Gastronomía

Una cocinera catalana hace un llamamiento en redes para encontrar sus cuchillos: "Estoy triste, son míos desde hace 25 años"

Imagen de archivo de un cuchillo. Pixabay
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BarcelonaLos utensilios de trabajo pueden llegar a convertirse en un objeto que, con el paso del tiempo y uso a diario, pueden llegar a tener un valor que trasciende de lo material. Es el caso de los cuchillos de una cocinera catalana, quien los tiene desde hace más de dos décadas y ha hecho un llamamiento para encontrarlos.

Maria Nicolau ha compartido por redes sociales la pérdida de estos utensilios, de los que guarda un cariño especial: "No son gran cosa, pero son los míos desde hace 25 años", ha explicado en 'X'.

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La última vez que sacó los cuchillos fue para ir a la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC): "No los saco mucho de casa. Pienso que se me cayeron del maletero cogiendo otros utensilios, o si no me los dejé en algún sitio".

"Estoy triste"

Una pérdida que afecta de pleno a la cocinera, nacida en La Garriga (Barcelona) en 1982 y quien lleva la mayoría de su trayectoria trabajando con estos cuchillos.

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"Están en un estuche de piel de imitación negra, de aquellos que se enrollan como un brazo de gitano. Estoy triste", ha añadido en un tuit ocn el que espera que se haga la 'magia' de las redes sociales para encontrarlo.

"Cuando hice el tuit pensé que pasaría sin pena ni gloria"

Asimismo, Maria Nicolau ha dado a conocer que los utensilios llevan grabado su nombre con la broca de hurgar caries del dentista. Una pérdida que ha decidido compartir en redes, donde sus seguidores se han volcado para ayudarla a encontrarlos.

"Cuando hice el tuit pensé que pasaría sin pena ni gloria. Escribí la sensación, la envié al ciberespacio, y me fui a dormir. Hoy, hay cientos de 'retweets", ha sentenciado la cocinera, quien ha agradecido el soporte de la gente para encontrar unos utensilios que para la cocinera son mucho más que unos simples cuchillos de trabajo.

Según describe la propia Maria en su página web, se ha ganado la vida en todo tipo de cocinas: "He servido desde banquetes de boda multitudinario hasta desayunos de lujo para comensales exclusivos en domicilios privados".

Un arte culinario que le ha llevado a "hacer arroz en la cazuela por doscientos en un fogoncito de gas butano en una rave en medio de un prado de vacas a las cuatro de la madrugada a la luz de un frontal con pilas, y menús degustación de lo que llamaríamos lencería fina culinaria en restaurantes de categoría". Pese a ello, ahora pide colaboración para poder seguir haciendo su labor con los utensilios que le han acompañado a lo largo de su trayectoria profesional en los fogones.