Brutal agresión de una bañista a una socorrista en una piscina de Palma del Río, Córdoba: llamó la atención a su pareja por llevar gafas de sol en el agua

La socorrista había reprendido a la pareja de la agresora que no estaba permitido usar las gafas de sol en el agua
La agresora se abalanzó contra ella, le tiró del pelo y la golpeó con el palo de una sombrilla del recinto, que tuvo que cerrarse
Ataque salvaje contra una socorrista de la piscina municipal de Palma del Río, en Córdoba por parte de una bañista. La violenta escena, grabada en vídeo por los testigos, tuvo lugar el pasado domingo después de que la trabajadora le llamara la atención por usar gafas de sol dentro de la piscina, algo prohibido por las normas de uso del recinto por razones de seguridad.
Al parecer, la socorrista recriminó a un usuario que no se puede estar dentro de la piscina con las gafas de sol puestas. Acto seguido y sin mediar palabra, la pareja de este bañista se abalanzó hacia la víctima a gran velocidad, con gritos e insultos y se formó una marabunta de personas que intentaban mediar entre la socorrista y la agresora.
Seguidamente, tal y como se ven en las imágenes, la agresora la golpeó varias veces y enganchó del pelo a la socorrista mientras los presentes trataban de separarlas.
A continuación, la usuaria de la piscina municipal cogió una de las sombrillas del recinto y golpéo con el palo a la empleada, ante el asombro y el miedo del resto de usuarios.
Recinto cerrado por seguridad
El altercado tuvo lugar el pasado domingo, delante de decenas de niños y familias que estaban disfrutando de un día de piscina en las instalaciones del complejo.
Este incidente obligó al cierre del recinto por motivos de seguridad, decisión adopatada por el Patronato Deportivo Municipal de Palma del Río "al no poder garantizar la prestición del servicio en condiciones de seguridad" tras el altercado.
Gafas prohibidas en piscinas
Si bien no existe una ley o norma que prohíba expresamente la utilización de gafas en el agua de las piscinas, en la gran mayoría de instalaciones públicas se desaconseja o no se permite su uso por razones de seguridad.
La principal razón es que, en caso de que las gafas se caigan al fondo de la piscina e incluso si se llegan a romper los cristales, generan un riesgo tanto para el propio usuario como para el resto de bañistas.
Una norma tan sencilla como comprensible que ha destatado, en esta ocasión, una salvaje agresión contra una socorrista que velaba por la seguridad de todos.
