Turismo

El laberinto de paja más grande de España está en Lleida: 1.300 balas, gratis de día y con 'escape room' nocturno para descubrir la miel

El laberinto de paja de 'La Nostra Mel' está en Pavia (Lleida). Cedido
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LleidaEn un pequeño pueblo de tan solo 30 habitantes, se esconde un laberinto de paja. "Es el más grande de Cataluña y España. Es un buen reclamo", asegura Jan Claria, organizador del Laberinto de paja de 'La Nostra Mel'. Está en Pavia (Lleida). "Mi familia se dedica a la agricultura y a la apicultura. Producimos cereales, miel y abejas. El año pasado el precio de la paja era muy asequible. Para darle una segunda vida, montamos el laberinto para reaprovecharla y dar a conocer nuestra marca. Somos una empresa de miel pequeña. Queremos que se nos conozca y ser una referencia en nuestro territorio. El objetivo último es que si alguien piensa en miel, piense en nosotros", explica.

Un entramado de pasillos, que es todo un reclamo turístico: "Vienen visitantes de todas partes, sobre todo, de Cataluña. Algunos hablan en inglés y no sé cómo han llegado. Damos mucha vida. Solo en un día de laberinto se multiplican por diez las vecinos del pueblo porque vienen unas 300 personas al día y este agosto llegaremos a 400 visitantes diarios". El año pasado 5.000 visitantes se aventuraron a perderse en tan solo un mes.

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Visto el éxito, han vuelto a repetir. Son 1.300 balas de paja, de trigo y de cebada, de 500 kilos cada una, en unos 2.000 metros cuadrados, en laberinto diseñado por el mismo Jan. "Lo hice con el programa Excel, cuadrado a cuadrado. Se imprime y con las máquinas se van colocando tal como están en plano. Pienso en que sea divertido e interactivo. Son pasillos y no son divertidos por sí solos. Este año lo he dividido en dos secciones. Una que puedes estar dando vueltas a una plaza y no reconocerla porque los caminos te llevan en círculos. La otra mitad es de caminos cerrados. No tienen salida y has de volver atrás".

De día, gratuito

Para ir a perderse, "solo hacen falta ganas de pasarlo bien". Sin necesidad de reserva, el laberinto es gratuito de día. Con unas claras indicaciones previas como "no fumar y no subirse a las balas de paja", se inicia la aventura por los pasillos. No solo se trata de encontrar la salida. Por el camino se esconden diez cajas, con carteles de "los productos de nuestra miel".

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Con ellos, se consigue una tirada gratis en una ruleta. "Puedes ganar un descuento en la tienda, un refresco o agua gratis, una cuchara de la miel o una visita. Se trata de dar a conocer el mundo de la apicultura y hacer que el visitante pase un día como apicultor, con una cata incluida. También hay una zona de descanso, donde tomar tapas con miel y que se vea que es un elemento culinario", detalla el organizador.

'Escape room', con linternas

La novedad es un 'escape room' nocturno por diez euros por persona. "Ahora está todo lleno. No hay plazas. Estamos viendo cómo ampliar estos días específicos", avanza Jan. Un reto que triunfa, pese a la dificultad añadida: "Se tiene que hacer con linternas. Es diferente porque tu cabeza no reacciona igual y al hacerlo de noche, dependes de tu orientación". En este caso, en el entresijo de balas de paja hay que resolver siete pruebas interactivas, con ocho sospechosos, para averiguar quién ha robado la receta de la miel mágica y salir del laberinto.

Sea de día o de noche, "la gracia es que pones a prueba todos los instintos y la orientación. Los visitantes salen diciendo que no se habían reído. Son actividades en grupo que cuando han pasado diez veces por el mismo pasillo tienen la opción de enfadarse o reírse". Quien se sienta atrapado, "tiene un teléfono de contacto y se le va a ayudar. Hay salidas de emergencia señalizadas por si alguien se agobia. Casi todos piensan que lo tendremos que sacar, pero a la hora de la verdad, todo el mundo se divierte".

El premio, el peso en miel

El 12 de septiembre estrenarán el corredor del laberinto. Una carrera y una caminata familiar de cinco kilómetros y una carrera para niños de cuatro a quince años, de 400 metros. Unas pruebas, en los alrededores, que se complicarán al adentrarse en el entresijo de pasillos porque la meta está a la salida. El ganador de la carrera competitiva acabará con un buen sabor de boca porque conseguirá su peso en miel.