La mujer desahuciada en Roquetas de Mar junto a su marido en cuidados paliativos: "Les pedí que no se lo llevaran"

El matrimonio mayor de Roquetas de Mar con el hombre en cuidados paliativos ha sido desalojado: él irá a una residencia y ella se queda sin vivienda
Un matrimonio mayor será desahuciado en Roquetas de Mar, en Almería con el marido en cuidados paliativos
El matrimonio que iba a ser desahuciado de la vivienda en la que residían desde 2018 en la zona de Playa Serena, Roquetas de Mar, Almería, han ingresado en una residencia de mayores en Vícar debido a su grave situación.
Él tiene 77 años y está recibiendo cuidados paliativos tras padecer un cáncer de próstata y Alzheimer. Su esposa, de 63 años, le cuida día y noche y no tiene confirmada una alternativa habitacional. Este lunes, han retirado los últimos objetos hasta que entregaron las llaves de la vivienda a la hora indicada.
Las declaraciones de la mujer durante el desahucio
La mujer estaba vistiendo a su marido, quien no puede estar sentado ni de pie. Desde el Ayuntamiento de Roquetas de Mar han señalado que, a través de los Servicios Sociales municipales, se han puesto a disposición de la familia "todos los recursos necesarios desde el primer momento" y que se les ha prestado apoyo durante todo el proceso. Sin embargo, la afectada ha confesado a medios como ‘La Voz de Almería’ que les proporcionaron un taxi y su marido “no puede ir sentado”.
Dick irá a una residencia
“Yo abrí la puerta porque quería que vieran las condiciones en las que está mi esposo. Estaba desnudo cuando entraron, le estaba vistiendo. Yo les pedí que no se lo llevasen. No tengo problema con nadie, que se lo lleven a la residencia y la vida continúa. Yo me pondré a trabajar
El matrimonio, formado por Gloria Patricia Velásquez, de origen colombiano, y Dick Beekhus, de origen neerlandés, casados desde hace 12 años, llegó a la provincia en 2018 procedente de Holanda y formalizó entonces un contrato de alquiler con una inmobiliaria.
Tras la finalización del acuerdo inicial, la mujer asegura que continuó abonando la renta, fijada en 450 euros, durante un periodo en el que ya no existía contrato. Posteriormente, la vivienda fue vendida a nuevos propietarios y, según relata, se les concedió un plazo de dos años para encontrar otra casa.
El hombre permanece encamado, no puede caminar ni incorporarse por sí mismo y precisa cama hospitalaria y grúa para su movilización. Desde hace seis años cuentan con un servicio municipal de ayuda a domicilio durante varias horas al día, aunque es ella quien asume la mayor parte de los cuidados, higiene, alimentación y medicación.
