Cataluña aprueba una "ley pionera a nivel internacional" contra el amianto, el material cancerígeno que sigue presente en muchas edificaciones
Cataluña se ha convertido en la primera comunidad autónoma en retirar el amianto
A día de hoy se calcula que quedan unas cuatro millones de toneladas de amianto en edificaciones
El amianto o asbesto, un material de origen mineral utilizado durante las décadas de 1960 y 1980 por su gran capacidad aislante, lleva sin comercializarse desde 2001, cuando se descubrió que sus propiedades tóxicas afectaban de manera muy negativa a la salud de aquellos que inhalaban las fibras de las que está compuesto.
Después de años de prohibición en cuando a su compra venta y de registrarse miles de casos de falta de salud a consecuencia de la presencia del amianto en cantidad de edificios, el Parlamento de Cataluña ha aprobado por unanimidad la ley para eliminar de todas las edificaciones este material cancerígeno.
Unanimidad en el Parlamento
Cataluña se ha convertido en la primera comunidad autónoma en retirar el amianto, concienciados de que su presencia causa unas consecuencias altamente nocivas para la salud.
El nuevo texto contempla su detección, localización y eliminación. La norma se aprobaba por unanimidad en el Parlamento de Cataluña, seguida de una larga ovación.
A día de hoy se calcula que quedan unas cuatro millones de toneladas, un problema grave teniendo en cuenta que, la exposición a este material, es altamente nociva para la salud. Por eso, el texto contempla sanciones de hasta 100.000 euros para quien incumpla la norma, que tardará un año en comenzar a aplicarse.
Subvenciones por 100 millones de euros
En declaraciones tras la votación, la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha citado la "huella dolorosa sobre la salud de las personas" del amianto y sus afectaciones laborales y en el medio ambiente y ha celebrado que la aprobación de la norma haya contado con la unanimidad de los grupos.
Ha explicado que desde 2019 el Gobierno de Cataluña ha concedido subvenciones por 100 millones de euros para la retirada y que esperan ampliar el importe a 20 millones de euros anuales en las convocatorias futuras.
Ha agradecido el papel del Ejecutivo de Pere Aragonès para el impulso de la norma, además de recordar a las víctimas mortales por enfermedades derivadas de la exposición al materia y ha reconocido el papel y la "lucha colectiva" y persistencia de las entidades que representan a los afectados por los efectos del fibrocemento.
También el de los alcaldes de municipios como Badia del Vallès, Ripollet o Cerdanyola del Vallès (Barcelona), donde se construyó mucho con amianto, y de asociaciones de vecinos de estos municipios y de Barcelona, Badalona, L'Hospitalet de Llobregat, Sabadell, Terrassa y Santa Coloma de Gramenet, entre otras.
A partir de esta aprobación, queda pendiente el despliegue del reglamento de la ley, que incluye compensaciones a los afectados, que se van a tener que concretar, y ha dicho que "es factible y es posible" alcanzar el calendario previsto de retirada si se mantiene el nivel inversor.
Personas afectadas
En una rueda de prensa desde el Parlamento de Cataluña tras la votación de la ley, extrabajadores de la fábrica Macosa-Alstom de Barcelona y de asociaciones de vecinos que han trabajado en el impulso de la ley, han calificado de hito histórico la aprobación de la norma, pero han advertido que debe contar con "los recursos económicos" y la unidad de las administraciones, ha expresado Miguel Moreno, extrabajador de la compañía.
Ha señalado que puede tener un impacto importante a nivel global porque se trata de una ley "pionera a nivel internacional", y ha defendido que la retirada del amianto se haga de forma segura y con el apoyo de las administraciones.
Ha explicado que al menos unos 40 compañeros han enfermado o fallecido por los efectos del amianto, ha destacado que la norma se toma el "compromiso de que no vuelva a ocurrir en el futuro", y ha considerado que las administraciones y las empresas deben hacerse responsables de que ocurriera en el pasado.