Hospitales

Corrigen una escoliosis severa en una mujer de 80 años con una técnica pionera: "Es tener como un cuchillo clavado continuamente"

La operación es con una técnica mínimamente invasiva
La operación es con una técnica mínimamente invasiva. Instituto Morgenstern en CM Teknon
  • En la operación, dirigida por Christian Morgenstern, se ha hecho una corrección de columna anterior en dos tiempos

  • La paciente tenía una curvatura lumbar de 57 grados y una dorsal, de 42 grados

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BarcelonaEl dolor de una escoliosis severa condicionaba la vida de Ana, nombre ficticio, a sus 80 años. Lo había probado todo. "Ni analgésicos, ni infiltraciones, conseguían quitarme el dolor. Por la noche era más agudo y no podía dormir. El hecho de no descansar me condicionaba durante todo el día. Mi calidad de vida se iba resintiendo. No era tanto dejar de hacer actividades sino de ir perdiendo bienestar", explica. Su escoliosis empezó en la adolescencia y hace dos años, Ana decidió "buscar soluciones profesionales para saber si mi escoliosis se podía tratar". Había llegado al límite: "Me despertaba a las dos horas y ya no podía conciliar el sueño. Dejé de ir al gimnasio, cada vez andaba menos y las infiltraciones ya no me hacían nada".

Afectada por una escoliosis degenerativa dorsolumbar severa, Ana presentaba una curvatura de 57 grados en la zona lumbar y de 42 grados en la dorsal. Una doble curvatura en forma de una ese porque lo que intenta la columna es mantener la cabeza recta. Ahora Ana ha sido operada con éxito por el equipo de Christian Morgenstern, director del Instituto Morgenstern en el Centro Médico Teknon de Barcelona. Así recuerda cómo llegó a su consulta: "Nos decía que tenía la sensación como si la columna se le fuese hundiendo y que, a veces, le costaba respirar".

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Su intervención nada tuvo que ver con la cirugía abierta tradicional. "A esa edad está toda la columna rígida y es como un trozo de piedra. Enderezar una curva en piedra es más complicado y con la cirugía abierta lo que se hace es como esculpir una estatua que hay que ir picando. Se hace para darle la forma y conseguir enderezarla. Eso es muy agresivo porque provoca sangrado y dolor y es lo que quisimos evitar en una paciente de 80 años", señala Morgenstern.

La paciente tenía una curvatura lumbar y dorsal
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En su lugar han utilizado una técnica, empleada en muy pocos hospitales en España, que se llama ACR (corrección de columna anterior) en dos tiempos y aborda la intervención de la escoliosis desde otra perspectiva. "En vez de ir por detrás y abrir toda la columna y empezar a cincelar y romper hueso para enderezarla, lo que se hace es ir por los lados, se hace una incisión por debajo del ombligo y vamos a la parte delantera de la columna que es donde están los discos e insertamos unas cajas, un implante de titanio hueco para que crezca el hueso en el interior que nos permiten enderezar. Eso se hace en dos tiempos: primero esa parte y luego se ponen los tornillos por el otro lado", detalla.

Una técnica mínimamente invasiva que permite acelerar la recuperación. En este caso, al sexto día, la paciente recibió el alta hospitalaria. "Lo que buscamos en pacientes mayores es ponerlos de pie lo antes posible. A las 24 horas ya estaba levantada y lo cambia todo porque se estimula el sistema cardiovascular y se reduce el riesgo de trombosis, de hacer un ictus o de neumonía. El movimiento es vida. La clave de esta cirugía es que se ponen de forma rápida de pie y se ponen a caminar", destaca el director del Instituto Morgenstern. Así "el paciente soporta mejor el dolor, al movilizarse antes, perder menos sangre durante la cirugía se recupera mucho mejor y hay menos complicaciones que con la cirugía abierta", apunta.

"El dolor ya no está"

Ana pasó de una curvatura lumbar de 57 grados a 18 y la dorsal, se ha quedado en cero. Cuenta que cada día se siente mejor, ha ganado calidad de vida e incluso sale a caminar cuatro kilómetros al día. Su recuperación asegura "está siendo lenta y exigente como es normal en una intervención tan importante y más a mi edad. El doctor hizo una gran obra de arte en mi complicada columna que le quitaría horas de sueño". "El dolor ya no está y eso es el éxito. Y además, ha crecido seis centímetros en altura", asegura Morgenstern.

Una intervención en la que la edad avanzada no ha sido un obstáculo. "El dolor es incapacitante porque es tener como un cuchillo clavado continuamente. Lleva al desespero. Darles una opción a pacientes que les dicen que no les pueden operar les abre la vida. Con esta edad, si no se les opera y se quedan con dolor son como un castillo de naipes que se derrumba. Por eso, es importante darles opciones porque el movimiento les da la vida. Resignarse con dolor es muy duro. Hemos luchado por innovar y crear técnicas para ayudar y que no estén limitados por la edad o el tamaño. Por tener 80 años usted no se ha de resignar a vivir con dolor. Hay técnicas que le pueden ayudar", concluye el especialista.