Lluvias

La "magia de la cebolla" de Josep, el hombre que predice la lluvia desde hace 40 años en Girona

La "magia de la cebolla" de Josep, el hombre que predice la lluvia desde hace 40 años en Girona. Cedida por 'La Comarca d’Olot'
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GironaPredecir la lluvia mediante unas cebollas es la "magia" que Josep Grabulosa ha convertido en todo un ritual en Santa Pau (Girona), donde sus predicciones calan entre los vecinos desde 1985, cuando empezó a pronosticar los litros de agua que caerían en Girona. Una prueba que realiza a final de año y en la que vaticina que se recogerán algo más de 1.000 litros por metro cuadrado en 2026, la mitad antes de San Juan.

"Antiguamente, la gente hacía lo que decía la cebolla en el campo para plantar", explica a Informativos Telecinco Josep, el veterano aficionado a la meteorología de la Garrotxa y mecánico de profesión. Precisamente, esta prueba empezó a realizarla a raíz de su trabajo: "Los coches antes no llevaban anticongelante y tenías que estar pendiente del tiempo. Las baterías se quedaban fritas".

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Una necesidad que combinó con otra afición, que le ha llevado a dedicar tiempo de su vida a estar al día de las inclemencias meteorológicas: "Fui el último relojero del pueblo. El campanario tenía un termómetro que teníamos que mirar para ajustar el péndulo. Si hacía frío se retrasaba, si hacía calor se adelantaba y cada semana tenía que ir dos o tres veces a poner la hora. Toda la vida he estado rodeado de temperaturas".

"Cojo cuatro y las parto por la mitad"

Así empezó a emplear la prueba de la cebolla, que realiza desde hace más de cuatro décadas el último día del año. "Los payeses me envían cebollas de diferentes lugares y que no hayan sido regadas. Cojo cuatro y las parto por la mitad", explica Josep, conocido en el municipio catalán como 'Pauet de Santa Pau'.

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Una vez partidas las cebollas, el siguiente paso es analizar sus capas y la cantidad de agua que pronostica que caerá mes a mes. "La parte de fuera la dejamos. Se pone una cucharadita de sal en cada una. A la mañana siguiente, unas están llenas de agua y otras están secas. Si está muy llena son 200 litros. Si está seca, 20 o 30 litros. Si está húmeda, 50. Si hay un poco de agua, 100. Si está media de agua, 150".

Unos veredictos que dependen del año sale mejor o peor, según afirma: "El año pasado dije que no habría agua en los pantanos y que después de San Juan habría unos 600 litros y tendríamos los pantanos llenos para Navidad. Y sí, por Navidad ya teníamos 1185 litros, me faltaban 80 litros y al final sobraron más de 100 por la lluvia que cayó".

El pronóstico para 2026

Sobre su último pronóstico, Josep opina que "ha salido muy bien" y será un año de lluvias "normal" al superar la barrera de los 1.000 litros por metro cuadrado. "En enero tendrían que caer 80 litros, en febrero 50, pero en este mes y marzo se ve nieve. Para San Juan tienen que caer 100 litros. En marzo, abril y mayo lloverá mucho. En verano unos 50 litros cada mes y en octubre y noviembre 150 litros cada mes".

Un ritual donde las cebollas se han convertido en todo un símbolo de la localidad catalana y se exponen en el bar de Santa Pau: "Son un atractivo turístico. Las tengo siempre en la ventana del bar. A veces vienen los franceses y se piensan que es un aperitivo y se las comen, pero está todo controlado", culmina Josep, quien año tras año sigue tratando de predecir la lluvia. Aunque no es hasta final de año cuando descubre si estaba en lo cierto: "Cuando se cumple, la gente se queda más tranquila. Es la magia de la cebolla".