Maltrato animal

Campaña para ayudar a Mila, una gata con la boca y una pata rotas tras un ataque en L'Escala, Girona: "Estaba casi muerta"

La gata Mila, el mismo día de la agresión. Cedida
  • La agresión sospechan que fue con un palo con clavos y aceite hirviendo

  • La familia impulsa una campaña solidaria para sufragar los gastos veterinarios

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GironaHugo adoptó a su gata Mila el mismo día que nació su hija. Fue un 20 de mayo de hace dos años. La habían encontrado pocos días antes recién nacida en la calle. "Dijimos: 'Ya que traemos a la niña, que la gata la proteja'. Han crecido juntas y son inseparables", explica Hugo Franco.

Hace un año, él y su familia se trasladaron al barrio de Rosa Lau de L'Escala (Girona), donde hay una docena de gatos. Un lugar donde salen a la calle y dan vueltas. "Hace gracia porque se reúnen en una plaza y los ves y parecen que estén en una junta de vecinos". El sábado 30 de mayo, Mila salió y no volvió a casa: "Se me hizo raro, pero pensé que estaría con otro vecino".

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Al día siguiente, a primera hora de la mañana, Mila apareció brutalmente agredida. "Abro la puerta y me la encuentro tumbada con la pata torcida, la boca partida y la gata pidiéndome ayuda maullando", recuerda emocionado.

"Casi muerta"

Fue en busca de ayuda de una vecina y juntos la examinaron: "La boca la tenía partida en cuatro, la habían echado aceite hirviendo en la cara porque olía a pescado y a aceite quemado, y una pata no podía levantarla porque la tenía rota. Estaba casi muerta".

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Enseguida, contactaron con la asociación Anxova Peluda y una veterinaria de Vets Empordà atendió de urgencia a Mila, que "estaba en un estado, que si la llegamos a encontrar diez minutos más tarde, se nos muere". Lo primero fue "ver qué se podía salvar de la boca. Tenía miedo y no quería despegarse de mí. Está muy asustada". De momento, la han operado dos veces: una para recolocarle la pata y otra para ponerle cuatro tornillos en la boca.

Una agresión que sospechan "que le han dado un golpe con un palo con clavos porque en el cuello tenía uno clavado. Ha perdido parte de la boca, la piel del labio se le ha muerto y se le ha caído. Ahora mismo, lo que tiene Mila es la base de la boca con cuatro tornillos y le quedan dos colmillos".

Ante el coste de las intervenciones y "al no disponer de recursos necesarios para afrontar todo el proceso", la familia ha lanzado una campaña solidaria de recogida de fondos. "Estamos reuniendo para medicinas y gastos veterinarios. Una operación se ha pagado con fondos de la recolecta. Y hay que hacer otra para tratar de salvarle parte de la boca. Va a ser un proceso largo", cuenta Hugo, que reconoce que están muy agradecidos y sorprendidos por todo el apoyo que están recibiendo para salvar a Mila. "Cada día pensamos qué hacer, cómo lo lograremos, si tendremos ayuda o no. Nos está agotando, pero estamos más tranquilos por cómo nos está ayudando la gente porque es brutal", subraya.

Más ataques

La agresión a Mila fue la primera de varias en el mismo barrio de L'Escala. Según cuenta Hugo, otros cuatro gatos más han sufrido ataques las últimas semanas como "uno que le han rajado desde la boca a la yugular y otro que lo han envenenado". Una situación que ha provocado temor entre los vecinos, que quieren saber quién está detrás, y recuerdan que hace un año alguien estuvo disparando con una escopeta de balines a los gatos de la misma zona.

"Queremos que Mila salga a adelante. Estamos luchando para ello y a ver si logramos encontrar a quién lo hizo porque lo que ha hecho no tiene perdón. Estamos sufriendo viendo como llora por el dolor. Era una gatita libre que ahora no quiere salir de casa. Tiene miedo. Es lo que nos ha impactado. Es una gata a la que le han hecho daño. ¿En qué mundo vivimos para hacerle esto a un animal?", se pregunta su dueño.

En casa

Ahora Mila se recupera en casa, aún atemorizada. "No quiere salir y está en un rincón. Se esconde. Solo se mueve cuando llego del trabajo y se viene al sofá conmigo. El día que la encontré creo que me miró a los ojos y me dijo: 'Eres el único que me puede salvar'. Aún no sé cómo pudo llegar en su estado hasta la puerta de la casa", lamenta.

La familia, muy afectada, le está dedicando todos los cuidados: "Mila, para nosotros, es como nuestra hija, nuestra mejor amiga. Llegó al mismo tiempo que nuestra hija. Las hemos visto crecer juntas, duermen juntas. Esperamos que nuestra Mila vuelva a ser como era antes: que esté con mi hija, alegre, que le guste sociabilizar con otros gatos, que pueda salir, seguir creciendo y sobre todo, que siga viva como lo está haciendo. Sabemos que es muy duro para ella, pero va a poder con esto".