Los raíles del Dragon Khan de PortAventura se convierten en un banco inspirado en Gaudí: "Es como el hijo de Dragon Khan"

Los raíles del Dragon Khan se convierten en un banco gaudiniano con fines benéficos. Fundación PortAventura
  • El joyero y escultor Joan Serramià se ha inspirado en el dragón de Gaudí de los pabellones Güell

  • Dragon Khan Metamorfosis se ha subastado en una gala benéfica de la Fundación PortAventura

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TarragonaEn sus cuarenta años dedicado a la creación de joyería y escultura, Joan Serramià ha recibido un encargo muy especial. "Es la primera vez que hacía algo así", reconoce. Fue en una reunión con el presidente de la Fundación PortAventura, Josep Andreu. Le propuso dar una segunda vida a los raíles del Dragon Khan, que se han sustituido en la emblemática montaña rusa del mayor parque de atracciones de España y del sur de Europa, situado en Vila-seca y Salou (Tarragona). Una pieza de arte única para ser subastada con fines solidarios. "Me dieron carta blanca. Podía hacer lo que quisiera. Es lo mejor que te puede pasar", admite Serramià.

Y con esa libertad creativa, aceptó sin dudarlo: "Es un reto. Hacer un objeto a partir de unos hierros, aún no lo había hecho nunca. Es una experiencia nueva". Enseguida, le llegó la inspiración. "Relacioné que estamos en el Año Gaudí, que reciclaba materiales, y como era el Dragon Khan y Gaudí hacía dragones, todo ligaba. Decidí darle un toque gaudiniano y que fuera un dragón, que es como el hijo de Dragon Khan".

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Y ese heredero es un banco de 200 kilos de peso. "Pensé en una escultura inicialmente, pero mejor un mueble para formar parte de un mobiliario para unas oficinas o un jardín. Está inspirado en la puerta de los pabellones Güell de Gaudí de 1885 en Barcelona, que tiene un dragón de hierro forjado. Se une el centenario de la muerte de Gaudí, los hierros del Dragon Khan y las pinturas de la montaña rusa. Tiene su rollo".

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Domar el acero

Un Dragon Khan que nació al mismo tiempo que el parque de atracciones el 1 de mayo de 1995. Treinta años después, se ha renovado por completo dos de sus elementos: el 'Cobra Roll' y el 'Vertical Loop'. Una puesta a punto histórica para mejorar la experiencia de los visitantes en una montaña rusa, con ocho 'loopings' y con un recorrido que transcurre en un minuto a una velocidad de hasta 110 kilómetros por hora. En la operación, llamada 'retrack' parcial, se han sustituido parte de las vías y de los apoyos de los carriles.

Ese material descartado de la renovación está almacenado en las mismas instalaciones del parque, donde el escultor seleccionó las piezas. "Al ver los raíles, vi las dificultades. Los escogí a ojo y los marqué para que los movieran con una grúa".

Su siguiente reto: domar el acero. "Son planchas de 10 milímetros, que son muy difíciles de trabajar", apunta. Para conseguirlo, trabajó, codo a codo, con el soldador Jesús Figueres durante una semana.

Una vez en el taller, el banco gaudiniano empezó a cobrar vida, olvidando casi los bocetos: "La idea global del dragón la tenía. Me inspiré en las formas. Viendo el material, de forma intuitiva, empecé a dibujar por encima de los hierros para marcar dónde se tenía que cortar con soplete para hacer las piezas".

La cabeza del dragón, con unos imponentes dientes como los de Gaudí, es de uno de los puntales de color azul. Los ojos son dos tornillos de los raíles, que también dan forma al cuerpo, de color rojo. Así se mantienen los colores del Dragon Khan. Una obra con material reutilizado tal como hacía el arquitecto. "En la cripta Güell, donde recicló hierros de las máquinas de tejer de la familia Güell para hacer los bancos de la iglesia y algunas maderas son de cajas de embalaje", señala Serramià. Una línea artística, que le ha abierto un camino inexplorado hasta ahora. "Creativamente, me ha interesado porque me abre un campo nuevo. A lo mejor, de aquí a un tiempo, me planteo trabajar con material reciclado".

Subastada con fines benéficos

Una pieza "desenfadada y con las emociones que hay en los hierros de millones de visitantes. Es una gracia de la pieza", una de las protagonistas en la subasta de la cena benéfica de la Fundación PortAventura, en la que alcanzó los 4.500 euros.

Los fondos recaudados en la gala, 115.150 euros en total, se destinarán a la Fundació Doctor Ferran y al PortAventura Dreams Village. De una parte, contribuirán a la creación de una consulta pediátrica humanizada especializada en cronicidad compleja y cuidados paliativos para niños en les Terres de l'Ebre. De la otra, permitirán seguir con la labor de PortAventura Dreams Village, el proyecto insignia de la Fundación que desde 2019 ofrece estancias semanales a familias en situación de vulnerabilidad con menores que padecen enfermedades graves.