Nacho Bañeras, filósofo y autor de 'Médicos del alma': "Entender la vida no significa encontrar una explicación definitiva de todo"

Nacho Bañeras
Nacho Bañeras, filósofo. Sol Quiñonez
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Según una de las ultimas encuestas sobre salud mental realizadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 14,6% de la población de 15 y más años presentaba un cuadro depresivo durante las dos semanas anteriores a la entrevista (que se realizó en 2023) y un 8,0% un cuadro depresivo severo. La prevalencia de esta sintomatología aumentó respecto a 2020 (5,5 puntos más en el cuadro depresivo severo y 3,7 puntos en los otros cuadros depresivos). Si bien la salud física de muchas personas en España ha mejorado en los últimos años, lo que están viendo los profesionales es que no está ocurriendo lo mismo con la salud mental que está sufriendo un deterioro considerable, no solo en gente adulta sino también en los más jóvenes. Estamos ante un tiempo marcado por la incertidumbre y el acceso temprano a una tecnología de la que no conocemos aún el alcance, por lo que el acompañamiento de profesionales de la salud mental es básico.

En este plano social, aparece la filosofía como una materia y herramienta que nos permite entender la vida de otra forma. En redes sociales, lleva años poniéndose de moda hasta tal punto que existen perfiles como el de Enric Fernandez, con su canal de Youtube, 'Adictos a la Filosofía', en el que acumula más de 400 mil seguidores o el podcast de Pepe García, conocido como 'El Estoico', que siempre aparece en los rankings de más escuchados. ¿Qué puede aportar esta materia en este momento? El doctor en filosofía, Nacho Bañeras, tiene una opinión clara al respecto y lo cuenta en su libro 'Médicos para el alma' (Kairós, 2026): "Vivimos en un presente donde el sentido no está tan claro y en el que se percibe mucha incertidumbre, materialismo y confusión. Creo que hacen falta médicos para el alma, también, porque vivimos en una sociedad que nos exige estar constantemente ocupados, ser productivos, tener objetivos y construir una determinada imagen de nosotros mismos. Estamos muy pendientes de lo que debemos conseguir, de cómo nos perciben los demás y de si estamos a la altura de nuestras propias expectativas. Sin embargo, no siempre nos detenemos a preguntarnos si la vida que estamos construyendo tiene realmente sentido para nosotros".

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Nacho Bañeras está especializado en pensamiento contemporáneo, es acompañante, formador y escritor, y coordina la plataforma 'CuraSui', dedicada al autoconocimiento y el pensamiento crítico. En su libro habla de un concepto inusual que es el del médico para el alma. Él lo describe —en una entrevista para la web de 'Informativos Telecinco'— como alguien que acompaña a otra persona en el proceso de comprenderse, de examinar su manera de vivir y de reconocer aquello que condiciona su existencia. "No es alguien que conozca de antemano las respuestas ni que pueda decirnos cómo debemos vivir, sino alguien que nos ayuda a formular mejores preguntas y a mirar nuestra vida desde otros lugares. Muchas veces vivimos desde ideas que nunca hemos examinado: soy tímido, qué significa tener éxito, qué esperamos de los demás, qué entendemos por felicidad o qué creemos que debemos llegar a ser. Estas ideas forman parte de nuestra cosmovisión y condicionan nuestra manera de estar en el mundo, aunque no siempre seamos conscientes de ello".

El médico del alma, por tanto, ayuda a hacer visibles estas concepciones, a reconocer sus límites y a abrir la posibilidad de relacionarnos con la vida de una manera más consciente y libre. Y es un concepto que ya se practicaba en la antigüedad. Como señala, figuras tan importantes como Sócrates ya hablaban de ello con una práctica filosófica que se basaba en el diálogo, la interrogación y el examen de las creencias. "Mediante la mayéutica, ayudaba a sus interlocutores a reconocer contradicciones y a examinar aquello que creían saber. No les entregaba respuestas cerradas, sino que los invitaba a pensar por sí mismos. También podemos mencionar a Pierre Hadot, un autor contemporáneo, que estudió la filosofía antigua como una forma de vida y destacó la importancia de los ejercicios espirituales: prácticas de atención, reflexión y transformación personal que permiten llevar la filosofía a la experiencia cotidiana".

