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El videoclub de Viator, Almería, que se resiste a desaparecer: "Me gustaría dejarlo como un museo"

El videoclub de Viator, Almería, que se resiste a desaparecer: "Me gustaría dejarlo como un museo"
David Vargas abrió hace 29 años su videoclub, hoy prácticamente recovertido en una tienda de golosinas. Redacción Andalucía
  • El Videoclub Tazmania, famoso en Viator (Almería), es uno de los poco más de 200 videoclubs que siguen abiertos en España

  • Su propietario, David Vargas, tiene claro que siempre mantendrá la esencia de su videoclub, que sobrevive gracias a la venta de snacks y refrescos

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Antes de que prácticamente todos tuvieran a mano plataformas de streaming con interminables catálogos de cine y series para ver al momento, antes incluso de la generalización de la conexión de banda ancha en los hogares españoles y cuando todavía apenas emitían una decena de canales de televisión en abierto, había un plan muy socorrido para ver una película 'a la carta' en casa: acudir a un videoclub y alquilar la cinta de VHS.

Después del VHS, llegó el formato del DVD: más calidad de imagen, mejor sonido y mayor comodidad -no había que rebobinar antes de devolver la película-. Sin embargo, la era del cine en discos digitales llegaba ya cuando el concepto de alquilar una película para verla en casa empezaba a dar sus primeros signos de agotamiento.

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Titanic, Pulp Fiction, E.T., el Extraterrestre, Aladdín o El Rey León son algunos de los títulos que seguro pasaron por millones de reproductores de VHS en las casas españolas, gracias a los miles de videoclubs que hacian acto de presencia en cualquier barrio de cualquier ciudad.

Hace ya 29 años, cuando aún se pagaba con pesetas, David Vargas abrió el Videoclub Tazmania en Viator, Almería, el único que queda en la localidad. Su afición por este mundo comenzó cuando apenas tenía 18 años y se dio cuenta de que los estudios no eran lo suyo. Entonces, cambió los libros por las carátulas ayudando a su tío en el videoclub que éste regentaba en la capital almeriense. "Como me gustaba mucho, mi padre me dijo que iba a buscar un local para que abriera mi propio videoclub", recuerda David a Informativos Telecinco. Y así lo hizo.

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Quedan 200 videoclubs en España

Su negocio a día de hoy se resiste a echar el cerrojo: es uno de los poco más de 200 videoclubs que siguen abiertos en España, de los cerca de 10.000 que había a principios de los 2000. Eso sí, para sobrevivir ha tenido que reinventarse.

"Ya se alquilan muy pocas películas, pero me va muy bien vendiendo patatas, pipas, refrescos... Los puse hace años en la tienda y empezó a ir como un tiro", explica David, que sigue manteniendo vivo el espacio reservado a las pocas películas disponibles en DVD que aún se pueden alquilar en el establecimiento. "El otro día un hombre alquiló una 'peli' y se gastó 20 euros en bebidas, frutos secos... Tengo claro que el alquiler lo voy a seguir manteniendo aunque sea como algo retro, por la nostalgia", recalca.

También hay quienes se sorprenden cuando descubren que su videoclub todavía sigue siendo eso, un videoclub: "Un hombre mayor vino a comprar un refresco y cuando vio las películas se sorprendió, me dio la enhorabuena porque decía que esto es una maravilla", cuenta. Pero por otro lado, David se apena al corroborar que las nuevas generaciones "no saben ni lo que son las carátulas de las películas, ya es todo digital", puntualiza.

El 'museo del vídeo'

La parte de su videoclub dedicada para las estanterías donde clasificaba desde VHS hasta DVD, cedés de música e incluso videojuegos fue cediendo espacio poco a poco a los congeladores de helados y las neveras para las bebidas. "De los 80 metros cuadrados que tengo, más de la mitad es ahora una tienda de chuches", explica.

Aunque el alquiler de películas ya es un negocio residual, todavía le visitan clientes interesados en llevarse algún DVD -de los VHS ni hablamos- para verlo durante el fin de semana. "La verdad es que mucha gente ya no tiene ni siquiera reproductores, pero algunos padres aprovechan las consolas de sus hijos para ver los DVDs", comenta.

Aunque el videoclub de David se ha convertido ya prácticamente en una tienda de golosinas, donde también hace las veces de punto de recogida de paquetes para sus vecinos de confianza, él tiene claro que su idea es seguir manteniendo viva la esencia del videoclub: "Me gustaria dejar la decoración como un trozo de museo, pero cuando dejen de salir peliculas nuevas no sé que haré, de hecho ya no sacan casi nada ni en Bluray", lamenta.