Estudios

Descubren la razón evolutiva por la que la mayoría de los seres humanos son diestros gracias a un nuevo estudio

Fotograma del documental 'Las últimas huellas del neandertal'. Europa Press
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Un nuevo estudio publicado en la revista 'Plos Biology' y llevado a cabo por la Universidad de Oxford explica que los seres humanos somos diestros por la propia forma en la que evolucionamos: el tamaño de nuestro cerebro, caminar sobre dos piernas y un sesgo que se ha ido acentuando desde los primeros homínidos son las claves de por qué somos excepciones dentro del mundo de los primates.

La investigación ha estudiado hasta 41 individuos de monos y simios. En el caso de los seres humanos, se ha observado que somos diferentes al resto de especies observadas: el patrón habitual pasa por la no distinción de utilizar una mano sobre la otra. Detrás de este hecho hay una serie de condicionantes, entre los cuales se encuentran cambios evolutivos producidos de forma gradual.

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Algunos primates prehistóricos preferían usar la mano derecha

El Ardiputhecus y el Australopithecus, señala el estudio, tenían una preferencia “leve” por el uso de la mano derecha por encima de la mano izquierda. El Servicio de Informaciones Científicas de España (SINC) añade que esta característica es “un factor similar a los grandes simios modernos”. 

Esta preferencia, además, según la investigación se reforzó también de forma notable en el Homo ergaster, el Homo erectus y los neandertales hasta alcanzar al Homo sapiens.

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Usar la mano derecha está ligado a “características exclusivas”

El equipo de investigación se centró en el análisis de la forma del cuerpo para determinar por qué esto sucede: el tamaño del cerebro o la relación entre longitud de los brazos y piernas son dos de los condicionantes que nos llevaron a usar la mano derecha por encima de la izquierda (o de las dos).

La excepción a esta condición la marca el Homo floresiensis: en el estudio se dieron cuenta de que esta especie tenía un cerebro más pequeño comparado con los demás analizados, además de una preferencia “mucho más débil de los previsto” a usar la mano derecha, de acuerdo con SINC.

A esta condición de una distinción mucho menor se le añade el tamaño inferior del cerebro, pero también, “un cuerpo adaptado a caminar de forma bípeda y a trepar”.

Un proceso de dos etapas

La evolución del ser humano fue gradual, y en el estudio enfatizan este hecho para ilustrar cómo se dio el ser diestros. El primer estamento fue el aprender a caminar sobre dos extremidades, en lugar de cuatro: aquí nuestras manos dejaron de ser importantes para movernos.

Esto, tal y como lo explican desde SINC, “generó una nueva presión selectiva para el desarrollo de un comportamiento manual y preciso”. De ahí, se deriva a un aumento de las capacidades de nuestro cerebro, que surgieron más tarde. 

Thomas Püschel, uno de los investigadores, explica que sus resultados "sugieren que la preferencia por la mano derecha está ligada a características que nos hacen humanos porque, al analizar muchas especies de primates, empezamos a comprender qué aspectos son antiguos y compartidos, y cuáles son exclusivamente humanos”.