Barcelona activa 'Zona Bus 4.0', el sistema de gestión para autocares turísticos: 38 euros al día por aparcar en zonas tensionadas
El modelo obliga a tramitar con antelación un permiso diario y una reserva previa para las paradas breves en los entornos de alta ocupación que lo requieren
Los entornos en los que es necesario realizar una reserva previa son la Sagrada Familia, el Park Güell, La Pedrera o el Port Olímpic, entre otros
BarcelonaEl Ayuntamiento de Barcelona ha activado un sistema de gestión del estacionamiento y las paradas de los autocares turísticos en la ciudad de Barcelona, que obliga a este tipo de vehículos a pagar hasta 38 euros al día por aparcar en zonas tensionadas de la capital catalana, donde también tendrán que tramitar con antelación un permiso diario y reserva previa para acceder a las paradas breves en los entornos de alta ocupación.
"Con el despliegue de la Zona Bus 4.0, Barcelona da un salto cualitativo en la gestión de la movilidad turística. Este nuevo modelo inteligente pone el foco en redistribuir de forma más equilibrada los flujos de autocares para reducir el impacto sobre la movilidad cotidiana en los entornos de gran afluencia", ha explicado el Ayuntamiento de Barcelona sobre un modelo que se ha puesto en marcha este lunes.
El coste del permiso diario obligatorio para hacer uso del sistema es de 35 euros, mientras que la reserva previa en los entornos que lo requieren es de 3 euros. Los entornos singulares en los cuales es necesaria una reserva previa son la Sagrada Família, el Park Güell, La Pedrera, el Hospital de Sant Pau, Drassanes, Ciutat Vella, el Port Olímpic y la Font Màgica de Montjuïc.
Límite de operaciones por hora
El sistema establece un límite de operaciones por hora en los espacios con mayor demanda, lo que permite ordenar mejor el uso del espacio público y asegurar que la llegada de los visitantes sea más fluida y estructurada.
"Este conjunto de medidas contribuye a una ciudad más eficiente, sostenible y preparada para hacer frente a los retos derivados de la actividad turística", añade el Ayuntamiento de Barcelona sobre un despliegue para gestionar el estacionamiento de autocares turísticos que "mejora la convivencia" entre operadores de este tipo de transporte, visitantes y vecindario en los puntos tensionados de la ciudad.
Las gestiones se pueden realizar a través de la web 'zonabus.cat', en la que ya se han registrado más de 900 usuarios y se han gestionado más de 1.000 permisos. Actualmente, la Zona Bus la conforman 210 plazas que requieren reserva previa, 51 de las cuales están concebidas para paradas breves y 159 para estacionamientos.
También hay 40 espacios intermodales situados en puntos alejados del centro de la ciudad, donde no es necesario realizar ningún trámite con antelación. Estos espacios, que no necesitan ninguna gestión previa en la web, se sitúan alrededor del Camp Nou, Can Dragó, Bac de Roda y Diagonal Mar.
La herramienta para monitorizar en tiempo real las operaciones
La aplicación de servicios de movilidad profesional SPRO se convierte en "una plataforma digital indispensable" para monitorizar la disponibilidad de plazas en el total de la ciudad. Una vez gestionado el permiso y la reserva previa, si es requerida a través de la web, y justo antes de iniciar la primera visita, el conductor deberá introducir en la aplicación de servicios de movilidad profesional SPRO el código de su permiso diario y la matrícula del vehículo.
Además cuando el autocar llegue al espacio de parada o estacionamiento, el conductor deberá registrar también en SPRO su operación tanto a la llegada como a la partida. El importe de cada operación se cargará de forma automática en la aplicación a través del medio de pago facilitado. Con este procedimiento se obtiene información en tiempo real de la disponibilidad de plazas de aparcamiento gracias a sistemas inteligentes que proporcionan datos de calidad que permiten gestionar y optimizar el uso de espacios.
"Este nuevo modelo inteligente pone el foco en redistribuir de forma más equilibrada los flujos de autocares para reducir el impacto sobre la movilidad cotidiana en los entornos de gran afluencia", sentencia el Ayuntamiento de Barcelona.