Seis docentes y un actor suben al escenario en 'Nascuts lliures', una mirada sobre la enseñanza: "Educamos todos como sociedad"

Seis docentes protagonizan ''Nascuts lliures' en el TNC. Sílvia Poch
  • El proyecto de la compañía La Conquesta del Pol Sud, en la Sala Petita del TNC hasta el 19 de julio

  • Una obra de teatro documental con testimonios de docentes en primera persona

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BarcelonaEn un curso convulso, con huelgas y protestas protagonizadas por los profesores catalanes, una obra de teatro recala en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) con seis docentes y un actor sobre el escenario. "Puede aportar otra visión sobre los maestros. Es una mirada más allá de la reclamación para que se entiendan las dificultades desde dentro, cuáles son sus retos y también con un punto de autocrítica. Una idea muy importante es que los problemas de la escuela son los mismos que los de la sociedad. Por tanto, la escuela no puede arreglarlo todo. Educamos todos como sociedad", señala Carles Fernández Giua, director y creador.

'Nascuts lliures' es un proyecto de la compañía La Conquesta del Pol Sud. "El título pretende decir que nacemos para ser libres. Es una mirada hacia los niños y las grandes potencialidades que da la libertad", explica el creador. Fue ideado hace tres años tras comprobar la importancia de la educación como respuesta a preguntas vivas de la sociedad. Y para contarlo lo hacen con teatro documental: "Todo lo que pasa en escena está basado en hechos reales. El documento es la experiencia real de testimonios en primera persona en escena".

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Es el que aportan seis docentes de centros públicos de infantil, primaria, educación especial, secundaria y formadores de profesores. "Son experiencias que tienen que ver con su primer día de trabajo, cómo mantener la autoridad en las aulas, cómo enseñar a niños con necesidades educativas especiales o enseñar a los que serán los profesores, y también hay reclamaciones. La clave es poner en valor el trabajo de los maestros y profesores y que el público los entienda como si entrara en una escuela de incógnito. Muestran la vocación, la diferencia en las aulas, la perseverancia, la igualdad de oportunidades, la imaginación y la importancia de la historia", detalla.

Profesora de vocación

"Mi vocación es enseñar. Supe enseguida lo qué quería hacer en la vida. He crecido tanto profesional como académicamente. Mi pasión principal es la didáctica, que se encarga de las formas de cómo se aprende y cómo se puede enseñar mejor", confiesa Laia González Fernández, profesora de la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC) y una de las protagonistas.

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Aceptó el reto para descubrir el proceso creativo desde dentro y "ver cómo se hacen espectáculos con narraciones de testimonios para darle un carácter escénico. Esto me parece brutal. Es una herramienta que se debería explorar en educación. Escribir y revisar el texto me interesaba desde el punto artístico y como educadora. Y por formar parte de una voz que explica cómo está hoy la educación".

Con Eugènia Arús, Irene Bonilla, Aleix Escursell, Ferran Galimany y Micky Jarra, forma un reparto integrado por docentes "muy implicados en su trabajo. Creen en la educación como una gran necesidad de la sociedad. Los hemos preparado a base de improvisaciones y potenciando sus capacidades comunicativas, como acompañar con el cuerpo lo que explican, mirar directamente o proyectar la voz. Entre todos hemos dado forma a las experiencias, qué se explica y cómo", subraya el director. "Estás muy a gusto en el escenario. El teatro y la escuela es explicar historias desde lugares diferentes", señala Laia.

Mientras sus compañeros relatan cómo es su primer día de clase, ella les acompaña con la guitarra y el bajo, y luego "hago un monólogo en el que respondo a la pregunta: ¿Qué ha de hacer la educación pública hoy? Hemos de conseguir que sobreviva porque va contracorriente de dónde va el mundo. La hemos de defender todos. Doy un mensaje optimista cuando lo comparo con el campo y explico que hay veces que solo se prepara la tierra para que sea fértil".

"Realismo esperanzado"

"El espectáculo no se queda en la queja. También aparece el porqué nos dedicamos y la perspectiva costumbrista, alejada de las películas, cómo al explicar un primer día de clase. El de Irene, en un centro ocupacional; Ferran y sus conversaciones con alumnos; cómo Eugènia enseña a maestros de infantil una canción; Aleix, en un centro de máxima complejidad o Miki que, cada mañana, saluda en todos los idiomas. Yo explico que me dedico a la educación porque creo que puede hacer un mundo mejor y da sentido a continuar trabajando. Hay algún momento para matizar las crisis que atraviesa, que son las mismas que las de la sociedad, como la precariedad laboral. Es un realismo esperanzado", indica la profesora.

Preguntas

A ellos se suma el actor Manel Barceló, con su experiencia en la escuela franquista y que encarna algún personaje histórico como Jean-Jacques Rousseau, punto de partida de la pedagogía moderna. "Es el primero que se plantea que en la educación lo primero es entender a los niños y el primero que debate la libertad en la educación. ¿Hasta qué punto los niños han de ser libres o no? ¿Han de hacer lo que quieren o no? En educación no pueden hacer siempre lo que quieren. Se trata de encontrar el equilibrio. Una de las primeras preguntas del montaje es: ¿Los niños lo pueden escoger todo? Y, a partir de ahí, 250 años más tarde, tenemos estas preguntas: ¿Qué educación se ha de tener hoy? ¿Qué se necesita para ser un buen maestro? ¿La educación es un arte?", plantea Fernández Giua.

Las respuestas las tiene el público, aunque sí adelantan alguna: "Los profesores no pueden hacer todo su trabajo solos porque educar no solo se hace en la escuela", concluye el director y creador.