleva consigo un pedazo de la Sierra de Aracena y de la dedicación de quienes la han tejido.