Cultura

Una galería de arte al aire libre, en la ruta por 40 escaparates del barrio Gòtic de Barcelona: "Una de las salas de arte más grande de Europa"

Escaparate del artista Antoni Camarasa
Escaparate del artista Antoni Camarasa. Jordi Oliver
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BarcelonaEn el entramado de estrechas calles del barrio Gòtic, entre las huellas de la Barcelona romana y medieval y edificios con años de historia, se puede descubrir una galería de arte al aire libre. Un arte que emerge de los escaparates de 40 establecimientos emblemáticos. Es la ruta de los 'Escaparates artísticos'. Una forma de ver el corazón de Barcelona con otra mirada, con otro ritmo. "Es una muestra en la que se pone en relación el arte contemporáneo con el mundo del comercio", explica Fèlix Riera, codirector de la publicación Hänsel* i Gretel* junto a  Llucià Homs, que impulsan el proyecto con la colaboración de la federación de asociaciones de comerciantes Barna Centre y el Ayuntamiento de Barcelona, y con financiación de la recaudación del impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos.

Una experiencia nacida en 2022, que propone intervenciones realizadas tanto por artistas emergentes como por otros de reconocido prestigio, procedentes de las artes visuales, las artes escénicas, el cine o la literatura. "Si pusiéramos un escaparate al lado del otro tendríamos una de las salas de arte más grande de Europa para ver arte contemporáneo, en este caso en Barcelona. La acumulación de talento en el barrio Gòtic está realmente a la altura de una minibienal o minifestival de arte contemporáneo. Todos ellos tienen dimensión internacional, obras en galerías o museos como Gino Rubert, Joan Fontcuberta, Jordi Alcaraz, Sara Bonache o Mónica Rikić que están dentro del paisaje propio del arte contemporáneo. Lo se que ve es una inmersión en las sensibilidades actuales", destaca Riera.

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Una ruta para contribuir a la recuperación económica y anímica de la ciudad y potenciar la importancia de los escaparates como espacios comerciales y de diálogo con la ciudadanía: "Planteamos que hay un vínculo histórico entre el trabajo de sus artistas y sus comerciantes sobre la base de que el escaparate. Parece un espacio que solo sirve para vender las mercancías, pero te das cuenta de que detrás hay una sensibilidad de los comerciantes que enmarcan lo que venden con una dimensión que sobrepasa el valor estricto de la obra. Por eso, decimos que llegan a arte porque adquieren un nivel de seducción y emoción que convierte que lo ves en el escaparate en un acto de deseo. Si ya pasa habitualmente, en muchos comercios barceloneses, imagina qué pasa cuando los artistas entran en relación con los comerciantes y proyectan, piensan o seleccionan obras que ayudan a dimensionar aún más este mundo que cultiva esta mirada triple entre el artista, la tienda y el ciudadano que mira la obra en el escaparate".

Intervención de Ricardo Trigo, en una tienda de calzado
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"Mírame"

El arte de la fotografía, de obras figurativas y abstractas, esculturas, trabajos en cerámica o madera y también en vídeo emerge en el paseo por los 40 escaparates del corazón histórico: "Es una selección en la que los ciudadanos se encuentran con un juego en el que la obra con la mercancía del escaparate guiña el ojo diciendo 'Mírame'. Muchos quedan fascinados por el planteamiento de los artistas".

Los comerciantes les abren sus puertas porque "son unos enamorados del arte y durante el año ya hacen intervenciones en sus escaparates, buscan que haya una revitalización del Gòtic como un punto de encuentro para los barceloneses y les ayuda a explicarse de cara a sus clientes que participan en proyectos culturales que dan valor de barrio y ayudan a dar vida al eje comercial donde están".

La artista Mercedes Pimiento, en una joyería

"Para la entidad, uno de los objetivos es preservar la singularidad comercial del barrio, mantener la viabilidad y competitividad de sus tiendas, y la acción nos permite dar visibilidad a este modelo de comercio y reivindicarlo como parte de la cultura urbana. La contribución de los artistas para hacerlo posible es muy valiosa. También buscamos aumentar el tiempo de estancia en la zona, recuperar la idea de pasear por el barrio y la ruta por los escaparates la refuerza. Tenemos un comercio que nos hace únicos y queremos darlo a conocer, acercarlo al barrio y a la vista, uniéndolo a la muestra que también acerca obras artísticas que salen de su itinerario habitual", destaca Isabel Rodríguez, gerente de Barna Centre.

Experiencia artística en movimiento

Entre los escaparates artísticos, el de Jordi Alcaraz en el que "pone uno de sus maravillosos espejos. El público que mira la obra se ve dentro de la obra y a la vez el espejo está hecho con un marco que recuerda a una pieza del siglo XVIII que da la impresión de que no sabes si te están vendiendo el espejo, el marco o la obra. Es un juego, un diálogo, con las apariencias de las obras".

También juega con las apariencias Ricardo Trigo con "un árbol de Navidad como si anticipara las fiestas, pero si te acercas te hace sospechar que es otra cosa. Obliga al paseante a parar y mirar donde acaba y empieza la obra, dónde está el límite de la representación y la publicidad de lo que te vende".

Mónica Rikić, en una fábrica de jabones

Otros ejemplos son una obra de Joan Fontcuberta con elementos decorativos en una sombrerería, una intervención audiovisual de Daniel García Andújar con imágenes históricas de comercios animadas con inteligencia artificial en una tienda de moda, una escultura cinética inflable con movimientos coordinados de Mónica Rikić en una fábrica de jabones o el realismo mágico de unos huevos en una chocolatería de Aura Roig o la pintura de Antoni Camarasa en una galería de arte.

Una invitación para perderse por las calles del barrio Gòtic convertidas en una galería de arte contemporáneo.