Astronomía

La historia detrás de que Plutón dejase de ser un planeta: todo partió de una decisión de la Unión Astronómica Internacional

Los astrónomos tuvieron que definir qué era un planeta
Los astrónomos tuvieron que definir qué era un planeta. Unsplash
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MadridDurante gran parte del siglo XX, millones de estudiantes aprendieron que el sistema solar tenía nueve planetas. En agosto de 2006, esto cambió. Una votación científica redefinió lo que significa realmente la palabra “planeta” dejando al noveno planeta, Plutón, fuera de la lista y convirtiéndolo en un planeta enano.

La decisión fue tomada por la Unión Astronómica Internacional (UAI), el organismo que reúne a los astrónomos profesionales de todo el mundo y que se encarga de establecer normas y definiciones oficiales en astronomía. El cambio provocó un enorme debate científico porque para muchas personas Plutón había sido durante décadas el noveno planeta del sistema solar.

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El descubrimiento de Plutón: el noveno planeta del sistema solar

La historia de Plutón comienza en 1930, cuando el astrónomo estadounidense Clyde Tombaugh descubrió este objeto mientras estaba trabajando en el Observatorio Lowell. En ese momento se buscaba un posible planeta desconocido que pudiera explicar algunas irregularidades en las órbitas de Urano y Neptuno.

Este hallazgo fue rápidamente celebrado como el descubrimiento de un nuevo planeta. Poco después, una niña británica de 11 años propuso el nombre con el que se le bautizaría: Plutón, inspirado en el dios romano del inframundo. La sugerencia fue aceptada por la comunidad científica y el nuevo planeta se incorporó oficialmente al sistema solar.

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Durante años, Plutón fue considerado el noveno planeta, aunque los astrónomos ya sabían que tenía características especiales: es mucho más pequeño que los otros planetas, su órbita es muy inclinada y excéntrica, además, tarda 248 años en completar una vuelta alrededor del Sol. Estas particularidad hicieron que algunos científicos sospecharan que Plutón no era un planeta como el resto.

El descubrimiento del cinturón de Kuiper que llevó a redefinir los planetas

A finales del siglo pasado, la astronomía comenzó a revelar que el sistema solar exterior era mucho más complejo de lo que se pensaba hasta el momento. Los telescopios comenzaron a detectar numerosos objetos más allá de Neptuno, en una región conocida como cinturón de Kuiper, una zona llena de cuerpos helados que orbitan alrededor del Sol.

Muchos de objetos tenían unas características muy parecidas a Plutón: tamaño pequeño, órbitas inclinada y composición rica en helio. Esto llevó a plantear una pregunta muy incómoda para los astrónomos: si Plutón era un planeta, ¿por qué no considerar también planetas a todos esos objetos?

El problema se hizo aún más evidente cuando en 2005, Michael E. Brown descubrió Eris, un objeto del cinturón de Kuiper que, en principio, parecía más grande que Plutón. Esto planteaba que si Eris era un planeta, entonces probablemente habría muchos más planetas esperando para ser descubiertos. El sistema solar pasaría de tener nueve a tener unos 50 planetas.

Ante esta situación, la comunidad científica llegó a una conclusión clara: era necesario establecer una definición científica precisa de planeta. Hasta entonces, el término se utilizaba de forma bastante informal sin provocar ningún problema, pero con los nuevos descubrimientos esto cambió.

Debido a esta nueva situación, la Unión Astronómica Internacional decidió abordar el asunto durante su Asamblea General celebrada en Praga en 2006, donde participaron miles de astrónomos. El objetivo era crear una definición que permitiera clasificar correctamente los objetos del sistema solar.

La decisión que cambió el sistema solar

El 24 de agosto de 2006, los miembros de la Unión Astronómica Internacional aprobaron una nueva definición de planeta mediante votación. Según dicha definición, un planeta debía cumplir tres criterios:

  1. Orbitar alrededor del Sol
  2. Tener suficiente masa para adoptar una forma esférica debido a su gravedad
  3. Haber limpiado su órbita de otros objetos, es decir, dominar gravitacionalmente su entorno orbital.

Plutón cumplía los dos primeros. El problema estaba en el tercer requisito, ya que comparte su órbita con muchos otros objetos del cinturón de Kuiper, lo que quiere decir que no domina gravitacionalmente su región orbital. Por esto, la Unión Astronómica Internacional decidió que ya no podía seguir considerándose un planeta.

Los astrónomos tomaron una decisión para solucionar este problema: crearon una nueva categoría para estos objetos, denominándolos planetas enanos. En esta nueva clasificación entran los objetos que orbitan alrededor del Sol, tienen forma aproximadamente esférica, pero no han limpiado su órbita de otros objetos. Con estas características, Plutón fue reclasificado como planeta enano, junto a otros objetos similares del sistema solar como Ceres, Eris, Haumea y Makemake.

Esta decisión dejó al sistema solar con ocho planetas principales: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Esta reclasificación de Plutón provocó una enorme reacción pública. Para muchos, sobre todo, aquellos que habían estudiado el sistema solar con nueve planetas, esta decisión era injusta. Incluso algunos científicos se mostraron en desacuerdo con la decisión tomada. Sin embargo, la mayoría de la comunidad científica considera que la creación de esta nueva clasificación refleja mucho mejor lo que sabemos hoy en día sobre el sistema solar.