Hijos de famosos

La hija de Verónica Forqué narra en sus memorias la "inclinación hacia lo oscuro" de su madre: "Fue un ángel, pero también tenía un demonio"

Verónica Forqué, en una imagen de archivo
Verónica Forqué, en una imagen de archivo. Cordon Press
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Verónica Forqué era sinónimo de alegría, espontaneidad, naturalidad. De valentía. O eso quería mostrar. Al otro lado de la pantalla, la realidad era otra: adicciones, depresiones, inquietudes e inestabilidades emocionales marcaron los últimos años de su vida. Hasta que decidió ponerle fin un 13 de diciembre de 2021.

Este jueves, 7 de mayo, su hija, María Iborra, rompe su silencio, publicando una esperada biografía casi cinco años después del suicidio de la actriz.

Las memorias, tituladas 'No soy Verónica Forqué' (Editorial Vergara), llevan días copando un sinfín de titulares por las explosivas declaraciones de la joven, en las que revela, sin tapujos, cómo se quitó la vida su progenitora. Algunos extractos ya habían salido a la luz, y ahora, lo hacen las 336 páginas que conforman el libro.

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Verónica Forqué, en una imagen de archivo

Antes de sumergirse en el primer capítulo, Iborra ahonda en uno de los aspectos más desconocidos de Forqué: su "inclinación hacia lo oscuro". "Mi madre era un ángel, pero también tenía un demonio", comienza.

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"Lo que más llegaba a la gente, por supuesto, era lo primero: su luz, su sonrisa, sus ojos azules, chispeantes y llenos de vida, y su generosidad, que se expresaba en un continuo anhelo de querer agradar a los demás, o sea, su inconmensurable talento para tratar a todos con respeto, cariño y dulzura. Esa era mi madre. Pero también había en ella una inclinación hacia lo oscuro, hacia lo inquietante, como si deseara ponerse a prueba y romper con todos los límites y convenciones", continúa.

Y añade: "Ese era el demonio que la poseía o, mejor dicho, que se escondía en algún lugar de su alma. Era un espíritu burlón, rebelde y, como se vio, un poco peligroso".

María ha decidido abrir su corazón más que nunca, y explica que Verónica Forqué "siempre convivió con ambos: con el ángel y con el demonio". "A lo mejor podría parecer que, al final, este último ganó la partida. Pero yo creo que no fue así. Porque ella era las dos cosas al mismo tiempo. Y tal vez no podría entenderse una sin la otra". Para ella, "gracias a esa dualidad fue la mejor madre del mundo".

La portada del libro de María Iborra

Los momentos más desoladores de Verónica Forqué

El libro recorre además distintos momentos clave de la vida de la actriz: desde sus primeros pasos en la interpretación, marcados por la influencia de su entorno familiar y su devoción por Mary Poppins, hasta convertirse en una de las grandes figuras del cine español.

Además, aborda los episodios más duros de la actriz, incluyendo su paso por el programa 'MasterChef Celebrity', su última gran aparición pública antes de fallecer, y cómo fueron sus últimos días antes del trágico final.

María Iborra, hija de Verónica Forqué, y la actriz

"Mi madre se suicidó con un pañuelo. Era un pañuelo de seda, gris azulado con flores azules y granates, que se llevaron los forenses como un elemento de prueba, o por lo que fuera, y nunca me lo devolvieron. Se hizo un nudo en la garganta, ató el extremo del pañuelo en el radiador que había encima del váter y se dejó caer. Enfrente de ella había un espejo, y seguramente se miró en él, y respiró profundamente, como para coger fuerzas, antes de dejarse caer para ahorcarse", declara abruptamente María.

En este recorrido, la autora deja claro que no quiere eludir los capítulos más desoladores que afrontó la galardonada con cuatro Premios Goya. Habla de la fragilidad emocional de su madre, de su necesidad constante de afecto, de sus manías, de la muerte de Álvaro Forqué y de una sensibilidad que, en ocasiones, se convertía en vulnerabilidad.

"Mi madre era super maniática con el orden y la limpieza (aunque de adolescente era más bien lo contrario); a mi madre le gustaba cantar, bailar, reír y hacer el payaso; mi madre tenía un profundo deseo de ayudar a los demás, y lo que mejor le salía era la alegría y la bondad", se lee también entre las páginas del libro.

Verónica Forqué, en una imagen de archivo

Iborra afirma que, tras la muerte del hermano de la actriz, su madre "se aisló completamente. No quería que nadie la viera. No soportaba ser vieja. Quería morirse. Su tema de conversación favorito eran la muerte y la eutanasia".

Durante estos años, la joven no ha dejado de hacerse dos grandes preguntas: "Me pregunto si, cuando yo salí de casa, ella ya había decidido que iba a ser ese día", y "¿Pude hacer algo?".