"Éxito total" en el estreno de una máquina expendedora en Barcelona: por un euro, platos que dan una segunda vida al excedente alimentario

El barrio de Sant Antoni estrena RexCatering, un proyecto para reducir el desperdicio alimentario
La máquina, situada en el Espai Veïnal Calàbria 66 de Barcelona, ofrece 20 raciones al día, que son gratuitas para personas vulnerables
BarcelonaEn el barrio de Sant Antoni de Barcelona acaban de estrenar una máquina expendedora solidaria. Por solo un euro ofrece un plato saludable y gratuito para los vecinos vulnerables. "Se llama RexCatering porque es comida rescatada. Es una máquina que trabaja contra el desperdicio alimentario. Tiene la capacidad de 120 raciones. De momento, dispone de 20 al día", explica Carme Vinyeta, responsable de la Cuina Comunitària de Sant Antoni.
Un servicio, situado en el Espai Veïnal Calàbria 66, que está triunfando. Los platos disponibles se acaban cada día. "Es un éxito total porque las familias que llevan a sus hijos a refuerzo escolar ahí recuperan el excedente". Entre las fiambreras disponibles, hay "lentejas estofadas, patatas con zanahoria al horno, caquis con chocolate, purés o croquetas".
Durante un año, estará en este edificio municipal. Después se trasladará a la vía pública al espacio donde estaba el antiguo teatro Talía, junto a la Escola Aldana.
"Es una comida digna para todos"
Un proyecto, fruto de un trabajo compartido durante tres años, a raíz del programa 'Impulsem el que fas' del Ayuntamiento de Barcelona. Este espacio permitió poner en contacto diferentes iniciativas y agentes vinculados a la alimentación sostenible y plantear una respuesta conjunta al desperdicio alimentario y a las necesidades alimentarias. Entre ellos, el Mercat de Sant Antoni, la Escola Aldana, De Veí a Veí, Punt Òmnia y la Federació d’Entitats Calàbria 66, que han sumado recursos, conocimiento y complicidades.
Una iniciativa impulsada por Cuina Comunitària de Sant Antoni, la Plataforma Aprofitem els Aliments (PAA) y la Fundación Residuo Cero (FRC), promotora de RexCatering, que lleva años trabajando para ofrecer soluciones concretas y replicables al desperdicio alimentario. "El primer objetivo es tener cubierto el derecho a la alimentación de los vecinos del barrio, combatir el desperdicio alimentario, crear vínculos y una red de apoyo entre los vecinos y trabajar por un barrio de residuo cero", concreta Vinyeta.

Se trata de recuperar alimentos todavía aptos para el consumo y transformarlos en nuevas comidas que puedan volver al circuito alimentario. Además, la iniciativa facilita el acceso a los alimentos de una forma digna y sin estigmas: "Todos podemos comer y recuperar un plato. Es una comida digna para todos", subraya.
"Un trabajo colectivo"
Los alimentos de la máquina expendedora proceden de los platos cocinados sobrantes del servicio de comedor de la Escola Aldana y los de la Cuina Comunitària, elaborados con excedentes alimentarios del Mercat de Sant Antoni. "Cada semana recogemos 50 kilos de comida y unos 100 kilos de carcasas de pollo. Con la Fundació Espigoladors, tenemos la fruta que a los agricultores no les sale rentable recuperar y hay voluntarios que la recogen. Es un trabajo colectivo. Sin el trabajo de los vecinos y de las entidades del barrio, no sería posible".
Esos alimentos se transforman y se les da una segunda vida. Son comidas saludables y seguras siguiendo la normativa de seguridad alimentaria. En una segunda fase se prevé ampliar de forma progresiva la iniciativa con la incorporación de otras escuelas, entidades y agentes del barrio. "De momento, lo que más nos preocupa es que no haya desperdicio alimentario en el barrio y que un día no tuviera que existir este proyecto porque ya no se tira comida", destaca la responsable de la Cuina Comunitària de Sant Antoni.
Bibliococina, un servicio pionero
La Cuina Comunitària de Sant Antoni también está detrás de otro servicio pionero: la Bibliococina, la primera en Barcelona. "Empezó porque había vecinos que venían y nos regalaban instrumental y electrodomésticos como una máquina para hacer croquetas, una amasadora de pan o una olla para cocinar a altas temperaturas, que abultan mucho en casa y se utilizan poco al año", explica Carme Vinyeta.
Con esas donaciones, "pensamos en las bibliotecas de las cosas, pero con elementos de cocina". Disponen de 50 piezas, que se prestan por un euro a la semana, como, por ejemplo, "grandes ollas para hacer el caldo de Navidad". Otra iniciativa única y con éxito.
