Avistan hasta 66 veces frente a las costas de Almería una de las ballenas más esquivas

El grupo MegaMAR ha concluido la campaña CETALBORAN526, que ha durado casi un mes. MegaMAR (IEO-CSIC)
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Personal del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) ha concluido la campaña CETALBORAN526, una iniciativa científica que busca mejorar el conocimiento sobre dos especies de cetáceos de buceo profundo en el mar entre Nerja y Cabo de Gata.

Después de casi un mes de trabajo y recorrer 969 millas náuticas, la expedición llegó a registrar 66 encuentros con el zifio común, una ballena muy difícil de localizar por sus prolongadas inmersiones que reducen las oportunidades de observarlo en superficie.

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No significa que los científicos hayan avistado 66 ballenas diferentes, sino que se trata de avistamientos con la especie durante toda la campaña, sin precisar cuántos animales fueron observados. La expedición se desarrolló entre el 18 de mayo y el 16 de junio de 2026 y se contabilizaron en total 561 avistamientos que incluyen tortugas marinas y hasta siete especies de cetáceos.

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El avistamiento hasta en 66 ocasiones del zifio común confirma la importancia del mar de Alborán como enclave estratégico para los cetáceos. Se trata de una zona de elevada productividad y complejidad oceanográfica que concentra hábitats clave para especies de gran valor ecológico.

“CETALBORAN0526 aporta un salto cualitativo en el conocimiento del zifio común y el calderón común en el mar de Alborán. Los numerosos registros visuales obtenidos durante la campaña nos permitirán generar estimas actualizadas de abundancia para estas especies en una zona estratégica para su conservación. Esto es especialmente importante en el caso de los zifios, debido a los distintos episodios de varamientos atípicos registrados en las costas de Almería y Murcia, compatibles con los efectos de fuentes acústicas intensas. Contar con datos robustos y actuales es clave para evaluar su estado de conservación y orientar futuras medidas de gestión y protección marina”, señala Joan Giménez, investigador del Centro Oceanográfico de Málaga y jefe de la campaña.

La metodología del estudio ha combinado el muestreo visual desde embarcación con la acústica pasiva, una técnica especialmente relevante para especies que pasan gran parte del tiempo bajo la superficie. Los registros acústicos serán posprocesados en laboratorio y se relacionarán con los avistamientos visuales, lo que permitirá mejorar la identificación de señales, caracterizar vocalizaciones y reforzar la robustez de futuras estimas de abundancia.

“La acústica pasiva es una metodología clave para cubrir la brecha de detectabilidad de especies de buceo profundo. Las 146 horas registradas durante la campaña nos permitirán cruzar información visual y acústica, mejorar el etiquetado de señales y generar resultados útiles para el seguimiento a largo plazo”, destaca Manuel Bou-Cabo, investigador de la Unidad Mixta IEO-CSIC-UPV y responsable del equipo de acústica submarina del Centro Oceanográfico de Murcia.