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¿Quién puede ser médico del alma? Es cierto que no todos lo podemos ser, porque hacen falta conocimientos previos, pero aquí Nacho nos avanza algo importante y es que son personas que han desarrollado una actitud de escucha, una capacidad de interrogación y una disposición para acompañar a otros sin imponerles sus propias respuestas. Es decir, que no se trata de personas que hayan alcanzado una sabiduría definitiva, sino que son personas que reconocen también sus propias contradicciones y limitaciones.

Qué es el acompañamiento filosófico

Imagina que una persona necesita cambiar de trabajo porque siente que estancada desde hace años, no está demasiado a gusto con sus compañeros y jefes, y en definitiva, no siente que valoren lo que hace en su empresa. ¿Cómo puede ayudarle el acompañamiento filosófico? En primer lugar, como nos sugiere Nacho Bañeras, el acompañamiento filosófico parte de una pregunta clara que es "¿cómo estás?", a partir de ahí podemos valorar otras cuestiones como qué nos preocupa en la vida, qué nos está pasando, cómo estamos interpretando aquello que nos ocurre, etc. Es decir, tomar esa pregunta como inicio —que puede parecer de cortesía o muy simple— nos sugiere después grandes preguntas vitales.

"A partir de ahí, se establece un diálogo en el que el acompañante no ofrece consejos ni soluciones prefabricadas. Escucha, pregunta, señala contradicciones, ayuda a precisar lo que decimos y abre nuevas perspectivas. El propósito no es sustituir el criterio de la persona, sino favorecer que pueda comprender mejor su situación y asumir una posición más consciente ante ella. También prestamos atención a las emociones, al cuerpo, a los silencios, a las resistencias y a las formas de actuar. A veces, lo que decimos que queremos no coincide con lo que hacemos; otras veces, descubrimos que perseguimos algo porque hemos aprendido que deberíamos desearlo, no porque realmente tenga sentido para nosotros", añade.

El médico del alma, por lo tanto, a través de preguntas indagará sobre la cosmovisión de la persona: qué significa para ella tener éxito, qué espera de sí misma y de la vida o qué teme que suceda si abandona su posición actual. "En el diálogo, la persona puede descubrir que su malestar no procede únicamente de las condiciones laborales, sino también de una exigencia muy arraigada: necesita demostrar constantemente su valía y siente que detenerse equivale a fracasar. Esta comprensión no resuelve automáticamente el problema laboral, pero transforma la manera de abordarlo. Ahora puede distinguir entre las condiciones externas que necesita cambiar y las exigencias internas que reproduce. Puede empezar a decidir sin estar tan sometida al miedo a no ser suficiente".

Ese es uno de los sentidos del acompañamiento filosófico: no eliminar necesariamente aquello que nos hace sufrir, sino transformar nuestra relación con ello y ampliar nuestra capacidad de responder a lo que vivimos.

La importancia de la filosofía en tiempos de incertidumbre

¿Cómo nos ayuda la filosofía a entender la vida y por qué ahora nos está pareciendo tan útil? La respuesta es muy amplia, pero, por ejemplo, Omar Linares, doctor en filosofía por la Universidad de Granada y especialista en asesoramiento en procesos de autoconocimiento profundo, y autor de ‘La consulta del filósofo’ (Temas de Hoy), ya sugiere que tenemos que quitarnos de la cabeza a la filosofía del instituto que nos parecía tan compleja y acercarnos a una filosofía basada en el autoconocimiento y en escuchar a los demás. "Desde sus orígenes la filosofía siempre se ha preocupado por la vida y se ha exigido a sí misma ser un saber práctico", expresaba en una entrevista. Y como Pepe García, 'El Estoico', comparte la opinión de que el estoicismo puede ser de gran ayuda en tiempos donde muchas personas sufren ansiedad.

Por su parte Nacho Bañeras añade: "La filosofía nos invita a reconocer esa incertidumbre sin convertirla necesariamente en un problema que haya que eliminar. Entender la vida no significa encontrar una explicación definitiva de todo lo que nos sucede. Significa aprender a mirar nuestra experiencia con mayor lucidez, reconocer nuestras limitaciones y asumir la responsabilidad de nuestra manera de responder a lo que vivimos. Quizá el autoconocimiento no consista tanto en descubrir quiénes somos de una vez por todas como en aprender a no quedar encerrados en una determinada imagen de nosotros mismos.