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Ingenieros españoles convierten el aceite de cocina usado en jabones y productos de limpieza minutos: "Es como hacer mayonesa"

Una usuaria vertiendo jabón en un bidón
Una usuaria vertiendo uno de esos jabones en un bidón. Cortesía
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Hasta 350 millones de litros de aceite usado son los que se generan cada año en España, según datos de distintas organizaciones como Fundación Aquae o la Asociación Nacional de Gestores de Residuos y Subproductos de Aceites y Grasas Comestibles. Aproximadamente, dos tercios de estos 350 millones de litros acaban en las tuberías ya que no se deshechas correctamente.

Ante esta tesitura, el ingeniero español Sergio Fernández tuvo una idea: "¿Y si en vez de reconvertir estos restos en combustible o biomasa, convertimos esas grasas en jabones y productos de limpieza?". Siete años y medio después de pruebas y ensayos, junto a Catalina Trujillo, se ha constituido Souji: una empresa que se dedica al reciclaje de estas sustancias y que ofrece sus servicios también a hoteles, cruceros y al sector de la hostelería ubicada en Majadahonda (Madrid).

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Aunque la fórmula específica de compuestos no la detallan —Fernández lo compara con la metáfora de la receta secreta de la Coca-Cola—, sí que han compartido el proceso industrial con la web de 'Informativos Telecinco'. El resultado: en pocos minutos se mezcla el aceite usado con los químicos y se obtiene un lavavajillas. O un quitagrasas de encimera.

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Cómo hacen los jabones o productos de limpieza

Aunque en países como Japón existen unos polvos que se mezclan con el aceite y lo solidifican al instante para desecharlo en la basura, los creadores explican que esta solución "no está exenta de contaminantes; genera residuos ya que el aceite se vuelve líquido y este puede acabar filtrándose".

"Como hacer una mayonesa: se mezclan los polvos en una máquina específica junto con el aceite que se le echa y, en función del producto de limpieza que se desee se obtiene uno u otro. Nuestra premisa parte de que se generen la menor cantidad de residuos posibles", explica Fernández.

¿Y huele bien? La base activadora es la grasa del propio aceite usado. Y han pensado en ello: "uno de los ingredientes de la mezcla es un neutralizador de olor. Otro de ellos es de aroma para que su uso sea seguro en todas las etapas de la limpieza, incluso en el momento en el que se tengan que usar de nuevo los utensilios".

Una de las máquinas donde se hace jabón Souji

El proceso completo se realiza en un mismo centro

"Los locales que tienen este sistema cuentan con nuestras máquinas especializadas. Allí se les echa, por una parte, nuestra fórmula y el aceite por otra. En cuestión de segundos tienen una planta de reciclaje de aceite y una fábrica de productos de limpieza. Se minimiza el espacio y se hacen más eficientes los procesos logísticos del sitio", explica el creador.

Ahora bien, la mejora de la logística no es el único foco. Tampoco lo es el reciclaje en sí del aceite. Los ingenieros explican que se trata de "una parte de la cadena que termina por cambiar gran parte del contexto del flujo de residuos".

De la cocina, al mundo

De acuerdo con sus palabras, la lógica del proyecto es la siguiente: "El aceite usado no termina en las tuberías. Nos evitamos contaminar el ambiente y también los atascos que esto provoca. También se alivia la carga de trabajo de las potabilizadoras y depuradoras, por lo que, a la hora de limpiar el agua, esta ya no contiene —tanto— aceite y se puede usar menos energía".

En una segunda fase se encuentran los productos de limpieza que requieren manufacturación, ensamblaje y distribución. CO2 por parte de la cadena de transporte y por parte del fabricado de plásticos de los envases, que también requieren su propia cadena de transporte. "Por tanto, el objetivo es cortar ese CO2 y evitar crear más plástico del necesario. Supone un ahorro económico para los locales que tienen esta instalación. Y un coste mucho más bajo para el medio ambiente", concluyen.