Cataluña

Joan Vila, el celador de Olot condenado a 127 años por el asesinato de 11 ancianos, se cambia de sexo en la cárcel

La reasignación de sexo de Joan Vila, el celador de Olot, ha coincidido con la denegación de acceso a permisos penitenciarios. Informativos Telecinco
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Joan Vila Dilmé, condenado a 127 años de prisión por el asesinato de once ancianos del geriátrico La Caridad de Olot entre 2009 y 2010, continuará en régimen cerrado y sin acceso a permisos penitenciarios. Así lo han ratificado tanto el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Cataluña como la Audiencia de Girona, que han rechazado la petición de progresión de grado presentada por su defensa. La decisión coincide con el proceso de transición de género que ha iniciado con el visto bueno del equipo de psicólogos y médicos penitenciarios y que ha motivado su trasladado al módulo de mujeres del centro penitenciario de Puig de les Basses, en Figueres.

Según informa El Punt Avui, Vila ha iniciado un proceso de transición de género que lo ha llevado a comenzar tratamiento hormonal y a ser trasladado al departamento de mujeres. Según los informes médicos y psicológicos, el recluso ya había manifestado antes del juicio sentirse “una mujer atrapada en un cuerpo de hombre”, y ahora avanza hacia una identidad femenina que, según fuentes penitenciarias, culminará con una cirugía de reasignación de sexo cuando llegue su turno en la sanidad pública.

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Un proceso de transición sin efectos penales

Expertos juristas consultados por el citado medio, coinciden en que este cambio no tendrá ninguna repercusión en la condena. La sentencia fue dictada contra una persona identificada jurídicamente como Joan Vila, pero el cambio de nombre y sexo registral —previsiblemente a Aida, según fuentes del entorno del recluso— no altera la responsabilidad penal ni el cómputo de la pena. Únicamente será necesario comunicar la nueva identidad a la Audiencia de Girona para actualizar la ejecutoria.

Donde sí habrá consecuencias es en la vida cotidiana dentro del centro penitenciario. El paso al módulo de mujeres implica una reorganización de espacios, rutinas y medidas de convivencia. Instituciones Penitenciarias debe garantizar tanto la seguridad de la persona en transición como la del resto de internas, lo que requiere protocolos específicos. Además, la operación quirúrgica y el posterior proceso de recuperación exigirán cuidados médicos adicionales y un seguimiento especializado.

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Vila ingresó en prisión el 18 de octubre de 2010 y ha cumplido ya casi dieciséis años sin haber disfrutado de ninguna salida, ni siquiera para asistir al funeral de su padre. Su abogado, Carles Monguilod, había solicitado el paso al régimen ordinario alegando un pronóstico favorable de reinserción y la ausencia de riesgo de reincidencia, apoyándose en informes internos que destacaban su buena conducta y participación en actividades laborales y educativas. Sin embargo, los tribunales han considerado que estos elementos no son suficientes para modificar su situación penitenciaria.

"El asesino en serie más prolífico de todo el siglo XXI en España"

La Audiencia de Girona, en una resolución dictada el 3 de febrero, subraya que los informes positivos podrían estar condicionados por lo que describe como “encanto superficial y capacidad de manipulación”. Los magistrados señalan que, aunque Vila reconoce los hechos y asume su responsabilidad, no muestra remordimiento ni empatía hacia las víctimas. Este razonamiento ha pesado especialmente en un contexto marcado por el reciente caso de Remedios Sánchez, una interna condenada por varios asesinatos que volvió a matar durante un permiso penitenciario. La Audiencia considera que no puede “jugarse” una concesión de libertad parcial en un caso de extrema gravedad y con un historial delictivo tan amplio.

La negativa implica que Vila seguirá en régimen cerrado, sin posibilidad de solicitar permisos ni acceder al tercer grado. Con los 40 años de cumplimiento efectivo fijados por sentencia, su salida de prisión no llegaría hasta los 85 años, lo que su defensa califica como “una cadena perpetua de facto”.

Según este medio catalán, Joan Vila está considerado el asesino en serie más prolífico de todo el siglo XXI en España y "ocupa el número 4 del ranking si nos remontamos a los últimos 70 años".

Vila mató a sus víctimas suministrándoles lejía, con sobredosis de insulina o con un cóctel de medicamentos. Según su testimonio, lo hacía en un momento de euforia, porque se creía que era Dios y porque quería liberar a los ancianos de su sufrimiento.