Cierra Periferia Cimarronas, el "primer teatro negro de España" tras subir el telón en 2021 en Barcelona: "Hemos fracasado"
El adiós de la sala se produce ante la imposibilidad de seguir con el proyecto debido a las deudas acumuladas: "Es una pérdida y no nos queda más que aceptarla"
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Barcelona"Hemos fracasado, no lo hemos conseguido". Este es el lamento que han compartido desde la Sala Periferia Cimarronas, el "primer teatro negro de España" que cierra sus puertas tras cinco años en activo en Barcelona. Un adiós que se produce ante la imposibilidad de seguir con el proyecto debido a las deudas acumuladas que tienen con artistas, proveedoras y bancos.
"Es una pérdida y no nos queda más que aceptarla, entenderla, aprender de ella y seguir adelante. Es una decisión meditada y consensuada con nuestros asesores. No queremos activar una campaña de "salvemos la Periferia". Creemos que no serviría para nada. Sería un parche temporal para seguir desangrándonos poco a poco", ha explicado Sílvia Albert Sopale, una de las impulsoras de la sala, en una carta abierta a la ciudadanía que no deben "confundir" con "un S.O.S" para salvar el proyecto.
El teatro subió el telón el 1 de febrero de 2021 en forma de cooperativa. "Siempre hablábamos de la necesidad de un espacio negro. Descubrimos que no había suficientes producciones afro, ni suficientes creadoras, directoras, técnicas. Desde Periferia decidimos apoyar la creación", recuerda Sílvia sobre una propuesta artística que no caló entre los espectadores.
"La sala vacía no genera dinero"
"Algunas producciones funcionaron bien, otras no tanto. Eso forma parte del arte. La sala vacía no genera dinero. Sin dinero, sostener una estructura genera deudas", añade la impulsora de un proyecto donde los ingresos provenían tanto del teatro, como del bar, la tienda, la distribución, los talleres, la participación en eventos y el alquiler del espacio. Aunque los tres primeros "apenas dejan ingresos reales", por lo que necesitaban subvenciones, donaciones o alquileres.
"Si hubiéramos conseguido llenar las funciones, o al menos mantener una media, habríamos podido sobrellevar mejor los momentos difíciles. Pero no logramos atraer al público en el volumen necesario", admiten desde Periferia Cimarronas, que admite errores de cálculo sobre la viabilidad del proyecto.
Una propuesta cultural que no ha calado entre la población: "Hacemos teatro antirracista, y muchas de nuestras propuestas generan incomodidad en la blanquitud o en la masculinidad, que siguen siendo mayoría en la crítica cultural. Al principio, cuando éramos novedad, sí hubo un pico de atención, pero se fue diluyendo".
"Tampoco queda energía para librar esa batalla"
Sílvia lamenta que el proyecto ha dejado de ser un espacio comunitario vivo: "Ya no es así. Poco a poco dejó de serlo. Por errores, malos entendidos, egos y también algo de mala fe. Pienso que Periferia se convirtió en una institución, o en el cortafuegos que separa a la institución de los colectivos. Y probablemente podría funcionar si decidiéramos utilizar una lógica institucional. Pero esa no es mi misión".
Por todo ello, Periferia Cimarronas baja las persianas este mes de enero tras la última estrategia de la única de las tres impulsoras del proyecto, en activo. "Me reuní con el Ayuntamiento de Barcelona para explorar posibles salidas. Allí vi que existía una pequeña posibilidad de no morir: transformarnos en una fábrica de creación o en un espacio mixto. De ese modo podríamos seguir desarrollando residencias, ofreciendo a las artistas tiempo y espacio para construir sus propios relatos y sus piezas".
Pese a ello, esta alternativa no ha acabado dándose: "Nuestra idea era, además, funcionar como puente con otras salas y espacios de la ciudad, seguir con nuestras actividades, adaptándonos. Pero no fue posible. Para el Ayuntamiento, a día de hoy, no es una opción. Y tampoco queda energía para librar esa batalla".