Víctimas de violencia de género suben al escenario en Girona: "Es un antes y un después en mi vida"
El grupo se llama Les Emporderades y representan la obra Ara jo! (¡Ahora yo!)
Es un proyecto impulsado por el SIE Alt Empordà y la compañía teatral Enraona Teatre
GironaSubir a un escenario a contar en primera persona su testimonio como víctimas de violencia de género ha transformado a un grupo de 18 mujeres. Son Les Emporderades, el nombre que une Empordà y empoderadas, que han decidido romper su silencio y tomar la palabra en la obra de teatro Ara jo! (¡Ahora yo!).
Se conocieron hace un año en un proyecto pionero en España. "Es llevar al teatro las historias reales para dar visibilidad al impacto que tienen las violencias de género. Es una herramienta más en el proceso terapéutico", explica Aroha Cortés, psicóloga de Servicio de Intervención Especializada (SIE) de l'Alt Empordà en Figueres (Girona).
La compañía Enraona Teatre, con Mariona Bosch y Beti Espanyol, ha dirigido esta propuesta de teatro terapéutico. Durante nueve meses, fueron compartiendo, hasta donde querían, sus vivencias y su dolor hasta que nació el guion. Fueron unos ensayos catárticos. "Cuando han salido temas que han tocado heridas, hemos tenido que resituar alguna crisis de pánico y hacer una ventilación emocional para que después, en su intervención individual, trabajen lo que va saliendo", asegura Cortés.
"Un antes y un después"
Pili, de 59 años, es una de las protagonistas que cuenta su propia historia. "Yo soy víctima de abusos sexuales cuando era una niña dentro de la familia". A los 25 años empezó a recordar y a tener ataques de ansiedad. Una mochila que ha cargado en silencio hasta que explotó por miedo a que su agresor volviera a actuar. "Me di cuenta de que el silencio encubría y protegía al agresor y por eso, tengo que explicarlo."
Para ella, subirse al escenario es una terapia intensiva: "Quería pedir perdón a mi niña interior porque me sentía culpable porque pensaba que tenía que haberlo dicho pero hace 45 años estas cosas no se decían." Pili afirma convencida: "Es un antes y un después en mi vida". Ahora ha dejado atrás el miedo: "Me he perdonado, me siento más segura, no tengo el miedo que tenía y ahora no me importa lo que piensan los demás."
"Salir al mundo"
Para Laura, de 34 años, la propuesta fue un regalo caído del cielo: "No había hecho nada por mí y me dije que lo iba a hacer. Sentía que iba a ser terapéutico. Llevaba años dentro de mí y no quería salir de casa. Y el teatro es mi oportunidad de salir al mundo".
"En mi caso, yo fui madre y el padre del niño me pegó una vez y dije basta. Pero antes, yo había vivido, desde pequeña, situaciones de violencia física y psicológica por parte de mi madre. La obra de teatro me ha hecho ver las cosas de otra manera y quererme más a mí misma. Con todo lo que aprendí tuve el valor de decir basta. Hace un mes me pegó por última vez y llamé a la policía", confiesa Laura.
Una experiencia que está viviendo como "una maratón emocional al bajar del escenario. He crecido emocionalmente, he aprendido a escucharme y a sentirme más. Tengo más valor para enfrentarme a mí misma y aceptar lo que siento".
En el escenario se muestran todos los tipos de violencia. Desde la física, abuso sexual infantil, violencia vicaria, psicológica, institucional, económica, abuso sexual en adolescentes y adultos o la ambiental. "Si algo tienen en común esos tipos de violencia sería la revictimización por parte de las instituciones a nivel jurídico, por lo extenso que es el tiempo de espera hasta que sea el juicio, y la importancia de separar el proceso de recuperación del trauma del proceso judicial. Es muy difícil abordar el trauma hasta que no se cierra completamente a nivel judicial", destaca la psicóloga Aroha Cortés.
Pedir ayuda
La obra, que está de gira por Cataluña, forma parte del teatro terapéutico y social de Enraona Teatre para dar voz a colectivos invisibilizados porque "hablar es el primer paso para sanar", apunta su directora, Mariona Bosch. "Es para que ellas rompan el silencio y recuperen su voz y sean la voz de muchas mujeres que no están porque han muerto en manos de sus agresores, y también para ayudar a concienciar al público y animar a que pidan ayuda".
Y sus vivencias están llegando al público, que participa en un coloquio moderado por psicólogos. "Una joven alzó la voz para decir que había sido maltratada y pidió ayuda. Eso ya vale la pena" recuerda Pili. En otro lugar, "Un día alguien del público se reconoció como agresor y prometió cambiar", dice Laura.
Un proyecto, financiado por el Consell Comarcal de l'Alt Empordà, que se ha convertido en una referencia que se va a replicar en otros lugares y a extender con protagonistas con discapacidad.