Almería 'blinda' sus farolas contra los grafitis y el orín corrosivo de los perros: "El pipí me destruye"
El Ayuntamiento gastará 704.735 euros en la renovación de 590 luminarias con tratamiento anticorrosión y protecciones contra pintadas
La campaña "El pipí me destruye" recuerda a los dueños de las mascotas sobre la importancia de evitar que los perros orinen en el mobiliario urbano
La corrosión de las farolas por el orín de los perros se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos ayuntamientos. También para el de Almería, donde el número de canes no ha dejado de crecer en los últimos años.
Y es que la provincia ya cuenta con más de 213.000 perros registrados, una cifra que casi dobla a la población menor de 15 años. Algo parecido a lo que pasa en Málaga, que se ha convertido en la capital de los canes al ser la provincia de Andalucía con más perros inscritos.
El orín de los perros en las farolas no es solo una cuestión de olores o suciedad. La acidez de la orina acelera la corrosión del metal y, con el tiempo, compromete la estabilidad de los soportes hasta el punto de que algunas columnas han tenido que retirarse por riesgo de caída.
Renovación de farolas y postes
Levantar la pata es un gesto cotidiano que los perros repiten en cada paseo. Muchos lo hacen sobre las farolas del alumbrado público sin que el dueño se detenga a pensar en las consecuencias, que pueden terminar siendo un riesgo para la seguridad de las personas.
Por ello, el Ayuntamiento de Almería, ya ha desplegado desde hace tiempo una campaña para concienciar a los dueños de las mascotas que recoger las heces y limpiar los orines no es solo una cuestión de higiene y civismo, sino una forma de proteger el mobiliario urbano y de evitar que las farolas acaben carcomidas.
Con una inversión que asciende a 704.735,85 euros, el Consistorio ha adjudicado la primera fase de la renovación de su alumbrado público, según han informado en un comunicado. El objetivo no es solo modernizar la red sino proteger las farolas de la ciudad ante dos enemigos declarados: los grafitis y la corrosión que provoca el orín de los perros. La mesa de contratación ha dividido el contrato en dos lotes.
Tratamiento anticorrosión
Los trabajos incluyen el desmontaje de 369 luminarias antiguas y 139 soportes obsoletos. En su lugar se instalarán 357 columnas y báculos nuevos. A ellos se suman 45 brazos complementarios. Y un total de más de 590 luminarias que combinarán tecnología LED con sistemas convencionales .
Para atajar el problema de los orines, se aplicarán sistemas anticorrosión específicos sobre 355 columnas y se incorporarán también protecciones especiales para evitar que la pintura de los grafitis y el pegamento de los carteles se adhieran a las farolas. La idea es que el mobiliario dure más y no haya que sustituirlo cada poco tiempo.
"El pipí me destruye"
Con el eslogan "El pipi me destruye", la campaña busca concienciar a los dueños que sacan diariamente a pasear a sus perros. El objetivo es por un lado garantizar el bienestar de los vecinos y, por otro, conservar el mobiliario urbano. Unas banderolas alrededor de los postes de las luminarias recuerdan así a los ciudadanos sobre la importancia de evitar que los animales orinen a pie de farola o que, si lo hacen, los dueños sean responsables y lo limpien.
Para ello, lo ideal siempre es que los propietarios lleven encima un bote con agua y vinagre a partes iguales. Verterlo sobre la orina ayuda a diluirla, evita el olor y las manchas y de paso dificulta que otros perros vuelvan a orinar en el mismo sitio.
En el año 2024 el Ayuntamiento de la capital ya tuvo que desarrollar un plan para la retidada de unas 700 farolas que se encontraban en mal estado debido a los orines de los perros y la cercanía al mar, una combinación destructiva.