Marc Toralles, Bru Busom y Rubén Sanmartín, la primera cordada española que gana el Piolet d'Or: "Es compromiso y esencia"
Los tres alpinistas han logrado el máximo galardón internacional del mundo de la montaña
El premio reconoce su actividad por la apertura de la vía de 'L’Essència del Compromís' en el Yerupajá, en Perú
BarcelonaLos catalanes Marc Toralles y Bru Busom y el aragonés Rubén Sanmartín acaban de recibir el Piolet d'Or, el máximo galardón del mundo de la montaña. "Reconoce las actividades que priorizan el estilo alpino, ligero y sin cuerdas fijas. Es coger una mochila con todo lo que puedas y subir y bajar una montaña", explica Marc Toralles. Es la primera cordada española que lo consigue. Y lo ha logrado por el compromiso y la dificultad de una actividad: "A partir de un punto, no podíamos volver atrás y la única salida viable era llegar a la cima y ver por dónde bajaríamos. El hecho de que no haya rescates ni helicópteros también ha sumado", detalla Marc.
Un compromiso que inspiró el nombre de la nueva vía que abrieron en la vertiente este del Yerupajá de 6.634 metros, en la cordillera peruana de Huayhuash. Es 'L’essència del compromís'. "Es lo que supuso la apertura. Es el compromiso de entrar en esta vía y jugarte un poco la vida en ese espacio. Es lo que implica estar en la vía, el aprendizaje y lo que disfrutamos. La esencia del compromiso significa el disfrute de lo que implica este tipo de vía. El riesgo lo asumimos, lo gestionamos y lo limitamos al mínimo posible", afirma Bru Busom.
Reconocimiento a una manera de entender la montaña
Un premio a estos tres alpinistas y guías de montaña por esa travesía sin vuelta atrás. "Representa un reconocimiento a una manera de entender la montaña y hacer alpinismo como muy puro con los medios mínimos para afrontar una escalada así. Es el compromiso de ir a una actividad en la que tendrás que subir y salir tú mismo. Solo contarás con tus compañeros. Creo que premian esos componentes", asegura Marc. "Para mí, significa la consecuencia de años de haber compartido con muchas personas la montaña y de un trabajo bien hecho que disfrutamos. Es el compromiso y la esencia de años disfrutando de la montaña", añade Bru.
La actividad fue del 4 al 9 de agosto de 2025 en el Yerupajá, la cumbre más alta del macizo de Huayhuash. "Era abrir un itinerario nuevo que iba por una pared de la cara este, subir por la arista hasta la cima y bajar por la vertiente sudeste. Antes de empezar sabíamos que el segundo día ya no podíamos volver por el mismo sitio por el que estábamos ascendiendo. Nos imaginábamos que podíamos hacerlo. Teníamos información y fotografías. Nadie había bajado antes", recuerda Busom.
Una expedición en la que "lo más difícil fue ponerse y aceptar ese compromiso". Por delante, cuatro días de ascensión y uno de descenso. "Había una pared de roca bastante vertical que te lleva a una arista con rocas y cada vez hay más nieve. A más altura, tenía una textura de azúcar que se deshacía. No era fácil avanzar. Fue una actividad muy tensa. No hubo ningún susto ni momento de descontrol", destaca Toralles. Fue esa inconsistencia de la nieve la que les dificultó el vivac en una arista a casi 6.000 metros.
Coronada la cima, tocaba descender hacia lo desconocido por el otro lado de la montaña, "Desescalamos, reseguimos la arista que va de la cima principal a la sur e hicimos un rapel vertical". Al día siguiente, el trío de alpinistas encontró una pared de hielo, por la que bajaron unos 1.000 metros. Así, pusieron punto final a una travesía conseguida por "el espíritu de la cordada y de la amistad que tenemos", apunta Bru. "Nos compenetramos muy bien y todo es muy fácil, aparte de la motivación", añade Marc. Tres amigos a los que unió la escalada hace años en la que "buscamos emociones" y también "nos da libertad, disfrutar del cuerpo y de la mente y de nuestros amigos".
Una travesía en la que no ocultan que el miedo estaba presente. "Te hace estar vivo, estar en alerta y hacerlo bien. Estas experiencias ya las hemos vivido en otras expediciones y sabes cómo reaccionas. Ahí arriba no te puedes bloquear", reconoce Marc y coincide Bru: "Pasamos miedo. Es gestionarlo. Se trata de no llegar al pánico".
Una vez superada, significa "la ilusión por el reto conseguido, disfrutar de los recuerdos y las vivencias, y que sea un aprendizaje para lo queda por vivir" y también es tiempo de estar en casa para "cargar la energía que te lleva a estos retos".